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Sólo curvas
Uno de estos días en verdad se aplanará la curva del contagio y de las muertes por COVID-19 en México. Entonces terminará el confinamiento, se relajarán las medidas y nos desbordaremos a la calle, al cine, a los museos, y seguramente algún día volverán los espectáculos masivos que exigirán cubrebocas.
La duda que surge es si alguien puede calcular cuándo se achatará la curva del protagonismo de los funcionarios mexicanos. El caso más reciente es el de Hugo López-Gatell leyendo un fragmento de El hambre, de Miguel Hernández, en el programa Desde el Fondo, de Paco Ignacio Taibo II, en un ejercicio de curiosidad escénica que sólo aportó salsa Valentina a mis palomitas y, de forma extraña, me hizo recordar el cuento Un artista del hambre, de Franz Kafka, con ese ayunador enjaulado que exhiben para sobrellevar el tedio.
Sin embargo, de esa antología que publica el Fondo de Cultura Económica (FCE), ilustrada por El Fisgón, me hubiera gustado que el funcionario leyera el poema Sentado sobre los muertos, y se habría escuchado algo así: “Sentado sobre los muertos / que se han callado en dos meses, / beso zapatos vacíos y empuño rabiosamente / la mano del corazón y el alma que lo mantiene”.
O algún verso de Vientos del pueblo me llevan, que habría expresado con elocuencia (eche mano de su imaginación) algo así: “Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón / y me aventan la garganta / Los bueyes doblan la frente, / imponentemente mansa, / delante de los castigos: / los leones la levantan / y al mismo tiempo castigan / con su clamorosa zarpa”.
Dudo que López-Gatell haya logrado que las masas quisieran quedarse a leer en casa, pero ojalá que las siguientes “figuras públicas ligadas a la lucha por la salud” que se presentarán en dicho foro —como anunció Taibo, quien espanta zopilotes invisibles con la mano izquierda— puedan seducir a algún lector. Quizá a ambos les vendría bien escuchar el tradicional “zapatero a tus zapatos”.
Mientras eso sucede, otros están pendientes de las nuevas convocatorias para los premios Bellas Artes, que ya circulan. Y es de interés porque la curiosidad podría escribir un cuento con la atmósfera de Amparo Dávila, recreando lo sucedido en 2019 con estos galardones, cuando una mano invisible ordenó, de forma distraída, que se abrieran 91 plicas (sobres con datos confidenciales) de los concursantes a cuatro premios.
El momento le costó el cargo a la poeta y traductora Cristina Rascón. Sin embargo, a casi un año, el hecho que el INBA negó, negó… y luego aceptó como si fuera un error administrativo que pudiera limpiarse con una toallita desinfectante, ha quedado en el olvido. Casi podría asegurarse que la directora del INBA y su coordinadora Nacional de Literatura, Leticia Luna —quien sustituyó a Rascón Castro en junio de 2019— han apostado por la amnesia y no volver a referir el tema inédito, pese a que uno habría esperado limpieza profunda y transparencia ejemplar.
Aquella pifia quedó sustentada en el boletín 796 que emitió el INBA el 2 de junio de 2019, donde reconoció oficialmente la apertura de las plicas de los premios de Cuento Infantil Juan de la Cabada, de Novela José Rubén Romero, de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila y de Literatura en Lenguas Indígenas.
Claro que después del COVID-19 las plicas son la menor preocupación de Lucina, quien intenta atender, de forma atropellada, la curva de peticiones y demandas de una comunidad cultural agrupada en el movimiento #NoVivimosDelAplauso, la Asamblea por las Culturas de la CDMX y de MOCCAM. ¿En serio podrá? Esperemos. Mientras tanto, sería bueno que la secretaria Alejandra Frausto aporte el ‘diagnóstico vivo en tierra’ que ha estado elaborando desde hace más de un año, porque siempre sí se va a necesitar.