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Nota publicada el lunes, 7 de enero de 2019

Literatura breve y genial
Por: Reyna Paz Avendaño
“Hoy no se venden proyectos de política, se venden emociones. Con eso se está manipulando al ciudadano y se está cambiando la fuerza de las palabras porque dependen del peso y la connotación que le das. Mi gobierno actual usa las palabras entusiasmo y cambio, pero esas palabras pierden filo cuando las usan sin proyecto”, comenta en entrevista a Crónica la escritora Luisa Valenzuela (Buenos Aires, 1938).

La autora que es miembro de la American Academy of Arts & Sciences de Cambridge, Massachusetts, y que estuvo de visita en el país a propósito de su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en donde promocionó su reciente libro: ABC de las microfábulas (FCE), comenta que su único propósito al escribir es generar reflexión.

“Hay una mirada crítica en mis libros. He estado trabajo el tema de la posverdad y las falsas noticias lo cual es tremendo porque es un manejo muy perverso del lenguaje y del lenguaje emocional. Eso es peligroso políticamente”, indica.

—¿La escritura lucha contra esa distorsión discursiva?


—La escritura lo que hace es crear crítica, es llevar a la gente a la reflexión, entonces planteas preguntas para que siga habiendo ese cuestionamiento y se pueda reflexionar. Eso es lo único que podemos hacer los escritores y es lo único que queremos hacer porque no tenemos una verdad inamovible.

HUMOR


Luisa Valenzuela utiliza el humor en el libro ABC de las microfábulas, editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) e ilustrado por Lorenzo Amengual, para reflexionar sobre temas diversos como la masculinidad, la conciencia, la intelectualidad y frases como “brillar con luz propia” o “no hay mal que bien no venga”.

“Este libro empezó en una mesa cuando mi amigo poeta, Miroslav Sheuba, me mencionó en cuentículo que publiqué hace varios años: El abecedario, entonces después de que él hiciera un juego de palabras pensé en escribir algo similar, en el que sólo usara palabras que empezaran con la misma letra. Fue una prueba, un desafío”, señala.

El resultado fueron microrrelatos con palabras que inician con la misma letra del abecedario, excepto artículos y preposiciones, los cuales están acompañados de pequeñas moralejas.
Por ejemplo, el correspondiente a la letra “V” inicia con: “Vacunos varios, variopintos y voluntariosos, vacían las vasijas de vidrio con verdadero valor. El vicio no los vuelve voraces, el vino los vivifica”. Y la moraleja que incluye al final es: ¡Fíate no más de las mansas manadas!

“Estaba tirando palabras y se iban armando las fábulas. Me costó encontrar los verbos o las metáforas para decir aquello que tiene que ver con las fábulas. Fue saliendo espontáneo y con mucha felicidad porque es algo que provoca alegría porque a partir de unos vocablos sueltos se arma una historia. Después me causaba mucha gracia hacer las moralejas”, indica.

Sobre el humor que hay en las moralejas, Valenzuela comenta que es un elemento que siempre trata de incluir en sus obras.

“Si piensas en el verbo ‘divertir’, también quiere decir sacar de lugar; es divertir pero de divergencia, no sólo es alegrar y distraer sino que es diferir, ir a otro lugar. Creo que el humor te lleva a otro lugar, te hace entender las cosas o te permite decir aquellas que no son muy en serio porque son muy agresivas o porque políticamente te pueden llevar a la horca. El humor va sacando y diciendo verdades”, indica.

—La microfábula de la letra X, ¿le costó trabajo?


—La X es muy mexicana pero lo tremendo de la X es que cada palabra se pronuncia distinto. Cuando uno está escribiendo, te conviertes –ya lo dijo Julio Cortázar–, como en una antena y te llegan las cosas. Entonces me llegó un pequeño trabajo de algo que estaba leyendo porque soy una voraz lectora de información general, entonces leí sobre el problema de genes masculinos en el ADN, de una cierta debilidad.

“Por eso escribí: Xavier es extra XY cual Mister X y los XMen, pero X débil. Haciendo referencia a los míticos muchachotes de Hollywood y entonces la moraleja que puse para esa microfábula fue: ni vale la pena hacerse el macho cuando la genética no te favorece”, responde.

Valenzuela enfatiza que el humor y la riqueza visual en este libro es producto del arte de escribir y de la cultura. “De la experiencia que tengo con las palabras, me sentí cómoda, me salió muy rápido porque habito en el lenguaje”.

Al final, el libro contiene un glosario con la definición de palabras que en opinión de la autora de Cola de lagartija y Realidad nacional desde la cama, resultarán complicadas para el lector.

“Está el glosario porque el libro tiene una escritura de regionalismos. Las Academias de la Lengua Española pretenden un español neutro, nosotros los escritores latinoamericanos estamos muy en contra porque la riqueza del lenguaje es lo que aporta cada región y cada tipo de pensamiento”, afirma.

Por ello, a Luisa Valenzuela le gustaría que hubiera más actividades de intercambios o acercamientos a los regionalismos.

“Hace varios años había en FIL unas mesas que organizaba Gonzalo Celorio llamadas ‘Los placeres de la lengua’, me tocó estar en dos mesas con el tema del sexo en la lengua, nos reunimos escritores de distintas partes de América Latina porque palabras que en un país son totalmente inofensivos en otros son obscenas. Jugar con eso aporta riqueza al lenguaje en lugar de empobrecerlo. Te enriquecen todas las connotaciones, acepciones y miradas sobre la palabra”.

—¿El uso de palabras diarias se ha reducido?


—Eso es culpa de las redes, del Twitter, porque no es usar 140 caracteres para hacer un microrrelato. En 140 caracteres puedes decir un montón de cosas sustanciosas. Pero ahí vas perdiendo el uso de la palabra como una herramienta defensa y contacto, aunque también debemos aprender a escuchar porque muchas veces las personas nos están engañando con la palabra.

FRASE

“Hay una mirada crítica en mis libros. He estado trabajo el tema de la posverdad y las falsas noticias lo cual es tremendo porque es un manejo muy perverso del lenguaje y del lenguaje emocional. Eso es peligroso políticamente”
Luisa Valenzuela

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Fuente: Crónica de Xalapa / México / Jalisco Versión para imprimir