Como Moisés

Andrés salió un fin de semana más a posar frente a la opulencia del Palacio Nacional. El mismo palacio que rechazara como residencia el archiduque Maximiliano. Andrés, necesitó de grandeza, no ha dejado de mostrar las riquezas del Palacio en el que se siente el Hombre Santo e insiste en engañar a sus fanáticos.

Escribe Salman Rushdie: “Olvidaos de izquierda-derecha, capitalismo-socialismo, negros-blancos. La virtud frente al vicio, el asceta frente a la patrona de burdel, Dios contra el Demonio: ése es el juego.”

Y entonces revolotean aún en la prensa las palabras de Andrés: Conmigo o Contra mí. El anillo al dedo, del Covid-19 en México, se llama Necro-Política, dejar morir a los enfermos terminales, para que el Estado no tenga que gastar en ellos. A sus 66 años, Andrés se siente superior a los mexicanos que han alcanzado la tercera edad. Él es inmortal, sus ideas son inperecederas.

Mientras tanto sus colaboradores seguirán inventando los temas que a él más le gustan: complots, “Ciencia No Neoliberal”, el rescate de un Fondo de Cultura Económica (FCE) más grande que nunca y que apoye a los mexicanos.

Lo cierto es que no ha habido tal Complot, ni antes ni ahora. Que la corrupción y el machismo en la FCE han sido documentados, sobre todo en el caso del FCE en Colombia, perpetrados por Nahum Montt y las empresas de su hijo. Las mentiras de la directora del CONACYT sobre producir ventiladores 100% mexicanos; jamás ocurrió, y que los científicos mexicanos sabían que no ocurriría. Las mentiras de Hugo López-Gatell: el pico de la pandemia llegará, les juro que llegará; ya merito, no se desesperen.

Ackerman y su esposa la Sandoval, y la contratación de familiares y cercanos, el pago por conferencias a su propia madre; el mal desempeño de Sandoval en la Secretaría de la Función Pública, no investigando la corrupción de Bartlett, no investigando a Sanjuana Martínez por su desempeño en Notimex, quien pagó bots para causar daño moral sobre los extrabajadores y periodistas de esa agencia mexicana de noticias que hoy, ha tenido que cerrar. La corrupción de Ana Gabriela Guevera, cuyos acusadores han sido atacados a balazos. Las corruptelas y nepotismo de la chamaca Luisa María Alcalde que ha metido a trabajar a sus amigos y familiares.

Apenas son una parte de los personajes a los que Andrés regaló un cargo en su gabinete y en su gabinete ampliado, que no paran de burlarse de él: “¡Ni se va a dar cuenta! Luego lo contentamos diciendo que sí, que es un gran héroe. Si lo que el Jefe quiere es campaña, démosle campaña; mientras se entretiene, seguiremos robando.

El nuevo traje del Emperador Andrés. Que todos los fines de semana posa frente a las cámaras, presumiendo la opulencia, mientras lee, como Moisés, su Decálogo.

Y Andrés bajó del Popo y presentó las Tablas de la Ley. Ahora hay que arrodillarse tres veces al día en dirección a Macuspana, pegando la frente al piso”.

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