tienda
Buscar por palabra:     De:     a:    

Inauguración de la Librería del Fondo de Cultura Económica, “Hugo Gutiérrez Vega”
Por: Jesús Daza
Cuatro de cada diez mexicanos nunca han entrado a una librería en su vida, a pesar de que estos espacios se han multiplicado en el país en los últimos años, reveló el director general del Fondo de Cultura Económica, José Carreño Carlón. Esto, durante la inauguración de la librería Hugo Gutiérrez Vega, ubicada al interior de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro, con quién se firmó un convenio de colaboración.
Cuatro de cada diez mexicanos nunca han entrado a una librería en su vida, a pesar de que estos espacios se han multiplicado en el país en los últimos años, reveló el director general del Fondo de Cultura Económica, José Carreño Carlón.


Insert: José Carreño Carlón, Director General del Fondo de Cultura Económica


Destacó que actualmente hay cerca 600 librería en México, es decir, una por cada 200 mil habitantes, lo cual se duplica si se toman en cuenta otros puntos de venta de libros, como papelerías, supermercados y tiendas. Por ello hizo un llamado a seguir promoviendo las librerías no sólo como puntos de venta de libros, sino también como espacios para compartir, conocer y debatir la lectura.

Esto, durante la inauguración de la librería del Fondo de Cultura Económica, Hugo Gutiérrez Vega, ubicada al interior de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro, con quién se firmó un convenio de colaboración.


Insert: Gilberto Herrera Ruiz, Rector de la Universidad Autónoma de Querétaro


El espacio cuenta con dos plantas y 433 metros cuadrados de exhibición, en los que se ofertan mas de 13 mil 200 títulos diferentes de todos los géneros y disciplinas, con cerca de 51 mil ejemplares.

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=33BMfkHkhHE

Fuente: canaljudicial.mx / México / Ciudad de México

1968, un libro que aún no acaba de escribirse
Por: Rosario Reyes
“1968 fue un año de efervescencia y México estaba en sintonía con las problemáticas mundiales”, destaca Lizeth Mora, editora del FCE. “Por eso queremos abordar la efeméride no sólo como el Movimiento del 68 en México, sino como movimiento mundial. Por lo que, entre sus novedades, el Fondo de Cultura Económica publicará por primera vez en español una serie de ensayos de Jacques Rancière, en el libro Divergencias. Sobre ética y política, de próxima aparición. 
Como nunca antes en la historia, la voluntad de los jóvenes se unió en distintas ciudades del mundo con exigencias de libertad e igualdad aquel año de 1968.

Tanto en el bloque socialista europeo como en Occidente, la juventud -a la que en varios casos se unió la clase obrera- tenía las mismas demandas. Y sufrieron represiones violentas.

Las editoriales en México se preparan para conmemorar, con reediciones y novedades que aportan al análisis de los acontecimientos, el 50 aniversario del 68.

Una enciclopedia sobre el Movimiento estudiantil de México escrita por Viétnika Batres, la reedición de una novela prácticamente desconocida (La patria celestial, de Salvador Castañeda), una entrega revisada del libro testimonial 68. Gesta, fiesta y protesta, de Humberto Musacchio, el lanzamiento de 1968, una novela de Fabrizio Mejía Madrid, y la primera edición en español de una serie de ensayos del filósofo Jacques Rancière, son algunos de los títulos que llegarán a los estantes próximamente.


El giro de la historia

Hace medio siglo, los jóvenes tomaron las calles en distintos países con demandas de igualdad. Mientras en Estados Unidos protestaban por la guerra en Vietnam y surgían iniciativas en favor de los derechos civiles, en México, sede ese año de los Juegos Olímpicos, se gestó un levantamiento estudiantil para reclamar un cambio democrático en el país, que terminó con la masacre el 2 de octubre en la plaza de Tlatelolco.

En Europa, los jóvenes también salieron a las calles: de enero a agosto de ese año, un movimiento reformista encabezado por el presidente de Checoslovaquia, Alexander Dubcek, propició libertades de prensa y expresión que no existían en el régimen socialista. Fue la Primavera de Praga, que terminó violentamente, el 20 de agosto de 1968, cuando más de 200 mil soldados del Bloque del Este pertenecientes al Pacto de Varsovia invadieron el país. Ese año en París, una de las más grandes revueltas estudiantiles y la mayor huelga en la historia de Francia reclamaban una nación igualitaria y protestaban contra el consumismo: el Mayo Parisino.

“En 1968 el mundo vivió la paradoja de que los jóvenes, hartos de la opresión del consumo en la capital francesa, reclamaban algo muy distinto a los jóvenes de Praga, que estaban cansados de la opresión ideológica comunista”, apunta Ricardo Cayuela, editor de Penguin Random House, que lanzará alrededor de 20 títulos este año.

Las nuevas generaciones necesitan referentes que les ilustren su pasado, advierte Cayuela. “En México, el 68 ha sido un tema desde el mismo momento de la matanza del 2 de octubre. Ahí está La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, que es un clásico indispensable; los libros de Luis González de Alba, que muestran otra versión de los hechos, y tantos otros. Los libros tienen un ciclo de vida y las efemérides ayudan a que tengan una nueva oportunidad, a que encuentren nuevos lectores”.


A los estantes

El plan editorial de Penguin Random House para recordar el aniversario 50 del 68 incluye tanto revisiones como novedades.

“Tenemos 10 o 12 títulos publicados, desde figuras clave como Julio Scherer, hasta libros de investigación o periodísticos; incluso uno colectivo que se llama Pensar el 68, en el que participan muchos de los protagonistas del movimiento, coordinado por Gilberto Guevara Niebla”, detalla.

En su catálogo figuran textos que colindan con el tema, como Una historia del marxismo en México, de Carlos Ilíades; Voces biográficas de los principales comunistas mexicanos, de Óscar de Pablo, y, de reciente publicación, una biografía de Vicente Lombardo Toledano, de Daniela Spencer.

También saldrá al mercado una edición conmemorativa de la novela Regina, de Antonio Velasco Piña, así como el ensayo El legado del 68, del mismo autor, que llegarán a librerías en marzo y serán los primeros títulos de novedades de la casa editorial. Ese mes aparecerá igualmente 1968, del ensayista catalán Ramón González Ferriz, un análisis de los movimientos estudiantiles de ese año en Europa, que acaba de publicarse en España.

Acerca de La patria celestial, de Salvador Castañeda, Cayuela explica que el autor, “una figura muy interesante”, participó en el levantamiento estudiantil mexicano y fue miembro del Movimiento de Acción Revolucionaria; entrenado en Corea, pasó por Lecumberri. “En la novela hay una autocrítica a esa decisión de radicalismo de la izquierda ante la matanza. Es un libro importantísimo, poco conocido, que estamos muy orgullosos de rescatar”.

En mayo, anticipa el editor, saldrá 1968, la novela de Mejía Madrid; en agosto, la Enciclopedia del 68, de Viétnika Batres; en septiembre, una investigación de Jacinto Rodríguez Munguía, Los intelectuales y el poder, y otra de Jesús Esquivel, Operaciones secretas de la policía judicial en México.

Entre sus novedades, el Fondo de Cultura Económica publicará por primera vez en español una serie de ensayos de Jacques Rancière, en el libro Divergencias. Sobre ética y política, de próxima aparición.

“1968 fue un año de efervescencia y México estaba en sintonía con las problemáticas mundiales”, destaca Lizeth Mora, editora del FCE. “Por eso queremos abordar la efeméride no sólo como el Movimiento del 68 en México, sino como movimiento mundial. El recuento histórico muchas veces se queda en los meros datos, y nos interesa lo que surgió a partir de ese hecho. Además del 68 como eje reflexivo, tendremos el tema de la democracia –importante en este año electoral-, en una serie de conversatorios alrededor de la conmemoración”.

El FCE tiene títulos de autores de la época como Michel Foucault, de quien reeditó en 2017 las Colecciones de Filosofía y Sociología, así como una serie de cursos: La sociedad punitiva, Lecciones sobre la voluntad de saber, y Seguridad, territorio, población, entre otros. Entre los títulos alusivos a 1968 figuran asimismo obras del teórico marxista Adolfo Sánchez Vázquez, como Ensayos sobre política, moral y socialismo; y de Bolívar Echeverría, Definición de la cultura y El discurso crítico de Marx.

Releer y repensar ese año es urgente, apunta el periodista Humberto Musacchio. “Los libros se siguen escribiendo porque el movimiento está vivo, por eso hay un interés de los lectores de todas las generaciones. No se olvida porque ninguno de los responsables fue a parar a la cárcel. Los sobrevivientes no hemos abandonado la exigencia de reivindicación y todo lo que se publique al respecto abona para que se aclare la represión del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, con una cantidad de muertos que ni siquiera hemos podido precisar”.

Fuente: el financiero / México / Ciudad de México

El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica
Por: Marilu López
El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica es una simpática historia escrita por uno de los intelectuales y escritores más importantes de nuestro país como lo es Juan Villoro, quien se ha destacado también por ser un gran cuentista de obras para niños y jóvenes. El libro, que además es ilustrado estupendamente por Rafael Barajas, “El Fisgón” y editado por el Fondo de Cultura Económica, es una de estas historias agradables, divertidas pero también reflexivas acerca del sentido ético de la ciencia.
En el pueblo de Michigan, en Michoacán, vive el doctor Zíper. Científico noble y generoso, quizás un poco loco, pero quien siempre trata de ayudar a todo aquel que se le acerque a pedir su consejo para resolver un problema.

Mientras tanto, en la gran ciudad vive Cremallerus, quien, por el contrario, dedica todo su tiempo y conocimientos científicos para tratar de hacerle daño a los demás.

Por supuesto que Cremallerus y Zíper no son amigos. Cremallerus odia al noble doctor porque en una competencia de científicos lo puso en ridículo al presentar su remedio contra la gripe el cual, además de que sabía a chorizo...¡producía estreñimiento!

Por si fuera poco, Zíper había inventado una cuerda para la guitarra eléctrica del conjunto de rock de moda: “Nube líquida”. El sonido tan especial de dicha guitarra, así como las excelentes voces de sus integrantes le habían valido ser considerado como uno de los mejores grupos musicales de todo el mundo.

No era de extrañar que frecuentemente la foto del doctor Zíper apareciera publicada en revistas de rock por su famoso invento. ¡Imagínense el coraje que hacía Cremallerus cada vez que veía al noble científico con su envidiable cabellera larga (mientras Cremallerus era calvo) retratado en muchos medios de comunicación!

Por ello, desde su laboratorio, todas las noches Cremallerus planeaba de qué forma podría vengarse de Zíper y, de paso, de ese grupo espantoso llamado “Nube líquida”.

-¡Qué tontería de nombre!-pensaba el malvado científico cada vez que escuchaba de los éxitos del famoso grupo de rock-.

Había estado buscando durante mucho tiempo la forma de poder vengarse de ambos y parece que la había encontrado. Un día, como el famoso matemático Arquídemes, Cremallerus se levantó exclamando: ¡Eureka! Es decir, el malvado científico había descubierto la forma de hacerle daño tanto a “Nube líquida” como a su archienemigo, el doctor Zíper.

¿Qué planeará este malvado personaje? ¿Cambiará la armoniosa vida del doctor Zíper y la fama de los rockeros ante las malas acciones de Cremallerus?

El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica es una simpática historia escrita por uno de los intelectuales y escritores más importantes de nuestro país como lo es Juan Villoro, quien se ha destacado también por ser un gran cuentista de obras para niños y jóvenes.

El libro, que además es ilustrado estupendamente por Rafael Barajas, “El Fisgón” y editado por el Fondo de Cultura Económica, es una de estas historias agradables, divertidas pero también reflexivas acerca del sentido ético de la ciencia.

Estoy segura que disfrutarán de las locuras de Cremallerus y de todas las buenas acciones del profesor Zíper.

Se las recomiendo ampliamente.


Te sugiero:

1.Conseguir el libro en alguna librería de la ciudad, en alguna biblioteca pública o solicitarlo a través de internet.

2. Sobre el profesor Zíper, Villoro escribió también La cuchara sabrosa del profesor Zíper, en donde nuevamente habla de los integrantes del grupo de rock “Nube líquida”.

3. ¿Qué les parecería incluir en sus propósitos de Año Nuevo leer un libro cada mes? ¡Sería magnífico!

Fuente: elmundodecordoba.com / México / Veracruz

Salvador Novo nuestro gran maestro de escritura
Por: Elena Poniatowska
Salvador Novo, poeta, ensayista y cronista de la Ciudad de México, falleció hace 44 años, el 13 de enero de 1974. Poeta, prosista de lujo, como lo llamó Carmen Galindo, sus crónicas iban más allá de describir los acontecimientos de la ciudad y rendir pleitesía al presidente en turno; todos lo leíamos para aprender a escribir. Hasta ahora nadie ha superado la admirable fluidez de su prosa que hizo escuela. Son muchos los críticos que consideran que el mejor libro de Carlos Monsiváis es el que dedicó a su admirado Novo: Lo marginal en el centro, porque en realidad escribió su autobiografía.
Salvador Novo, poeta, ensayista y cronista de la Ciudad de México, falleció hace 44 años, el 13 de enero de 1974. Poeta, prosista de lujo, como lo llamó Carmen Galindo, sus crónicas iban más allá de describir los acontecimientos de la ciudad y rendir pleitesía al presidente en turno; todos lo leíamos para aprender a escribir. Hasta ahora nadie ha superado la admirable fluidez de su prosa que hizo escuela. Son muchos los críticos que consideran que el mejor libro de Carlos Monsiváis es el que dedicó a su admirado Novo: Lo marginal en el centro, porque en realidad escribió su autobiografía.

Salvador Novo fue el primer escritor que conocí al llegar a México porque todos los domingos comía en la huerta de San Jerónimo de Raúl y Carito Amor de Fournier y al entrar a saludar a mis mayores, lo llamaba yo tío. A partir de mis 10 años nunca dejó de llamarme sobrina, hasta el año de la publicación de La noche de Tlatelolco, ya que se convirtió en defensor de Gustavo Díaz Ordaz y del PRI. Tanto él como Martín Luis Guzmán se alinearon del lado del gobierno que los mantenía y acusaron a los estudiantes encarcelados en Lecumberri, lo cual hizo que Carlos Fuentes los llamara La Traviata y El Rigoletto del año 68.

Recuerdo que en esas apacibles comidas en la huerta de San Jerónimo, en los dedos de las manos de Salvador Novo se turnaban varios anillos: uno precioso del sagrado escarabajo de Egipto, el otro, un sello oscuro que no alcancé a descifrar a pesar de que era del tamaño de un foco. No sabía yo nada de pelucas y no creo que en esa época llevara una roja o castaña o china o lacia. Tampoco supe si tenía las cejas depiladas. A los niños todo les parece bien. Sí recuerdo que Novo llevaba la batuta de la conversación y a ese gran jardín llegaron a lo largo de los años muchos de los constructores de México: Rufino y Olga Tamayo, Pablo y Natasha González Casanova, Ignacio y Celia Chávez, Gustavo Baz, quien había cabalgado al lado de Emiliano Zapata, y bellezas como Alfa Henestrosa, que vestía rebozo y enaguas antes de que lo hiciera Frida Kahlo. De todos, el mejor informado y el que se mantuvo en primer lugar del Tout Mexique fue el cronista de la ciudad Novo, quien era requerido en todos los acontecimientos de la vida nacional por los presidentes de la República en turno. Ya dirigía museos y organizaba conferencias y presumía que la RCA Víctor iba hacerle un álbum de tres discos de long play, es decir, de dos caras, sobre la ciudad de México. Nadie más solicitado que él. Hasta en espectáculos de Teotihuacán de luz y sonido, con música de Blas Galindo, y de Uxmal, con música del yucateco Daniel Pérez Ayala, se oía su voz. Novo aparecía en todas las revistas, lo fotografiaban en todas las crónicas de sociales, y como fundó La Capilla, salía en todas las carteleras. Asimismo, criaturita, tengo que atender las consultas del Jefe del Departamento y de otros secretarios de Estado que me dicen que mi presencia es indispensable. No pasa una semana sin que recurran a mi persona o rueguen que les dé mi opinión. Cronista todopoderoso de la ciudad, José Emilio Pacheco, Antonio Saborit y Sergio González Rodríguez se comprometieron a revisar sus gruesos tomos sexenales de La vida en México, sobre los regímenes de Cárdenas, Miguel Alemán, Ávila Camacho, Ruiz Cortines. Admiradores de su prosa y de su ingenio, los jóvenes no lo fueron de su servilismo, que el propio Novo justificaba con una frase al periodista Antonio Bertrán: Hoy no tengo que escribir más mercancía que dos cuartillas, que a razón de 15 minutos cada una me dejan libre prácticamente todo el día.

-Me gustaría que me hablaras de tu poesía, porque Nuevo amor es lo más bonito que has hecho.

-El Fondo de Cultura Económica publicará tres tomos completos de poesía: 20 poemas (1925), Espejo y Nuevo amor (1933), y poesías no coleccionadas posteriores a esas fechas. Además, mis Sonetos de Año Nuevo.

-¿Por qué has hecho poca poesía en los últimos años?

-Porque no es lo mismo hacer poesía que versos, versos hago muchos. Versos es hacer rimas, epigramas, cosas que respondan al concepto que se tuvo de la poesía hasta el siglo XX, que es meter los pensamientos y las emociones en los moldes de la métrica y manejar metáforas que terminan siendo familiares a toda la gente... En tanto que poesía ha sido, siempre para mí, un estado de trance, de inspiración de inevitabilidad. Inevitabilidad, fíjate bien.

-¿En ese momento nadie y nada en el mundo podrían impedir que escribieras?

-Sí, mi edad y mi enfermedad.

-¿Tu enfermedad te hizo escribir mucha poesía?

-No. Nada más matizó de mucha tristeza el soneto que envié a mis amigos en 1970.

-Entonces, ¿es cierto que el sufrimiento es un detonador de la escritura como la soledad?

-En mi caso no, criatura. Yo escribí cosas muy tristes cuando era niño. Casi todos mis poemas de adolescencia son tristes. Eso es lo que se consideraba poesía antes, la tristeza. ¡Mira, estos versos muy influidos de González Martínez que hice cuando tenía 14 años! Mira, qué tristes, pero tristes, tristes, te los voy a leer: Vieja alameda triste en que el árbol medita,/ en que la nube azul contagia su quebranto/ y en que el rosal se inclina al viento que dormita:/ te traigo mi dolor y te ofrezco mi llanto./ He vuelto. Soy el mismo. La misma sed me aqueja/ y embelesa mi oído idéntica canción,/ y soy aquel que ama el minuto que deja/ un poco más de llanto dentro del corazón./ He vuelto a tu silencio otoñal: he buscado/ vanamente mis huellas entre todas las huellas,/ y mi ilusión es una hoja muerta de aquellas/ que estremecía el viento y que el sol ha dorado./ ...Y mientras quiero acaso recomenzar la senda/ un mal irremediable consume los destellos/ del sol, vieja alameda, y te guardo mi ofrenda,/ tú contemplas mis ojos y miras mis cabellos.

A Novo le entra un ataque de risa.

-¡Uy, uy, uy! ¡Cuánta melancolía! ¿Oíste? ¡Uy, qué cosa!

-¡Ay!, ¿por qué te burlas?

-¡Me burlo de mis 14 años!

-Y, ¿por qué te leíste a ti mismo con tanta ironía?

-Ah, ¿querías tú que me tomara en serio?

(Salvador Novo se leyó haciendo muecas. Puso ante sus ojos unos pequeños vidrios a la manera de impertinentes o monóculos, levantó las cejas y rió en forma despiadada.)

-En cambio, en mi libro 20 poemas estoy lleno de alegría y de metáforas nuevas, sorprendentes. ¿No te gusta esto?: Los nopales nos sacan la lengua... ¡Es pura pintura!, ¿verdad? Entonces tenía yo 21 años y era muy alegre... Fui muy feliz a los 20 años; empecé a disfrutar la vida. De niño fui tristón, imagínate, un niño encerrado, hijo único. ¿Quieres que te lea Los nopales nos sacan la lengua? Mira qué bonito: Los nopales nos sacan la lengua;/ pero los maizales por estaturas/ con su copetito mal rapado/ y su cuaderno debajo del brazo/ nos saludan con sus mangas rotas. ¿Quieres que te lea mi Epigrama a Bernardo Reyes. ¿Sabes quién es? Un gordo, chaparrito. Me asalta duda lacerante/ frente a tan reducido ente/ embajador tan competente/ y personilla tan pedante./ Es de los reyes descendiente/ eso lo sé; ¡pero no atino/ si será de Alfonso sobrino/ o sencillamente sobrante.

-¡Ay pobre! Entonces eras un niño triste.

-Sí, ¿por qué te llama la atención? Era un niño demasiado protegido, aislado de los demás, solo en un jardín. Mi padre murió. ¿No has leído Epifanía? Salvador Elizondo dijo que era mi mejor poema: Un domingo/ Epifanía no volvió más a la casa./ Yo sorprendí conversaciones/ en que contaban que un hombre se la había robado/ y luego interrogando a las criadas,/ averigüe que se la había llevado a un cuarto./No supe nunca dónde estaba ese cuarto/ pero lo imaginé, frío, sin muebles,/ con el piso de tierra húmeda/ y una sola puerta a la calle./ Cuando yo pensaba en ese cuarto/ no veía a nadie en él./ Epifanía volvió una tarde/ y yo la perseguí por el jardín/ rogándole que me dijera qué le había hecho el hombre/ porque mi cuarto estaba vacío/ como una caja sin sorpresas./ Epifanía reía y corría/ y al fin abrió la puerta/ y dejó que la calle entrara en el jardín.

-Oye, Salvador, ¿y ahora tu cuarto sigue vacío como una caja sin sorpresas?

-No, ahora está lleno de sorpresas. No tengo hora para escribir. No se tienen horas para el parto. Me sobreviene el parto a medianoche, a medianoche escribo. Los versos sí se pueden escribir a cualquier hora, la poesía no. No desprecio los versos, pero digo que sólo se necesita oficio para ponerse a hacerlos. Hago muchos. Ahorita mismo puedo leerte unos; son divertidos, yo me divierto haciéndolos, pero no son poesía.

-Alguna vez me dijeron Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheco que tus sonetos eran de una lucidez aterradora.

-Sí, sí, son como de Quevedo. Los hice a los 20 años. Siempre a los 20 años hace uno esas cosas. Me divierto mucho. ¡Es una forma de reírse, a costa de los demás y a costa de sí mismo, porque recuerda que hice muchos en contra de mí mismo! Ahora ya no los hago.

-¿Por qué? ¿Ahora eres más bueno?

-No, claro que no.

-¿Eres igual de malo?

-Sí, soy muy malo. Bueno, soy menos irritable. Aguanto un poco mejor la estupidez humana, pero no mucho. Al mismo tiempo que mandaba el soneto de Año Nuevo, mandaba otro privado, muy grosero, groserísimo. Un año le mandé uno a Alfonso Reyes, y él me envió otro, que es probablemente una de las últimas cosas que escribió, el 11 de diciembre de 1959. Durante tres años mandé sonetos groseros, ya después no. Mira, ahorita acabo de mandar traer una corbata negra porque tengo que ir a Félix Cuevas. Murió la mamá de Miguel León Portilla. Quiero ir a verlo. Todas las mañanas o casi todas camino en los Viveros, pero me interrumpen…

-¿Te pesa la celebridad?

-Cuando me preguntan: ¿Es usted Salvador Novo? respondo: ¡Pues qué remedio tengo! Ay, ¿no me puede dar su autógrafo? Mientras no sea en un cheque. Después me envían a sus niños para que los salude. Los niños vienen hacia la banca, se me quedan viendo. Firmo otros autógrafos, y cuando se ha cumplido la media hora de ejercicio diario, salgo de los Viveros.

-Con tu fama a cuestas.

-Y mis emociones. Porque son más los sobresaltos y los sustos que el ejercicio. Y el teléfono. Entre las cosas que tengo programadas para hoy está la cena de la Cruz Roja, a las ocho, cena sentados con tarjeta, y todas las ceremonias que suscita mi sola presencia… Si me invitan por teléfono tengo posibilidad de negarme. No puedo, no es posible. Yo no preví que fuera a perjudicarlos en tal forma. Lo siento muchísimo. Bueno, quizá pueda ir. Tengo mi chofer esperándome y quizá pueda salir de la cena de la Cruz Roja a las nueve y media para ir a Bellas Artes. No preví que iba a tener tanta importancia mi presencia. ¡Ah, si va Pellicer, pues con él tienen la estrellota, porque yo no puedo violentarme en esa forma! Perdónenme y denle toda clase de excusas a los organizadores del homenaje a Amado Nervo (cuelga el teléfono). ¡Fíjate, una ceremonia a Amado Nervo en la Manuel M. Ponce! Pero yo no puedo fallarles a los de la Cruz Roja.

-Oye Salvador, ¿te tiene miedo la gente?

-Pues una miedo y otra odio. Oscilo como Aristóteles entre el terror y la compasión. Espérame voy a tomar agua…

Por ese remolino de compromisos políticos Novo canjeó su admirable los que tenemos unas manos que no nos pertenecen/ grotescas para la caricia, inútiles para el taller o la azada/ por una mortífera venta al lodoso poder, pero la pureza de su prosa -salvada entre otros por Monsiváis- hace de él, como dijo Sergio González Rodríguez, un provocador lúcido, un satírico radical, un perseguidor de la inteligencia maligna (…).

Fuente: La Jornada / México / Ciudad de México

José Luis Martínez; cartas inéditas
Por: Redacción
Para celebrar el centenario del nacimiento del ensayista, crítico, académico y editor José Luis Martínez Rodríguez, que se cumple el viernes 19 de enero, el Fondo de Cultura Económica(FCE) y El Colegio Nacional, publicarán la correspondencia que sostuvo con el también ensayista y pensador mexicano Alfonso Reyes, en el libro Alfonso Reyes – José Luis Martínez. Una amistad literaria (1942-1959).
Para celebrar el centenario del nacimiento del ensayista, crítico, académico y editor José Luis Martínez Rodríguez, que se cumple el viernes 19 de enero, el Fondo de Cultura Económica (FCE) y El Colegio Nacional, publicarán la correspondencia que sostuvo con el también ensayista y pensador mexicano Alfonso Reyes, en el libro Alfonso Reyes – José Luis Martínez. Una amistad literaria (1942-1959).

La publicación estará acompañada de conferencias, charlas, mesas redondas y exposiciones donde se abordarán su trabajo como ensayista, su labor al frente del FCE, su relación con Reyes y Pedro Henríquez Ureña, y su personalidad, que ha sido definida como la de un intelectual con una presencia muy tranquila y equilibrada, un personaje dispuesto a escuchar y a cuidar sus palabras y a buscar que sus colaboradores siempre dieran lo mejor de sí.

El volumen contiene una larga introducción sobre la amistad literaria entre Reyes y Martínez, detalló Rodrigo Martínez Baracs, hijo del autor y quien ha trabajado en la edición del mismo junto con la investigadora Guadalupe Ramírez, “donde incluimos las cartas y notas al pie de página que abundan en detalles que pueden resultar de riqueza para los jóvenes lectores”.

Y añadió: “Digamos que no es una correspondencia tan abundante, pero abarca de 1942 a 1959. Sin embargo, recuerda que don Alfonso y mi padre vivían en la misma ciudad, así que no son demasiadas cartas, aunque fungieron un poco como los emails de nuestro tiempo”.

Uno de los momentos que se verá reflejado en este volumen son las cartas que dan cuenta del airado reclamo que hizo la bailarina Amalia Hernández a favor de un texto escrito por José Luis Martínez, un capítulo poco conocido en la historia de las letras mexicanas.

Un momento de gran interés que se verá reflejado en esta correspondencia se ubica en 1946, cuando Martínez finalizó su gestión como secretario de Educación Pública y Jaime Torres Bodet proyectó el libro México en la cultura, que a la poste integró textos de especialistas como Manuel Toussaint sobre arte colonial, Salvador Toscano sobre arte prehispánico, Carlos Chávez sobre la música, Ignacio Chávez sobre la medicina, Silvio Zavala sobre la historia de México y uno más sobre las letras patrias en la pluma de Alfonso Reyes.

En algún punto Reyes concluyó la primera parte del libro, sobre la parte prehispánica y colonial, “pero luego ya no pudo seguir y le pidió ayuda a mi padre, a José Luis Martínez, que entonces era un joven de 28 años, quien redactó en una semana el texto referente a la literatura mexicana de los siglos XIX y XX”.

En principio, Alfonso Reyes le prometió al joven ensayista que le daría crédito por esa parte del texto, pero luego no fue así. “Entonces mi padre quedó un poco a disgusto de que el fruto de tantos años de estudio literario quedara como parte de un texto que don Alfonso no tuvo tiempo de escribir… pero se aguantó las ganas de hablar sobre eso”.

Por aquella época, Martínez vivía con la bailarina Amalia Hernández, “una mujer talentosísima que le escribió a don Alfonso Reyes para reclamarle cómo era posible que fuera a publicar ese artículo sin el crédito respectivo.

Esa carta hizo enojar mucho a don Alfonso, pero al día siguiente le escribió una misiva a Jaime Torres Bodet donde no se aprecia el menor coraje hacia mi padre, y le dice que se van publicar dos capítulos sobre las letras patrias, uno sobre la época prehispánica y colonial, y otro de la Independencia hasta nuestros días”, pero firmados por ambos autores.

Fue así como Martínez puso su huella en las letras mexicanas, al participar en un libro destinado a autores consagrados. Aunado a esto se podrá conocer la correspondencia que habla sobre la gestación de La cartilla moral, un libro importante para su autor que no tuvo la recepción esperada en el mundo editorial.

LOS FESTEJOS

Los festejos iniciarán el martes 16 de enero a las 19:00 horas, en el Centro de Creación Xavier Villaurrutia, donde los autores Rosa Beltrán, Leticia Romero Chumacero, Liliana Weinberg y María Emilia Chávez Lara hablarán sobre la faceta como ensayista de José Luis Martínez.

Para el jueves 18 de enero se llevará a cabo la mesa José Luis Martínez, cien años, en la Biblioteca de México, en la que participarán Miguel León Portilla, Eduardo Lizalde, Javier Garciadiego, Enrique Krauze, Adolfo Castañón y Rodrigo Martínez Baracs.

Ese mismo día se inaugurará una exposición fotográfica en el Centro de Creación Literaria con imágenes poco conocidas del autor, provenientes del archivo que es resguardado por la Dirección de Literatura del INBA.

El viernes 19 de enero el narrador y ensayista Adolfo Castañón y José Luis Martínez Hernández —también hijo del diplomático y autor— aportarán una conferencia en la sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana.

El martes 30 de enero, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a las 19:00 horas, Felipe Garrido, José Carreño Carlón y Freja Cervantes, recordarán la faceta de Martínez como editor; y el 31 de enero a las 19:00 horas, en la Capilla Alfonsina, el investigador Víctor Manuel Díaz Arciniega hablará sobre la relación entre Reyes y Martínez.

La presentación del programa por el centenario del nacimiento de José Luis Martínez se llevó a cabo ayer, en el acervo que fue suyo y lleva su nombre, ubicado en la Biblioteca de México, en la Ciudadela, con la presencia del historiador Javier Garciadiego; Geney Beltrán Félix, director de la Coordinación Nacional de Literatura; Jorge von Ziegler, director general de Bibliotecas; y Rodrigo Martínez Baracs.

Fuente: gacetamexicana.com / México / Ciudad de México

Antena Radio obsequia libros a sus radioescuchas de Salina Cruz, Oaxaca
Por: Jessica Leal
Antena Radio obsequia a sus radioescuchas de Salina Cruz, Oaxaca, el libro El mar de los deseosEl Caribe Afroandaluz, historia y contrapunto, escrito por Antonio García de León, 
editado por el Fondo de Cultura Económica
Jessica Leal, colaboradora: Antena Radio obsequia a sus radioescuchas de Salina Cruz, Oaxaca, el libro El mar de los deseos: El Caribe Afroandaluz, historia y contrapunto, escrito por Antonio García de León, editado por el Fondo de Cultura Económica

Consulta la nota completa en:

Fuente: Antena Radio / México / Ciudad de México

<enero de 2018>
dlmmjvs
31123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031123
45678910

Publica el Fondo Obras completas. Terra Nostra, de Carlos Fuentes

Por: Notimex

Son 25 años de la Colección A la Orilla del Viento

Por: REDACCIÓN FCE