La cultura, el orden y las bibliotecas en tiempo del virus

En el encierro es cuando más se aprecia la cultura en todas sus manifestaciones, uno tiene “hambre de saber”, un poco para mitigar el tedio. Las universidades, secretarías de cultura, editoriales y otras instancias nos han abierto sus puertas digitales para poder disfrutar sin costo libros, revistas, conciertos, opera, cine, recorridos virtuales por museos; sin estos incentivos el encierro se haría más opresivo.

Recuerdo a Gabriel Zaid que escribió que una biblioteca era un proyecto de lectura, que razón tenía. Borges imaginaba el paraíso como una biblioteca. Por años fue bibliotecario. En su cuento La biblioteca de Babel, la misma parece ser infinita sin embargo por los números se vuelve finita. Umberto Eco en El nombre de la rosa toma como referente a Borges para el personaje de Jorge Burgos, el guardián de los libros. Su biblioteca, es una torre de babel, llena de laberintos en donde hay una verdad que Burgos quiere esconder, eso nos describe Eco.

Mi pequeña torre de babel es de trabajo. Mi torre está dividida todo lo de historia de México en un lugar y está en orden, pero definitivamente lo demás no. Literatura necesita una cirugía mayor. Aprovecho estos días y me digo: orden, orden, orden. Manos a la obra, qué placer encontrarme con un edición del Quijote con ilustraciones de Doré que mi papá me la regaló cuando tenía 14 años, los misales de mi abuela. Hojear los textos del Fondo de FCE de Alfonso Reyes y los de la colección Tezontle con imágenes de nuestros grandes escritores. Estoy releyendo Un corazón adicto la vida de Ramón López Velarde escrita por Guillermo Sheridan.

Con los libros de historia de Milenio los recuerdos se abarrotan. Como coordinadora de los mismos mi memoria empieza a seleccionar anécdotas, y los personajes van desfilando: Nuevo León a través de sus municipios, Coahuila, Torreón Ciudad Centenaria, Durango Tierra de retos, León Contra viento y marea, Pachuca, Oaxaca entre otros. A través de fotografías históricas y actuales camino cada ciudad, municipio y estado.

En la sección de literatura ha sido difícil: poesía, novela, ensayo, teatro. Además la teoría sobre como leer una obra. La divido, universal: inglesa, francesa, rusa, italiana, española, alemana, turca, japonesa y otros. La hispanoamericana tiene varios apartados, argentina, brasileña, cubana, chilena, venezolana, entre otros y la más importante la mexicana. No termino, es una tarea que lleva tiempo. Un libro llega a mis manos y no lo quiero dejar, entonces leo partes del mismo, lo acaricio hasta que lo dejo con pesar.

El virus nos recluyó, pero el placer de la lectura, de la música, y del arte en general nunca no lo va a quitar. Sigo con mi pequeña biblioteca, faltan todavía algunas semanas.

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