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Carmen Reinhart recibe el Premio de Economía Rey Juan Carlos
Por: Redacción
El Rey emérito ha entregado el Premio Rey Juan Carlos a la economista estadounidense de origen cubano Carmen Reinhart, cuya candidatura fue propuesta por la Secretaría General Iberomericana. Su libro, junto a Kenneth S. Rogoff, Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera (Editorial Fondo de Cultura Económica de España) es un análisis de las crisis financieras de los últimos 800 años, que se ha convertido en un referente a nivel mundial en esta materia. Su destacada labor investigadora y divulgativa, así como su participación en numerosos foros de política económica, han llevado a Carmen Reinhart a ser considerada una de las economistas más influyentes de los últimos años, tanto desde el punto de vista académico como en los círculos e instituciones de política económica más prestigiosos.
El Rey emérito ha entregado el Premio Rey Juan Carlos a la economista estadounidense de origen cubano Carmen Reinhart, cuya candidatura fue propuesta por la Secretaría General Iberomericana.

El Premio de Economía Rey Juan Carlos, que ha sido entregado por el Rey emérito en la sede del Banco de España en Madrid, está dotado con 72.000 euros, es de carácter bienal y fue instituido en 1986 por la Fundación José Celma Prieto con el fin de reconocer la trayectoria científica y profesional de personalidades españolas y latinoamericanas en el ámbito de la economía.

En esta decimoséptima edición formaban parte del jurado, presidido por el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, el vicepresidente Álvaro Rodríguez-Bereijo, y los vocales Juan Velarde Fuertes, Rodolfo Martín Villa, José Ramón Álvarez Rendueles, José Luis Feito Higueruela y Álvaro Cuervo García.

Carmen Reinhart, economista estadounidense de origen cubano, ejerce desde 2012 la cátedra Minos Zombanakis de Sistema Financiero Internacional en la prestigiosa Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. Doctora por la Universidad de Columbia, su carrera profesional se ha desarrollado en el Instituto Peterson for International Economics, la Universidad de Maryland, donde fue directora del Center for International Economics, y el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros.

A lo largo de este tiempo, ha llevado a cabo una prolífica y distinguida labor docente e investigadora, participando asimismo como asesora en diversas instituciones, como la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos, la Reserva Federal de Nueva York o el Banco Mundial.

Igualmente, ha sido editora de alguna de las revistas académicas más prestigiosas, como la American Economic Review, el International Journal of Central Banking, o el Journal of International Economics.

Entender las crisis financieras

Su investigación, centrada en el ámbito de la macroeconomía y las finanzas internacionales, ha contribuido de manera muy notable a mejorar la comprensión de los determinantes y los efectos de los flujos internacionales de capital y las crisis financieras. En sus numerosos artículos, publicados en revistas académicas de primer nivel, ha estudiado las causas, consecuencias e interrelación de las crisis de deuda soberana, bancarias y de balanza de pagos.

Ello ha permitido al conjunto de la profesión económica alcanzar un entendimiento más profundo de diversos episodios de estrés financiero, tales como la crisis financiera asiática, la crisis «subprime» en Estados Unidos o, más recientemente, la de deuda soberana en la zona euro.

Su libro, junto a Kenneth S. Rogoff, Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera (Editorial Fondo de Cultura Económica de España) es un análisis de las crisis financieras de los últimos 800 años, que se ha convertido en un referente a nivel mundial en esta materia.

Su destacada labor investigadora y divulgativa, así como su participación en numerosos foros de política económica, han llevado a Carmen Reinhart a ser considerada una de las economistas más influyentes de los últimos años, tanto desde el punto de vista académico como en los círculos e instituciones de política económica más prestigiosos.

Fuente: Abc.es / España / España

Conoce a los 50 poetas más influyentes de México y sus libros
Por: Carlos Adán
El premio Aguascalientes de poesía no sólo es el más importante y de mayor tradición en México, sino que en los últimos 50 años ha construido y también modificado lo que llaman el canon de la poesía mexicana. El Fondo de Cultura Económica publicó recientemente la antología Las etapas del día que reúne poemas de los 50 poetas más influyentes de México, todos ganadores de este prestigioso galardón. 
El premio Aguascalientes de poesía no sólo es el más importante y de mayor tradición en México, sino que en los últimos 50 años ha construido y también modificado lo que llaman el canon de la poesía mexicana. El Fondo de Cultura Económica publicó recientemente la antología Las etapas del día que reúne poemas de los 50 poetas más influyentes de México, todos ganadores de este prestigioso galardón. 

Al desagregar los datos de los últimos 50 años de este premio, es posible ver con más detalle grupos y figuras que durante distintas décadas han impuesto criterios y gustos poéticos a los lectores mexicanos, varios de ellos fueron jurados hasta siete veces en distintos momentos como Víctor Sandoval y Alí Chumacero. Durante años sus gustos determinaron qué poesía merecía ser distinguida y cuál no, pues en casi todas las veces fue su criterio el que prevaleció en los jurados. De allí que muchos de los libros premiados durante estas líricas dictaduras, salvo uno que otro, hayan sobrevivido al juicio del tiempo, muchos son autores hoy olvidados, y otros apenas sobreviven refugiados en algún tipo de burocracia cultural o académica, sin publicar ninguna obra relevante después de ganar este premio. 

De acuerdo con algunos críticos, la repetición de un puñado de los mismos jurados actuando en varias convocatorias del Aguascalientes, limitó el desarrollo de la poesía mexicana, pues se impusieron gustos y criterios, la mayoría de las veces afectados por prejuicios de todo tipo, y otras veces, restringidos por el temor de alterar los obsoletos cánones que rigen a la institución literaria vigente. Todo esto dio como resultado la proliferación de una poesía endogámica, de uso casi exclusivo local, sin mayor trascendencia en el continente. Los jurados afectados del premio Aguascalientes han premiado la mayoría de las veces la tradición y han rechazado la experimentación que es lo que hace dinámica y evolutiva una poesía nacional. 

Sin demeritar el valor de todas las obras premiadas, casi todas de hechura convencional, que repiten las formas institucionalizadas de la poesía, y tomando como referencia las críticas más informadas que han sido publicadas, destacan de todo el conjunto de los premios Aguascalientes recientes, dos libros que han escapado a la visión miope de los juicios de la tradición por su novedosa y auténtica propuesta formal, es decir, le agregan algo distinto a la forma de la escritura poemática: Libro centroamericano de los muertos y Acapulco Golden, ambos poetas del sureste de México: Balam Rodrigo y Jeremías Marquines. Los libros destacan por la reorganización que hacen del discurso lírico y la estructura, el molde y la forma visual, de presentar el poema. Sin embargo, son libros distintos que no hubieran sido premiados en otro tiempo.

Jurados que repiten

Aparte de Víctor Sandoval, y Alí Chumacero que fueron jurados siete veces, le siguen en número de participaciones, Hugo Gutiérrez Vega y Francisco Hernández, con seis participaciones cada uno. Con cuatro veces como jurados, aparecen Antonio Acevedo Escobedo y Jorge Esquinca.

Con tres veces de jurado cada uno destacan: José Luis Rivas, Efraín Bartolomé, María Baranda, Francisco Cervantes, Óscar Oliva, Francisco Cervantes, José Luis Martínez, Huberto Batis y, Efraín Huerta.

Por último, con dos participaciones cada uno aparecen: Tomas Segovia, Ernesto lumbreras, Juan domingo Argüelles, Jaime Augusto Shelley, Eduardo Langagne, María Rivera, Antonio Cisneros, Elva Macías, Dolores Castro, Juan Gélman, Minerva Margarita Villarreal, Jorge Fernández Granados, José Javier Villarreal, Jorge Hernández Campos, Rubén Bonifaz Nuño, Ramón Xirau , Myriam Moscona y Eduardo Lizalde.

De 1968 al 2018, el premio Aguascalientes ha sido otorgado a 41 hombres y 9 mujeres: Elena Jordana, Coral Bracho, Myriam Moscona, Elsa Cross, Malva Flores, María Baranda, María Rivera, Dana Gelinas, y Minerva Margarita Villarreal.

Dos veces este premio ha sido declarado desierto, no tanto porque en esos años no se hubiera producido nada de calidad, sino porque los jurados: Ulalume González de León, Rubén Bonifaz Nuño e Isabel Freire no hallaron nada que estuviera a la altura de sus personales gustos, todo juicio poético es prejuicio. En 1979 se realizó un homenaje a Elías Nandino. La segunda vez ocurrió lo mismo, y en el 2008 se entregó el premio a la obra de Gerardo Deniz.  De los 50 poetas a los que se ha otorgado este reconocimiento, doce ya fallecieron.

Lugar de origen de los premiados 

En cinco ocasiones el Premio ha sido otorgado a poetas nacidos en el extranjero: Elena Jordana y Hugo de Sanctis (Argentina); Fabio Morábito (Egipto); Eduardo Milán (Uruguay); y Gerardo Deniz (España).

Los 45 restantes nacieron en alguna de las siguientes entidades federativas del país: 19 de la Ciudad de México: Alejandro Aura; María Baranda; Coral Bracho; Héctor Carreto; Antonio Castañeda; Elsa Cross; Antonio Deltoro; Jorge Esquinca; Jorge Fernández Granados; Malva Flores; Miguel Ángel Flores; Uwe Frisch; Eduardo Langagne; Eduardo Lizalde; Myriam Moscona; José Emilio Pacheco; Javier Sicilia y Christian Jonathan Peña Rosales. Seis de Jalisco: Luis Vicente de Aguinaga; Hugo Gutiérrez vega; Jorge Hernández Campos; Ernesto Lumbreras; Elías Nandino; y Raúl Navarrete. Tres de Chiapas: Juan Bañuelos; Efraín Bartolomé; Óscar Oliva. Tres de los poetas reconocidos nacieron en Sinaloa: Mario Bojórquez; A.E. Quintero; y Jesús Ramón Ibarra Ramírez; dos en Coahuila: Dana Gelinas; y Jorge Valdés Díaz-Vélez. Dos en Tamaulipas: Baudelio Camarillo; y Renato Tinajero Mallozzi. Dos en Veracruz: Francisco Hernández; y José Luis Rivas. Dos en Zacatecas: Javier Acosta y José de Jesús Sampedro. Desiderio Macías Silva, de Aguascalientes, el único poeta que obtuvo este reconocimiento y el concurso de los Juegos Florales de Aguascalientes, origen del Premio de Poesía Aguascalientes. José Javier Villarreal, nació en Baja California; de Chihuahua: Jorge Humberto Chávez. De Quintana Roo: Juan Domingo Argüelles. De Tabasco, sólo el poeta Jeremías Marquines lo ha obtenido, después de Pellicer, Gorostiza y Becerra, es el cuarto poeta más importante que ha dado esa entidad de gran tradición lírica. 

Los fallecidos 

De los 50 poetas a los que se ha otorgado el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes, doce ya fallecieron: Raúl Navarrete (1942-1981) Uwe Frisch (1935-1984) Elías Nandino (1900-1993) Desiderio Macías Silva (1922-1995) Antonio Castañeda (1938-2000) Jorge Hernández Campos (1921-2004) Alejandro Aura (1944-2008) Elena Jordana (1934-2008) Gerardo Deniz (1934-2014) José Emilio Pacheco (1939-2014) Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015) Juan Bañuelos (1932-2017).

Las ediciones 

De los libros premiados, 36 fueron publicados por la editorial Joaquín Mortíz (de 1968 a 2006); cuatro por Era ediciones (2008 a 2012); uno por Lumen (2007), uno por Azafrán y Cinabrio (el ganador en 1983 fue publicado en 2006), uno por Ave del paraíso (1997), A partir del 2013, los cinco poemarios han sido publicados por el Fondo de Cultura Económica. En 1979, el FCE, editó Cerca de los lejos: Poesía 1972-1978 de Elías Nandino, que podría ser considerado el volumen correspondiente al premio de ese año; mientras que en el 2008, una antología de Gerardo Deniz, Sobre las íes, fue publicada por Ediciones Sin Nombre/Instituto Nacional de Bellas Artes/Instituto Cultural de Aguascalientes. 

Tres antologías son esenciales para conocer a los autores que han obtenido este reconocimiento: Premio de Poesía Aguascalientes, 30 años. Colección Summa Literaria Mexicana. Joaquín Mortiz. México, 1997. Tres volúmenes que incluyen una selección de los ganadores de 1968 a 1997. Con prólogos de Otto Granados Roldán y Gerardo Estrada.

Poesía de México. Antología del Premio de Poesía Aguascalientes, selección de Samuel Ortega. Colección Mirador. Ave del Paraíso, Madrid, 1997.

Antología, Premio de Poesía Aguascalientes, 1968-2007, 40 años, selección, prólogo y apéndices de Juan Domingo Argüelles. Instituto Cultural de Aguascalientes, México, 2007. Para la elaboración de este texto se tomó como base la información de este volumen. 

Y la más reciente: Las etapas del día, 50 años del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes (1968-2018) Esta obra conmemora los 50 años de vida del Premio de Poesía Aguascalientes, el reconocimiento más importante que se le puede conceder a un poeta en México. 

Si quieres leer la nota completa, ingresa al siguiente link: https://bajopalabra.com.mx/conoce-a-los-50-poetas-mas-influyentes-de-mexico-y-sus-libros

Fuente: bajopalabra.com.mx / México / Guerrero

Fusiones y confusiones
Por: Gabriel Zaid
Se habla de fusionar el Fondo de Cultura Económica, la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura y la cadena de librerías EDUCAL, S. A. de C. V. Las tres se ocupan de libros, pero de modos operativos muy distintos. Afortunadamente, no se habla de fusionar también la Dirección General de Bibliotecas de la misma secretaría, que también se ocupa de libros. En el mundo empresarial, las fusiones han sido una forma fácil de construir gigantismos y aumentar el poder de los altos ejecutivos. Muchas fusiones resultan contraproducentes y los conglomerados acaban soltando empresas adquiridas, porque no es fácil uniformar contabilidades, sistemas de producción, canales de venta, proveedores, tecnologías, sindicatos.
Se habla de fusionar el Fondo de Cultura Económica, la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura y la cadena de librerías EDUCAL, S. A. de C. V. Las tres se ocupan de libros, pero de modos operativos muy distintos. Afortunadamente, no se habla de fusionar también la Dirección General de Bibliotecas de la misma secretaría, que también se ocupa de libros.

En el mundo empresarial, las fusiones han sido una forma fácil de construir gigantismos y aumentar el poder de los altos ejecutivos. Muchas fusiones resultan contraproducentes y los conglomerados acaban soltando empresas adquiridas, porque no es fácil uniformar contabilidades, sistemas de producción, canales de venta, proveedores, tecnologías, sindicatos. Más de una vez ha sucedido que una empresa mediana y próspera deja de serlo cuando se vuelve parte de un conglomerado y que, al soltarla después de arruinarla, no recobre su antigua prosperidad.

La moda llegó al mundo editorial y las consecuencias fueron peores. El patrimonio invisible de una buena editorial es su fisonomía. Un catálogo editorial de perfil distintivo atrae más que un catálogo amorfo. Su conjunto de títulos publicados integra una constelación de figura reconocible y llama la atención de lectores y autores. Además, facilita muchas cosas en el diseño, la producción y la administración; como es obvio en el caso de una buena colección; por ejemplo: los antiguos Breviarios del Fondo de Cultura Económica. Una buena editorial o colección que pierde su fisonomía se vuelve menos atractiva, vale menos.

Las fusiones editoriales tienen problemas prácticos mayúsculos: cambiarse o no a otro lugar de trabajo, celebrar nuevos contratos autorales y laborales, despedir personal o retenerlo y mezclarlo bajo nuevos jefes, cambiar de imprentas y encuadernadores. Pero, sobre todo, integrar catálogos.

Para amortiguar este último problema, se han inventado los sellos dentro del catálogo global. La editorial adquirida se vuelve un sello del grupo, para conservar su identidad o, al menos, su nombre. Pero la fisonomía se va desdibujando y el atractivo para los lectores y autores se esfuma. La editorial Joaquín Mortiz fue central para la nueva literatura mexicana. 

Cuando la historia literaria reconozca a los editores creadores, Joaquín Díez-Canedo será celebrado con justa razón. Pero, ¿qué se hizo su legado cuando se redujo a sello del Grupo Planeta? Una reliquia, de la cual se conservan los títulos más vendidos, pero no su papel central.

Algo peor sucedería con el Fondo de Cultura Económica integrado al catálogo de la Secretaría de Cultura. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (su antecesor) no reeditaba: nunca tuvo interés en desarrollar un fondo editorial permanente; ni posibilidades de hacerlo, porque en el sexenio siguiente vendrían otros a empezar de cero. Fusionar un catálogo de fisonomía definida con un paquete sexenal amorfo daría como resultado un paquete amorfo más grande, de corta vida y destino incierto. El patrimonio invisible del Fondo desaparecería.

Lo importante en la cultura lo han hecho personas con vocación, talento y oficio. Personas que no subieron burocráticamente; que, en el mismo puesto y con el mismo título o con ninguno, produjeron cada vez mejor, en ciclos creadores de diez, veinte o treinta años. Por el contrario, mejorar burocráticamente es ante todo recibir un puesto como un peldaño para subir a otro. En la burocracia, quedarse a hacer las cosas bien es anquilosarse, vegetar, exponerse a ser barrido como el odioso detentador de un feudo.

El Fondo de Cultura Económica fue creado por Daniel Cosío Villegas y Arnaldo Orilla Reynal a lo largo de cinco sexenios (1934-1965). Cuando empezaba el sexto, el presidente Gustavo Díaz Ordaz le dio un golpe mortal: el despido arbitrario de Orilla por haber publicado Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis, que supuestamente denigraba a México. Logró recuperarse, gracias a buenos directores que, desgraciadamente, estuvieron de paso, porque el puesto se volvió sexenal y sujeto al capricho del presidente en turno.

El Fondo ha sido una institución muy querida, dentro y fuera de la institución y del país. Quizá por eso ha sobrevivido a los malos tratos presidenciales. El más reciente (del presidente electo) fue despectivo: no dignarse a anunciar el nombramiento del próximo director. Acabó siendo este el que proclamó que lo aceptaba, como haciendo un favor, aunque, según él mismo, carece de experiencia para desempeñarlo. En declaraciones anteriores había manifestado aspiraciones más ambiciosas: ser el secretario de Cultura. Quizá para consolarse, habló de tomar también el control de Educal y las publicaciones de Cultura.

Ni Andrés Manuel López Obrador ni Paco Ignacio Taibo II sabían que la Ley Federal de las Entidades Paraestatales exige que en el Fondo, como en todas las paraestatales, el director general debe ser ciudadano mexicano por nacimiento. Taibo no nació en México. Nombrarlo sería un atropello legal, fácilmente impugnable.

Ojalá que el Fondo quede en manos mejores, con vocación y experiencia editorial. No merece el desprecio de ser dado como premio de consolación.

GABRIEL ZAID es poeta y ensayista. Su libro más reciente es Mil palabras (Debate, 2018).

Fuente: Letras Libres / México / Ciudad de México

Antena Radio obsequia libro a sus radioescuchas
Por: Jessica Leal

Jessica Leal, colaboradora: Si nos escuchan en Ciudad Acuña, Coahuila, tenemos el libro La Comunicación de la Administración Pública. Para gobernar con la sociedad, un libro escrito por María José Canel Crespo, editado por el Fondo de Cultura Económica.

 

Jessica Leal, colaboradora: Si nos escuchan en Ciudad Acuña, Coahuila, tenemos el libro La Comunicación de la Administración Pública. Para gobernar con la sociedad, un libro escrito por María José Canel Crespo, editado por el Fondo de Cultura Económica.

Escucha la nota completa, accede al sitio:

http://www.especialistas.com.mx/testmov/mp3/156477179.mp3

Fuente: IMER / México / Ciudad de México

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