tienda
Buscar por palabra:     De:     a:    

Librería del FCE Hugo Gutiérrez Vega emprende campaña de descuentos
Por: Redacción
Este sábado 16 de febrero, se llevará a cabo un festejo por el Día del Amor y la Amistad con la presentación de la compañía “Pasión Tango”. Con el objetivo de llevar la lectura a la población de escasos recursos, la Librería del Fondo de Cultura Económica (FCE) Hugo Gutiérrez Vega, ubicada en Campus Centro Histórico y administrada por la Facultad de Filosofía (FFI) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), lanzó un programa específico de promociones. Al respecto, la Dra. Margarita Espinosa Blas, directora de la FFI, explicó que con estas acciones la Librería Hugo Gutiérrez Vega respalda la estrategia del FCE para fomentar el hábito de la lectura en la sociedad. 
Este sábado 16 de febrero, se llevará a cabo un festejo por el Día del Amor y la Amistad con la presentación de la compañía “Pasión Tango”. 

Con el objetivo de llevar la lectura a la población de escasos recursos, la Librería del Fondo de Cultura Económica (FCE) Hugo Gutiérrez Vega, ubicada en Campus Centro Histórico y administrada por la Facultad de Filosofía (FFI) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), lanzó un programa específico de promociones. 

Al respecto, la Dra. Margarita Espinosa Blas, directora de la FFI, explicó que con estas acciones la Librería Hugo Gutiérrez Vega respalda la estrategia del FCE para fomentar el hábito de la lectura en la sociedad. 

“Se busca que, con estrategias en conjunto, sean más lectores los que se sumen al hábito permanente de la lectura. Los libros de la promoción manejan un lenguaje coloquial y son ideales para todo tipo de lectores; también se cuenta con una selección para el público infantil”, aseguró la Dra. Espinosa Blas. 

Algunos de los títulos que se encuentran en promoción son: La muerte tiene permiso y Juan Pérez Ajolote, así como Lobo, El globo, Sansón y El abuelo ya no duerme en el armario, para el público infantil, entre otros. 

Los asistentes podrán encontrar en la Librería la promoción “Fondo 2000. Cultura para todos” con libros a precio especial de ocho pesos como Los rostros del estratega, El Ateneo de México y Algunas flores del mal

También lograrán acceder a 20 títulos en 20 pesos, a otros en 49.50 pesos y a algunos más en 50 pesos, entre ellos La mordedura de la risa, Las palabras y los días, También soy escritura, Octavio Paz y El corazón del hombre.


Otros Medios:




Fuente: queretaro.quadratin.com.mx / México / Querétaro

Concluye temporada de La peor señora del mundo y te invitamos a su última función
Por: Carlos Alfredo Manajaraz
“Es teatro de papel y la autoría es de Francisco Hinojosa, es un cuento que editó el Fondo de Cultura Económica hace como 20 años y desde entonces ha sido récord de ventas a nivel nacional porque habla que en el norte de Turambul vivía la peor de las señoras del mundo que les echaba jugo de limón a sus hijos, mordía las orejas de los carpinteros, les jalaba el pelo a los leones, era terrible, aterrorizaba a todo el pueblo, entonces se ve qué es lo que hace todo el pueblo para darle la vuelta a esta señora, es una historia super divertida”.
“Es teatro de papel y la autoría es de Francisco Hinojosa, es un cuento que editó el Fondo de Cultura Económica hace como 20 años y desde entonces ha sido récord de ventas a nivel nacional porque habla que en el norte de Turambul vivía la peor de las señoras del mundo que les echaba jugo de limón a sus hijos, mordía las orejas de los carpinteros, les jalaba el pelo a los leones, era terrible, aterrorizaba a todo el pueblo, entonces se ve qué es lo que hace todo el pueblo para darle la vuelta a esta señora, es una historia super divertida”.

Avelina, quien además es la adaptadora y directora de la puesta, encarna muchos personajes, “yo hago a La peor señora del mundo, pero después vienen bastantes roles. Iniciamos en La Titería que está en Coyoacán y ya tenemos festivales internacionales, invitaciones para regresar a Alemania, para irnos a Argentina. Llevamos como 70 funciones”.


Fuente: Tv notas / México / Ciudad de México

Zwinglio y el anabaptismo según Donald F. Durnbaugh
Por: Leopoldo Cervantes-Ortiz
La monumental obra de Williams, La Reforma Radical (México, Fondo de Cultura Económica, 1983) ha contribuido significativamente a una mejor valoración de los grupos anabautistas como un movimiento europeo de amplio alcance. Focos anabautistas en Alemania en el siglo XVI. El surgimiento, en la misma ciudad, de un importante movimiento anabautista, los “hermanos suizos” (el 21 de enero de 1525 es la fecha clave), forjado por algunos antiguos seguidores de Zwinglio (Luis Haetzer, Conrad Grebel, Felix Manz, Simón Stumpf, Balthasar Hubmaier y otros más), muestra el carácter plural, crítico e impredecible de muchas de las protestas religiosas y teológicas de la época.

Después de las conmemoraciones de los 500 años del nacimiento de Juan Calvino, en 2009, y del inicio de la Reforma luterana, en 2017, toca el turno a Ulrich Zwinglio (1484-1531), el reformador humanista de Zúrich, Suiza, quien el 1 de enero de 2019 comenzó como predicador en la catedral de esa ciudad una serie de predicaciones sobre el evangelio de Mateo, rompiendo así con la tradición de hacerlo según el orden establecido. Iniciaba así una difícil pendiente que desembocaría cuatro años después en dos disputas teológicas, en las que se impuso su criterio y, en 1525, cuando la misa romana se acomodó a las exigencias de la nueva Cena, sin valor sacrificial y en alemán. “Fue la liturgia más adusta de los primeros reformadores. La palabra oscurecía a todo lo demás”, según palabras de Teófanes Egido, en Las reformas protestantes (1992).

Estamos, pues, ante la tercera gran figura de la llamada Reforma Magisterial (“iglesias establecidas del protestantismo clásico, así las territoriales como las nacionales, en oposición a las sectas, comunidades e iglesias voluntarias de la Reforma Radical”, según la magnífica definición de George H. Williams), que marcaría profundamente el desarrollo de las transformaciones religiosas en Suiza y Europa, aun cuando la vida de Zwinglio terminó abruptamente en una batalla, la de Kappel, el 11 de octubre de 1531, no sin antes haber participado en la importante conferencia de Marburgo sobre la Santa Cena (octubre de 1529), donde se encontró frente a frente con Lutero y Melanchton. Sobre este reformador se han realizado dos películas recientes en el ámbito suizo de habla alemana: la primera, bajo la dirección de Stefan Haupt, que se ha estrenado recientemente, y una segunda, con menor difusión (Zwinglis Erbe, La herencia de Zwinglio), dirigida por Alex Fröhlich, pero que también está en cartelera.

Ulrich Zwinglio. El ambiente social y religioso de Zúrich es bien descrito por Egido: “Zwinglio no actuaba solo. En Zúrich se había desencadenado ya el movimiento reformador. Como el obispo respondió con el silencio cómo do a las solicitudes de un sínodo (concilio provincial, del obispado), el Consejo de la ciudad, previamente ganado a la causa reformista, se atribuyó la capacidad de decisión. Con ello las oligarquías urbanas conquistaban el ambicionado espacio del poder eclesiástico y la jurisdicción religiosa. El instrumento público, legalizador, para tales transferencias siguió el modelo bien conocido y escolástico en su forma de la disputa teológica, convocada siempre por la instancia que creía asegurada la victoria de antemano” (p. 115).

El sucesor de Zwinglio, Heinrich Bullinger (1504-1575) pudo delimitar los poderes civil y religioso y unificó a las principales ciudades suizas en la Primera Confesión de Fe Helvética (1536), consiguiendo un importante acuerdo con Calvino en el tema eucarístico, mediante el Consenso Tigurino de 1540). Con la Segunda Confesión Helvética (1560), el zwinglianismo, y más moderado, lograría establecerse fuera de los cantones y se extendería en el centro de Europa, Francia, Escocia y en el Palatinado alemán. Sin duda que la revisión de la vida y obra de Zwinglio exige nuevas revisiones y análisis, algunos de los cuales incluso han tenido lugar en esta publicación desde hace tiempo (véase Mario Escobar Golderos, “La Reforma en Suiza: Zwinglio”).  

Los historiadores del anabautismo siempre han destacado el rechazo de la Reforma Magisterial a la también llamada Reforma Radical. La intolerancia protestante tuvo una gran responsabilidad en la persecución de muchos militantes de estos grupos, cuya indefensión era mayúscula ante los embates de gobernantes y líderes religiosos que los veían como un peligro para la estabilidad social y política de los territorios en los que se encontraban. El terrible episodio de las guerras campesinas de 1525, en donde la figura de Thomas Müntzer (discípulo de Lutero, inicialmente) fue central, es, quizá, el caso más conocido. Si se observan algunos mapas del desarrollo de las reformas religiosas en Europa, se apreciará cómo esta “tercera fuerza” teológica y comunitaria alcanzó un vigor que dio razón a la creciente preocupación que producía su crecimiento. La monumental obra de Williams, La Reforma Radical (México, Fondo de Cultura Económica, 1983) ha contribuido significativamente a una mejor valoración de los grupos anabautistas como un movimiento europeo de amplio alcance.  

Focos anabautistas en Alemania en el siglo XVI. El surgimiento, en la misma ciudad, de un importante movimiento anabautista, los “hermanos suizos” (el 21 de enero de 1525 es la fecha clave), forjado por algunos antiguos seguidores de Zwinglio (Luis Haetzer, Conrad Grebel, Felix Manz, Simón Stumpf, Balthasar Hubmaier y otros más), muestra el carácter plural, crítico e impredecible de muchas de las protestas religiosas y teológicas de la época. En ese contexto, resultó muy contradictorio que adentro mismo de la iglesia reformada que se comenzó a gestar con Zwinglio, tempranamente se manifestase la intolerancia criminal contra esos grupos contestatarios hacia los diversos Estados, la iglesia católica y las nuevas iglesias protestantes, luteranas y calvinistas. Este reformador tuvo que ver directamente con los primeros asesinatos de creyentes anabautistas. El de Manz, en mayo de 1527, manchó de sangre las manos de la Reforma zwingliana.

Uno de los historiadores del anabautismo de gran calado fue el Dr. Donald F. Durnbaugh (1927-2005), miembro de la Iglesia de los Hermanos. Invitado a participar en una de las reuniones de diálogo sobre las Reformas Primera y Segunda por la entonces Alianza Reformada Mundial (ARM), como parte de una serie de consultas iniciada en Praga en 1986 y continuada en 1987 y 1989. En la consulta llevada a cabo en Ginebra entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1994, Durnbaugh expuso un amplio trabajo titulado The First and Radical Reformations and their Relations wiuth the Magisterial Reformation (“La Primera Reforma y la Reforma Radical: sus relaciones con la Reforma Magisterial”), publicada en el volumen Towards a renewed dialogue.

Fuente: protestantedigital.com / México /

Elogio de la calma: el recurso de la melancolía en sociedades emocionales y trepidantes
Por: César Chaman
Tal como en sus charlas del taller “Una historia de la melancolía”, que organizó el Fondo de Cultura Económica (FCE) en Miraflores, Barboza teoriza en torno a causas y consecuencias: “Si uno tiene al frente una sociedad donde abundan lo incierto, lo desprotegido, lo inseguro, y pretende ser feliz de buenas a primeras, pues encontrará una pared y se chocará con ella”. Por el contrario, cuando las personas optan por la pista histórica de la melancolía, pueden premunirse de saberes pasados, entender con profundidad los ciclos de las sociedades y descartar emociones que perturban.

En los últimos versos de  Avestruz, César Vallejo aporta señales de la doble lectura que permite un concepto de construcción histórica y social marcadamente compleja: “Melancolía, deja de secarme la vida, / y desnuda tu labio de mujer…!”.

En dos líneas, sequía y promesa, muerte y deseo, fluyen sin fricción desde uno de los poemas de Los Heraldos Negros (1918) para un desenlace de innegable sello vallejiano. Sin embargo, hoy, contra lo que cualquiera de nosotros podría suponer, está probado que la melancolía no siempre fue un sentimiento ligado a la depresión, el abandono o la dejadez.

“Vivimos en la sociedad de las emociones”, observa Marco Barboza, abogado, profesor visitante en la Universidad de Alcalá, integrante del equipo de conducción del programa ‘Habla Perú, Habla’ de Radio Nacional. Y en una sociedad así estructurada, estamos constreñidos y culturalmente bombardeados por una lógica que privilegia la privatización de la felicidad, el sentido de bienestar y la reputación virtual, tres elementos que, a fin de cuentas, terminan angustiando a las personas.

CICLOS Y TENSIONES

 

Tal como en sus charlas del taller “Una historia de la melancolía”, que organizó el Fondo de Cultura Económica (FCE) en Miraflores, Barboza teoriza en torno a causas y consecuencias: “Si uno tiene al frente una sociedad donde abundan lo incierto, lo desprotegido, lo inseguro, y pretende ser feliz de buenas a primeras, pues encontrará una pared y se chocará con ella”. Por el contrario, cuando las personas optan por la pista histórica de la melancolía, pueden premunirse de saberes pasados, entender con profundidad los ciclos de las sociedades y descartar emociones que perturban.


“Entonces, en un espacio tan emocional como el de hoy, la melancolía –en tanto recurso cultural– puede ser una suerte de ‘elogio de la calma’, un camino alternativo para recuperar saberes e, incluso, para construir un bienestar mucho más tranquilo, no tan trepidante”.

Contradictorio o no, desde las resonancias del discurso del emprendedurismo y del hombre que se hace solo, es claro que la sociedad no premia la melancolía. “No, es cierto, más bien la castiga, considera que no sirve para mucho. Sin embargo, en sociedades en transformación profunda –como la actual– y en escenarios de crisis, el recurso melancólico es justamente el que aporta estabilidad”. 

Barboza pone un ejemplo de esos tránsitos críticos. “A mediados del siglo XIX, John Ruskin, en su libro Las piedras de Venecia, planteaba recurrir a los espacios del Gótico, una etapa que había transcurrido siete siglos antes, para encontrar nuevamente el sentido de la vida; y entendía que ese reencuentro debía estar signado por el arte y la estética, frente a lo que implicaban el imperio del acero, la máquina y la Revolución industrial, en buena cuenta”.

 

Leer más en: https://andina.pe/agencia/noticia-elogio-de-calma-recurso-de-melancolia-sociedades-emocionales-y-trepidantes-742621.aspx 


Fuente: andina.com.pe / Perú /

Buen diagnóstico, buena solución. Raymundo Campos y Fausto Hernández. Fondo de Cultura Económica.
Por: Redacción
A partir del contexto económico nacional de los noventa a la actualidad, un grupo de especialistas analizan los principales retos a los que se enfrenta la administración pública en materia económica: crecimiento estancado, pobreza persistente y desigualdad en la distribución del ingreso. Plantean las necesidades específicas para la productividad, el crecimiento, el desarrollo, la política económica, el empleo, la competencia y la economía del sector rural y proponen vías a largo plazo para mejorar el panorama mexicano con miras al año 2030.
A partir del contexto económico nacional de los noventa a la actualidad, un grupo de especialistas analizan los principales retos a los que se enfrenta la administración pública en materia económica: crecimiento estancado, pobreza persistente y desigualdad en la distribución del ingreso. Plantean las necesidades específicas para la productividad, el crecimiento, el desarrollo, la política económica, el empleo, la competencia y la economía del sector rural y proponen vías a largo plazo para mejorar el panorama mexicano con miras al año 2030.

Fuente: sinembargo.com / México / Ciudad de México

La opinión de El coraje de la verdad Jean Meyer
Por: Jean Meyer
A la hora del desprecio manifestado contra la “comentocracia”, a la hora de los olores nauseabundos que salen de la cloaca de las mal llamadas “redes sociales”, me acordé del último curso público dado por Michel Foucault, poco antes de su muerte, curso publicado en 2010 por el Fondo de Cultura Económica, bajo el título El coraje de la verdad: El gobierno de sí y de los otros II. Curso en el College de France (1983-1984). Puede que su reedición no cuente entre “mis locuras” del nuevo director del Fondo. Foucault, un hombre valiente que tuvo siempre ese “coraje de la verdad”, le sigue la pista desde los antiguos griegos hasta los cristianos, como Francisco de Asís, pasando por Diógenes y los cínicos que no tenían nada de cínico.
A la hora del desprecio manifestado contra la “comentocracia”, a la hora de los olores nauseabundos que salen de la cloaca de las mal llamadas “redes sociales”, me acordé del último curso público dado por Michel Foucault, poco antes de su muerte, curso publicado en 2010 por el Fondo de Cultura Económica, bajo el título El coraje de la verdad: El gobierno de sí y de los otros II. Curso en el College de France (1983-1984). Puede que su reedición no cuente entre “mis locuras” del nuevo director del Fondo. Foucault, un hombre valiente que tuvo siempre ese “coraje de la verdad”, le sigue la pista desde los antiguos griegos hasta los cristianos, como Francisco de Asís, pasando por Diógenes y los cínicos que no tenían nada de cínico.

Decir la verdad puede ser una exigencia tan ruda como peligrosa. Cuando los efesios exiliaron a un amigo de Heráclito porque no aguantaban su veridicción, Heráclito se retiró para jugar con los niños. Explicó: “¿A poco no vale más eso que administrar la república con vosotros?” Cuando le preguntaban la razón de su silencio: “Si me callo, es porque ustedes parlotean”. Este sabio opta por callarse, mientras que otro sabio, Sócrates, obedece a la misión que le encomendó el dios: cuestionar a sus conciudadanos “de manera incesante, permanente, insoportable”, algo que, al final, le cuesta la vida, porque tiene el valor de decir la verdad.

Y eso que Sócrates sabía lo que le esperaba en la democracia, régimen teóricamente privilegiado para la libertad de expresión. Decir la verdad exige cierto valor para ir en contra de la opinión del gobierno o de la mayoría que lo apoya. El valiente corre el riesgo de que no se le haga caso —ni modo, no es peligroso— o que se le tome a mal; no ser escuchado es una cosa, suscitar reacciones negativas, despertar la ira, es otra. Quien dice la verdad, quien dice que el rey va desnudo, puede encontrarse en peligro. En democracia. En regímenes dictatoriales, ni hay posibilidad de tomar la palabra.

¿Qué nos dice Sócrates de tan actual, a casi 2,500 años de distancia? “Si me hubiera consagrado hace ya tiempo a la política, estaría muerto desde hace mucho. No se enojen —dice a sus jueces— al escucharme decir esas verdades. No hay hombre alguno que pueda evitar morir, por poco que se oponga con generosidad, sea a ustedes, sea a cualquier otra asamblea popular, y se afane en impedir, en su ciudad, las injusticias y las ilegalidades”. (Platón, Apología de Sócrates).

O sea: quién, por buenos y nobles motivos, se oponga a la voluntad de la mayoría (no hablamos de tiranos como el renegado Ortega o el cruel Maduro) se expondrá a la muerte, dice Sócrates, quien fue condenado a morir; no a la muerte en nuestra democracia, sino a la descalificación en el mejor de los casos, a la calumnia y los insultos también. Miles de años han pasado desde que Atenas, la gloriosa Atenas inventó la democracia y siguen de actualidad las palabras de Isócrates: “Advierto que ustedes no les prestan igual audiencia a todos los oradores. A los unos, regalan vuestra atención, mientras que no toleran la voz de los otros. No debe sorprender que muestren ustedes semejante comportamiento, puesto que acostumbran a expulsar de la tribuna a todos los oradores que no hablan conforme a vuestros deseos”.

En una verdadera democracia, sin adjetivos, existe la libertad peligrosa pero universal, es decir, para todo el mundo, de decir lo que uno piensa ser la verdad. Pero la verdad que disgusta a muchos termina afectando al valiente que la expresa: en última instancia, lo obligarán de mil maneras a callarse. Perderá el acceso a la tribuna, para empezar. Demóstenes lo dijo muchas veces: “No me sorprendería que las palabras que acabo de pronunciar me cuesten más caro de lo que puede costarles a estos malos oradores el mal que les han procurado. Ustedes no toleran la franqueza; hasta me asombra que hoy me hayan ustedes dejado hablar”.

El cortesano, también, necesita coraje, para decirle la verdad al monarca como al presidente. Necesitamos valientes entre analistas, políticos y cortesanos.


Fuente: alianzatex.com / México / Estado de México

<febrero de 2019>
dlmmjvs
272829303112
3456789
10111213141516
17181920212223
242526272812
3456789