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Elena Poniatowska, escritora necesaria y singular
Elena Poniatowska llegó a México en 1942, producto de la Segunda Guerra Mundial, entonces tenía diez años. Aquí estudió y comenzó a echar raíces. Su familia la envió a Estados Unidos, pero en poco tiempo volvió. Recién cumplidos veinte años comenzó a trabajar como periodista en el periódico Excélsior.
Así comenzó una carrera que la ha llevado a publicar más de veinte libros y a obtener los mayores reconocimientos en México y el extranjero, entre ellos el Alfaguara de Novela, el Cervantes, el Nacional de Ciencias y Artes, y el Rómulo Gallegos.
La periodista Adriana Malvido considera que para conocer al México del siglo XX y lo que va del XXI, la lectura de Poniatowska es obligada. “La noche de Tlatelolco es fundamental, es un clásico de referencia obligada”.
Agrega que durante setenta años, ha narrado, descrito y retratado a México, “y no se ha detenido un instante. Cumple 90 años con un nuevo libro recién publicado, el segundo tomo de El amante polaco, en el que nos regala su vida y la de sus ancestros. Y continúa, sin descanso, la publicación de sus artículos periodísticos en La Jornada”.
Para Paco Ignacio Taibo II, titular del Fondo de Cultura Económica, Elena Poniatowska ha sido una incansable compañera de viaje. Considera que su literatura ha sabido retratar la diversidad de un país complejo, “sea como novelista o periodista es una autora necesaria”.
A la autora de Nada, nadie. Las voces del terremoto de 1985, le debemos la crónica coral, concluye Fabrizio Mejía Madrid. Destaca que la periodista ha contado historias que nadie en la en la literatura mexicana ha tratado como el movimiento de los ferrocarrileros de Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Concluye que es “la más singular de las escritoras y periodistas del último siglo mexicano”.