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Tres para Llevar / “Quiero ser la que seré”
Por: Virginia Bautista
Sin pronunciar nunca la palabra dislexia, la escritora Silvia Molina (1946) comparte en la historia Quiero ser la que seré (FCE, 2017), lo que representaba para una niña padecer la dificultad para leer y escribir en el México de los años 50. Mari era zurda en una época en que se consideraba esto como algo maligno y, además, confundía ciertas letras o las cambiaba de lugar.  En esta gran aventura la pequeña protagonista descubrirá su interior y encontrará su verdadera vocación para ser lo que será. 
Título: Quiero ser la que seré.
Autora: Silvia Molina
Ilustración: Cecilia Varela.
Editorial: FCE, México, 2017; 53 pp. 

Sin pronunciar nunca la palabra dislexia, la escritora Silvia Molina (1946) comparte en esta historia lo que representaba para una niña padecer la dificultad para leer y escribir en el México de los años 50. Mari era zurda en una época en que se consideraba esto como algo maligno y, además, confundía ciertas letras o las cambiaba de lugar. Como nadie sabía por qué lo hacía, las maestras la regañaban y castigaban, pues pensaban que no ponía atención y mentía; las compañeras se burlaban de ella y su madre creía que le dolía la muerte de su padre. Aunque sí encontró apoyo en su padrastro, quien la llevó con una maestra de educación especial, la pequeña tuvo que enfrentar sola la situación, aceptarse, fortalecerse y salir adelante. Este relato ilustrado cálidamente por la argentina Cecilia Varela invita a reflexionar sobre la importancia de ser tolerantes, de no regirse por normas rígidas y no dejarse llevar por las apariencias. En su interior, Mari era estudiosa, inteligente, solidaria y amaba a los animales, a su familia, sus amigos, y la vida misma. Pero, sobre todo, tenía confianza en su futuro, en que encontraría su verdadera vocación, y cada día era un paso para ser lo que sería. 

Fuente: Excélsior / México / Ciudad de México

Érase una vez un rey y un rey: los libros infantiles sobre diversidad sexual en México
Por: Eugenia Coppel
Mónica B. Brozon es autora de más de 20 libros para niños y jóvenes, y acaba de publicar el primero sobre homosexualidad Sombras en el arcoiris (2017), el último libro de Brozon y el primero que aborda la diversidad sexual en las colecciones infantiles del Fondo de Cultura Económica (FCE), la editorial del Estado mexicano. La historia deja claro que la homosexualidad no es un problema, pero la homofobia sí. 
Mónica B. Brozon es autora de más de 20 libros para niños y jóvenes, y acaba de publicar el primero sobre homosexualidad. La mexicana recuerda bien el momento en el que decidió que quería abordar el tema en un cuento para los que comienzan a leer: “Fue a raíz de una nota que vi sobre Ricky Martin y sus dos hijos”, narra la escritora a Verne. Ella cuenta que le emocionó mucho la noticia hasta que llegó a los comentarios de los lectores, donde encontró múltiples mensajes de odio e incluso deseos de muerte. “Me pareció horrible; me dio vergüenza vivir en un país como este”, afirma.

Ese fue el origen de Sombras en el arcoiris (2017), el último libro de Brozon y el primero que aborda la diversidad sexual en las colecciones infantiles del Fondo de Cultura Económica (FCE), la editorial del Estado mexicano. Constanza, la protagonista, es una niña que sabe que su hermano mayor es diferente a los demás chicos. Él y su novio, ambos de 16 años, han decidido contarle a sus padres que están enamorados. Constanza está muy orgullosa de su hermano Jero, pero no tardará en darse cuenta que no todos piensan de la misma forma.

La historia deja claro que la homosexualidad no es un problema, pero la homofobia sí. Brozon confiesa que en el proceso de creación se cuestionó sobre la pertinencia de escribir sobre algo que ella consideraba tan obvio. Por esas fechas, sin embargo, el Frente Nacional por la Familia organizó movilizaciones conservadoras en distintas ciudades mexicanas, con el fin de revertir la legalización del matrimonio gay y defender lo que ellos consideran una familia natural: un hombre, una mujer y los hijos.

La dos veces ganadora del premio de literatura infantil El Barco de Vapor confirmó entonces que “era indispensable” hablar de diversidad sexual a los niños. “Quería contribuir a que las nuevas generaciones vean una realidad que ha existido siempre con más naturalidad, lejos del prejuicio y el odio”, dice. La mejor forma de hacerlo, en su experiencia, es a través de una historia: “Si tú como autor encariñas al lector con un personaje y le muestras las consecuencias que tiene la cerrazón, estás provocando sentimientos, y los sentimientos son más formativos que la información”.

Para Socorro Venegas, Coordinadora de Obras para Niños y Jóvenes del FCE, Sombras en el arcoiris llegó en un momento muy oportuno. “Hablar a los niños del respeto a la diversidad sexual es quizá más urgente en un mundo en el que estamos tan expuestos a los medios de comunicación y en el que existen las redes sociales”, opina. El primer libro para niños que trata la homosexualidad en la editorial pública coincide con el lanzamiento de los primeros videos gubernamentales, para televisión e internet, que reconocen la diversidad sexual.

Una familia como cualquiera

En las grandes editoriales privadas hay algunos ejemplos de libros para niños sobre diversidad sexual, pero tampoco son abundantes. Una representante de Océano Travesía confirmó a Verne que cuentan con un solo título en su colección. Se llama Rey y Rey, y es una traducción que está descatalogada. La encargada de prensa en Planeta de Libros citó seis títulos, pero todos ellos están dirigidos a un público adolescente.

Ediciones SM México publicó en 2013 el libro-álbum Esta familia que ves, escrito en verso por Alfonso Ochoa e ilustrado por su pareja, Valeria Gallo. El tema central no es la diversidad sexual per se, pero sí la diversidad en las familias. “Partimos de que cada vez es menos común ser parte de una familia como las de anuncio de cereal, donde están el papá, la mamá y dos hijos sonrientes”, explica Ochoa. En el libro hay historias de familias con dos papás y con dos mamás, pero también con padres solteros, padrastros y viudos. “La constante en estas familias es la no constante, afirma Ochoa. Es la diversidad”.

En opinión del autor, la literatura pierde terreno cuando trata de catequizar. “Lo importante es estimular el diálogo en todos los niveles. Nunca intentamos decir ‘estas son familias tan buenas como la tuya’. Solo ponemos retratos de esas familias. Los niños, por supuesto, son cien por ciento capaces de establecer un razonamiento alrededor de ello”, dice. Estos son dos fragmentos de su libro:

¿Dos papás?”, dice la gente
con un ataque de tos,
y Beca dice: “¿Perdón?
Si somos inteligentes
es una gran colección
tener un par de papás:
tienes más que los demás
aunque tengas solo dos.

Esta familia que ves
es de una mujer más otra (...)
Ambas se cuidan la tos.
Una cocina, otra canta
y una, cuando se levanta,
prepara té para dos.

Según el último censo de INEGI, en 2010 existían 229.773 hogares conformados por parejas del mismo sexo, de los cuales 172.433 tenían hijos o hijas. En ese momento, sin embargo, los matrimonios igualitarios apenas comenzaban a celebrarse en la Ciudad de México. Hoy se puede ejercer este derecho en 11 de 32 Estados sin necesidad de interponer amparos.  Además, un fallo de la Suprema Corte establece que es ilegal impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el territorio nacional.

Antonio Medina es padre en una familia homoparental, y en su opinión, “hay un déficit” de historias escritas para niños que contribuyan a educar en la diversidad. “Los libros son importantes porque son el espacio simbólico en el que los niños van entendiendo las representaciones sociales y culturales de su país, sociedad, colonia y escuela”, expresa el profesor universitario y activista político. “Si siempre se muestra la heteronormatividad, se traduce en que eso es el deber ser. Y si yo como niño no tengo una familia como las que aparecen en las revistas o en los libros de la escuela, entonces algo está pasando mal conmigo”.

Medina cree que las editoriales mexicanas no han considerado que hay una población que demanda este tipo de contenidos. Él suele buscar libros de otros países en librerías especializadas en literatura LGBTI, como El armario abierto y Voces en tinta. El activista cuenta que acaba de comprar en internet Tres con tango, un libro ilustrado sobre dos pingüinos machos que adoptan un pequeño pingüino en el zoológico. La historia escrita por una pareja homosexual estadounidense se publicó en 2005 y ha ganado múltiples premios.

Además de buscar este tipo de alternativas, Medina participa activamente en redes de familias homoparentales, lo que ha permitido que su hijo Mateo, de seis años, convivia con la diversidad. Sin embargo, él no cree que la mayoría de las familias cuenten con estas herramientas. Medina insiste en que en México hacen falta historias literarias para los más chicos que ocurran en familias diversas.

Fuente: elpais.com / México / Ciudad de México

Sombras en el arcoíris, el primer libro del FCE en México que aborda el tema de la diversidad sexual
Por: Lucy Ortega
Durante el mes de junio se celebra en todo el mundo el orgullo LGBT, una celebración que busca promover la tolerancia y la inclusión. Recientemente se publicó el primer libro infantil a cargo del Fondo de Cultura Económica en el que se aborda el tema de la diversidad sexual. Sombras en el arcoiris es un libro de Mónica B. Brozon con ilustraciones de Raúl Nieto Guridi, en él se presentan situaciones reales que podría estar viviendo cualquier familia. Con este libro se promueve un importante mensaje que es muy necesario en estos tiempos: la igualdad y el amor.
Durante el mes de junio se celebra en todo el mundo el orgullo LGBT, una celebración que busca promover la tolerancia y la inclusión.

Aunque el tema ha estado presente en México desde hace años, recientemente se publicó el primer libro infantil a cargo del Fondo de Cultura Económica en el que se aborda el tema de la diversidad sexual.

Sombras en el arcoíris es un libro de Mónica B. Brozon con ilustraciones de Raúl Nieto Guridi en el que leemos sobre Constanza, una pequeña de 10 años que conoce a su hermano Jero mejor que nadie y con el que tiene una relación muy cercana.

La historia, narrada desde el punto de vista de Constanza, habla de cómo ella sabe que su hermano es diferente a otros niños y eso en ocasiones le preocupa al ver que él se pone triste. Su preocupación por él aumenta al saber que su hermano está enamorado y ha decidido contar a sus padres acerca de sus sentimientos. Sin embargo, conforme avanza la lectura ella se dará cuenta que el expresarle a sus padres lo que siente, es solo una de las distintas situaciones a las que se enfrentará su hermano.

El libro cuenta lo que viven muchos niños actualmente, quienes se preguntan por qué algunas personas son distintas a otras y por esto sufren alguna clase de violencia o discriminación.

La intención del libro es lo que concluye Constanza: ser diferente no es algo malo. Con él se busca promover el respeto y la aceptación de todas las personas, sin importar su preferencia u orientación sexual.

De acuerdo con información publicada en Milenio el año pasado, México se ubica en el segundo lugar a nivel mundial en crímenes por homofobia, justo debajo de Brasil. En los últimos 20 años han sido 1.310 los homicidios por homofobia en nuestro país, delitos de odio que son provocados por la falta de tolerancia y aceptación de la identidad de género.

La importancia de la inclusión en los niños

¿Por qué es relevante este libro? En primer lugar, porque se trata del primero que es escrito por una editorial del Estado Mexicano pensando en los lectores más jóvenes que habla acerca de la diversidad sexual.

En él se presentan situaciones reales que podría estar viviendo cualquier familia. Podría ser el hermano de uno de esos niños, quizás su mejor amigo o hasta ellos mismos. Con este libro se promueve un importante mensaje que es muy necesario en estos tiempos: la igualdad y el amor.

La educación basada en la tolerancia, la aceptación y el respeto harán la diferencia entre que nuestros hijos sean unos bullies o personas empáticas. Si desde pequeños se nos enseña que todas las personas merecen el mismo respeto sin importar su religión, identidad de género, raza, edad, nacionalidad o ideología, el mundo podrá ser un lugar mejor y más pacífico.

Fuente: bebesymas.com / México / Ciudad de México

El sacrificio humano entre los aztecas
Por: Redacción
El sacrificio humano entre los aztecas (FCE) originalmente publicado en 2005 y traducido por Julio Camarillo, este volumen se convirtió, ya en la versión en español, en una obra póstuma de su autor. Es resultado de una investigación exhaustiva por parte de Michel Graulich en la cual se dedica a comprender el sacrificio humano entre los mexicas. Su obra perfila el contexto que gira alrededor de esta práctica, tocando temas como los mitos, rituales, victimas, e incluso el canibalismo. Graulich ofrece un análisis comparativo que presenta al sacrificio humano como parte de la historia de la religión de la humanidad, un nuevo punto de partida para replantear las concepciones que tenemos sobre la religiosidad de todos los pueblos antiguos y en especial del pueblo azteca.
El sacrificio humano entre los aztecas, Michel Graulich, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Originalmente publicado en 2005 y traducido por Julio Camarillo, este volumen se convirtió, ya en la versión en español, en una obra póstuma de su autor. Graulich, historiador del arte de origen belga fallecido en 2015, es considerado toda una autoridad en lo que se refiere a las culturas precolombinas y, en particular, por lo que concierne a los rituales y tradiciones mexicas. Algunos de sus ensayos, de referencia obligada, son Ritos aztecas: las fiestas de las veintenas; Moctezuma. Apogeo y caída del Imperio azteca, así como Quetzalcóatl y el espejismo de Tollan. Aquí, Graulich arroja una luz todavía necesarísima sobre uno de los aspectos que más controversias, prejuicios y equívocos ha suscitado, lo mismo entre el público en general que entre verdaderos y supuestos especialistas: los ritos aztecas que implicaban sacrificios humanos. Desde la perspectiva del también autor de Autosacrificios en el México antiguo, es erróneo visualizar eso que para el mundo contemporáneo –pero lo mismo desde el arribo a Mesoamérica de los conquistadores españoles y sus cronistas, tan propensos a juzgar al mundo sólo bajo sus propios parámetros-- aún sigue siendo motivo de descalificaciones, desde la perspectiva del tiempo actual, es decir soslayando los elementos históricos, ritualísticos y simbólicos de aquellos tiempos y, en particular, de la cultura mexica. En abono a la destrucción de los prejuicios, Graulich coteja los paralelismos –que para muchos resultarán sorprendentes– entre la religión mexica y otras que nadie ha tachado jamás de sostener prácticas “salvajes”.

Fuente: La Jornada / México / Ciudad de México

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Publica el Fondo Obras completas. Terra Nostra, de Carlos Fuentes

Por: Notimex

Son 25 años de la Colección A la Orilla del Viento

Por: REDACCIÓN FCE