Esta en mute profe

Recuerdo el primer día de clases. Tras un cambio drástico de paisaje, del campo, donde vivíamos, a la gran ciudad, llegamos a la entrada de la escuela. Tomé estoicamente mi lonchera y le dije a mis papás -igual de estoico-: “por qué me dejan… ¿qué no soy su hijo?”. Mi mamá, desconsolada, pensaba en el trauma del abandono -con el nido vacío- y mi papá, más funcional, pensaba en que ceder sería no regresar al colegio en un segundo o tercer día… La despedida fue inevitable. Pero no se preocupen, ya los perdoné.

Pasaron los días… y uno fue aprendiendo a conocer las mieles del mundo escolar (más allá de las clases per se): la cooperativa, los amigos, el recreo, los puestos a la salida del colegio para comprar muñecos, etiquetas, tiras de plástico para hacer pulseras, dulces y todas esas cosas que hacían llevadero el peso de kilos extras en la espalda por cargar libros, cuadernos y otros útiles. Como un “pípila” contemporáneo.

Esas aventuras escolares, por el momento, quedan vetadas hasta nuevo aviso. Y con el veto, salen a la luz elementos que ya conocíamos pero que, al normalizarlos, dejamos de lado lo mucho que dividen a la sociedad, como la inaccesibilidad y la incapacidad de desarrollar nuevas habilidades.

Se me fue el zoom

La nueva normalidad aceleró la tendencia de e-learning como una opción de aprendizaje vía remota, una posibilidad de impartir y recibir conocimientos en línea a través de herramientas tecnológicas. En otras palabras, contar con una escuela itinerante capaz de adaptarse a las circunstancias de la alumna y alumno. Sin embargo, para llegar a ese punto habría que ejemplificar el escenario con una foto viralizada en los últimos días:

De la mano de esta comparación resaltaron el costo de imagen religiosa, la luz al interior de una casa opulenta y la obviedad de las diferencias en nuestro país, pero no es solo la imagen un reflejo de nuestra desigualdad, hay que rascar un poco las dolencias que nos persiguen. Al revisar el caso mexicano, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019 nos arroja números interesantes:

3% del total de hogares cuenta con una computadora

4% del total de hogares cuenta con internet

5% hogares cuentan con televisión

Con ayuda del Índice de Progreso Social 2019 de Social Progress Imperative México y México ¿Cómo vamos? Los estados con mayor y menor porcentaje de computadoras son:

CDMX 63.4%

Baja California 60.5%

Nuevo León 54.5%

Veracruz 30.6%

Guerrero 29.7%

Chiapas 24.1%

Y aunque la televisión y el internet forman una mancuerna educativa de gran envergadura a nivel nacional luego de que el Secretario de Educación Esteban Moctezuma presentara el formato de clases a distancia y el modelo “Aprende en casa”, no contamos con los “fundamentos originarios e integrales”: herramientas, capacitación y visión heurística que mencionan Harry Dhika entre otros en el trabajo titulado: Use of ELearning for Interactive Learning Media:

Las herramientas son los instrumentos y servicios que permiten que la televisión funcione y la computadora tenga internet. Aún tenemos lugares como el fraccionamiento Valle de los Sauces en el Estado de México que el suministro de luz es errático y las clases se van a receso más de lo que se tenía pensado. En Reynosa, aunado a los apagones, lidian con problemas de conexión por señal débil o saturación de la fibra óptica. Son problemas ajenos a las maestras y maestros, pero dificultades que limitan su rango de acción.

 La capacitación es la posibilidad de brindar nuevos conocimientos y destrezas en el desempeño de una actividad digital. Muchos han sido los maestros que entran en crisis como el profesor de Quintana Roo que recibió un gesto solidario de sus alumnos al enfrentarse a las dificultades de un nuevo esquema de clases que incluyen un vocabulario como breakout rooms, share/compartir pantalla y mute…

Visión heurística como del desarrollo de habilidades que en su conjunto se conviertan en técnicas y estrategias para resolver un problema… difícil cuando nos planteamos un modelo de repetición y castigo.

Sin embargo, esta perspectiva académica deja de lado la empatía y sentido de supervivencia que surge cuando la necesidad de seguir adelante se pone a prueba.

Los seis dedos de Miss Sara (por si no lo conocen, aquí el video)

La actitud se ha convertido en el principal motor para adaptarse a una nueva escuela sin aulas y recreo. Ejemplos hay varios en redes sociales como la Miss Adri o el “Profe Chido” de Carlos Rodríguez que ha preparado videos para enseñarle a los profesores las principales herramientas al momento de dar una clase a distancia.

El sector privado, comercios y establecimientos han atravesado por meses de desgaste económico y falta de liquidez , pero eso no los ha limitado para encontrar nuevas formas de acercamiento con el cliente y de estrechar una mano amiga como los restaurantes y cafeterías  que ofrecen su internet gratis a alumnos para seguir sus clases en línea:

Esto muestra una humanidad reestructurada, que busca un beneficio colectivo y personal en espera de que trascienda hacia otros eventos y temas. Queda un largo camino por aprender… por ejemplo a dar clases a personas con alguna discapacidad en aras de integrar y brindar las herramientas hacia un espacio inclusivo, ávido de nuevas experiencias. Incluso reconsiderar a las personas que en una etapa adulta se han interesado por refrescar sus conocimientos y lanzar una ilusión al aire por aprender lo que en su momento no pudieron.

Con los mejores deseos, México será pionero de una nueva ola de maestros que aprenderán una nueva faceta de educación a distancia, y lo mejor es que no están solos. Madres y padres de familia juegan un nuevo rol de soporte técnico en casa donde reiniciar la computadora o acercarse al módem ya son prácticas compartidas en grupos de Whatsapp, plataformas que sirven de desahogo y aprendizaje para solucionar los nuevos problemas. Nada es obvio, vamos aprendiendo y será paulatino.

Lo que nos queda es desmenuzar los nuevos códigos culturales que se originan desde las aulas virtuales; cómo serán los recreos que satisfagan el esparcimiento de niñas y niños para mantener un equilibrio con las nuevas dinámicas de convivencia dentro del hogar, cuestionarnos cómo se introducirá la pedagogía digital en espacios colaborativos con un nuevo lenguaje, más iconográfico (más memes, menos texto). Es un buen momento para redefinir lo que significa el trabajo colaborativo, el gasto de los útiles, los encuentros a la salida, lo impecable de los uniformes y el forrado de cuadernos con colores por grado… seguiremos aprendiendo.

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