Poder real, poder popular. La comunidad auto(organizada)

...En La gran transformación, su obra más célebre, Karl Polanyi se refería al owenismo y al cartismo como  polos extremos que remitían a enfoques diferentes: uno social y otro político, uno sindical-corporativo y otro institucional. Enfoques de los que se derivaban opciones y prácticas diferentes: territorializadas o desterritorializadas. El dilema owenismo o cartismo puede pensarse como una versión temprana del binarismo sobre el que, años más tarde, reflexionó Rosa Luxemburgo. Por un lado Charles Owen, con su idea de una sociedad paralela de los trabajadores y las trabajadoras, con su propuesta de creación de una nueva sociedad a través del esfuerzo asociado, la educación alternativa; con sus cooperativas, sus “aldeas de cooperación”, sus “tiendas sindicales”, sus “bolsas de trabajo”, etc. Por el otro lado el movimiento cartista con su moción favorable a la ampliación de los marcos institucionales propuestos por la burguesía (una apuesta que, al mismo tiempo, ponía en tensión esos marcos), con su confianza en los avances que la participación política de los trabajadores y las trabajadoras generaría en todos los órdenes. Releyendo a Polanyi salta a la vista que las experiencias desarrolladas por Charles Owen y por el movimiento cartista encontraron sus respectivas limitaciones en lo que a una le faltaba de la otra, es más: en lo que una repudiaba de la otra.[2] Pero además, tenían una común limitación: una visión simplista e ingenua del Estado.  

[2] Polanyi, Karl, La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2007. Véase especialmente el capítulo XIV, “El hombre y el mercado”.

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