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Nota publicada el jueves, 11 de julio de 2019

Nosotros/Nosotras describe lo frágil de la mujer y el hombre: Ana Romero
Por: Reyna Paz Avendaño
El libro, ilustrado para niños, no busca dar lecciones, sino ser “una literatura del disfrute leer por placer”, y si en la lectura comprendes tu entorno, mejor, añade la escritora

“La sociedad mexicana aún es inequitativa. Es conocida la serie de abusos hacia la mujer pero a los hombres los han obligado a callar sentimientos en aras de los roles de género. Las mujeres deben ser sumisas, amorosas y maternales, y los hombres tienen que ser guerreros, sin sentimientos y todopoderosos”, señala la autora Ana Romero a propósito del libro ilustrado Nosotros/Nosotras.

La obra, editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE), es un libro que puede leerse de atrás hacia delante o viceversa, ya que en un lado se narra la fragilidad y las prohibiciones que la mujer ha tenido en la historia, por ejemplo, el que ocupe cargos políticos o escriba literatura.
En el otro lado del libro se mencionan las obligaciones y el impedimento de derrota a los que han estado atados los hombres, por ejemplo, cuando son ellos los primeros en alistarse en las guerras o cuando se les discrimina por su gusto hacia las artes escénicas.

“Todos somos personas, no tenemos ninguna necesidad de demostrarle nada a nadie. A partir de estas enormes diferencias, de lo que debe ser un hombre y una mujer, creo que empiezan nuestras mayores dificultades que tenemos entre la pelea absurda de los géneros”, señala.

Con este libro, agrega Romero, no buscan aleccionar a alguien. “Nos gusta la literatura infantil y juvenil que trata de dejar una moraleja o una enseñanza. Queremos hacer una literatura del disfrute, leer por placer y si en el camino entiendes algo y te puedes poner en los zapatos de alguien más, mucho mejor. Pero primero es que un libro se disfrute”.

Los textos que incluye Nosotros/Nosotras son cortos pero ¿por qué no mencionar a hombres y mujeres históricamente importantes o cifras de igualdad?, se le pregunta a la autora.

“Hay un montón de cifras que estamos viendo en la televisión, oyendo en la radio, leyendo en libros de textos o en clases. Lo que queremos reflejar es un texto atemporal y así como no queremos dar importancia a los hombres ni darle importancia a las mujeres, hay individuos que sobresalen por sí mismos, no hay necesidad de estarlos reiterando porque finalmente éste es un libro que cree en toda la gente como individuos y como comunidad”, responde. 

Al respecto, la ilustradora Valeria Gallo señala que al ser un texto corto sin nombres ejemplares, su trabajo consistió en incluir a esos personajes en imágenes.

“La investigación gráfica tiene que ver más con los personajes que incluyo en el libro, que son estas personas que han hecho las cosas de distinta manera. Uno de los textos de Virginia Woolf, Una habitación propia, es muy importante para mí, entonces ilustré a Virginia en el libro, también aparece Malala y la filósofa Hypatia”, destaca.

En la parte de los hombres, indica, “me costó más de trabajo porque al final daba con un hombre que había sido homosexual porque es la representación más brutal de hacer las cosas de otra manera. Por ejemplo, incluí a Oscar Wilde y a Gandhi como un revolucionario que no usó las armas”.
Valeria Gallo explica que la técnica que empleó en la obra fue a base de grafito. “Es la más sencilla: grafito, es decir, lápices y lápices de color. Estoy en una etapa en donde la técnica es lo de menos y lo importante es la narrativa”.

La ilustradora reconoce que los textos escritos por Ana Romero son poéticos y aunque es un libro dirigido a niños, la intención es que los adultos también se vean reflejados.

Por ello, comenta, en el libro se incluyen conversaciones cruzadas, por ejemplo, ellas dicen “algo tan simple como escribir se nos ha prohibido. No podíamos ensartar una palabra con otra para formar frases”. Ellos dicen: “algo tan simple como llorar, por ejemplo, era un verbo que debíamos ignorar”.

“Los niños no tienen los prejuicios, somos los adultos quienes se los vamos enseñando. Creo que hoy los jóvenes están pensando de otra manera pero el ser humano no tiene de forma natural los estereotipos, se los va imponiendo la sociedad. El género como tal es un constructo social.

Biológicamente hay hombres y mujeres pero los adultos deberíamos educarnos en otro sentido, esperamos que este libro eduque más a los adultos”, añade.

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Fuente: crónica.com.mx / México / Ciudad de México Versión para imprimir