El Fondo de Cultura Económica y los tecnócratas

El pasado 03 de septiembre, el Fondo de Cultura Económica (FCE) cumplió 86 años. El aniversario llegó en un momento dificil para la industria editorial ocasionado por el COVID-19. 

Hace un año, las metas fueron ambiciosas, después de anunciarse la Estrategia Nacional de Lectura, al FCE se le plantearon entre otros propósitos, publicar 350 títulos en ese ejercicio, introducir nuevas colecciones, de una de ellas, Vientos del pueblo, se calcula que a febrero de 2020 ya se habían distribuido un millón de ejemplares. 

Se le diseñó un proyecto de expansión que consistió en integrar una red nacional de 115 librerías, sumando las 35 que poseía a las 80 de Educal. En el plano internacional, a las10 filiales con las que ya cuenta se le adicionarían dos más en Ecuador, una en Bolivia y otra más en La Habana, Cuba. 

Como resultado de todo lo anterior, el FCE participó en 25 ferias del libro, atendió a 12 mil personas con el librobus en las escuelas, registró a 1,048 mediadores de lectura e implementó nuevos programas como El juego del rol, dirigido a docentes y alumnos con el propósito de incentivarlos a asumir el papel de cuentacuentos y narradores.

El FCE es un caso de éxito de una empresa cultural fundada en 1934, con el propósito de proveer libros en español a los estudiantes de economía, teniendo como soporte a la Casa de España, conocida hoy como Colegio de México. Su fundador, Daniel Cosío Villegas, inició estudios en ingeniería y después se matriculó en Derecho. Fue alumno de Antonio Caso y contemporáneo de Jaime Torres Bodet y Eduardo Villaseñor. Fue influido por José Vasconcelos y se desempeñó como traductor, repartidor de libros y fundador de bibliotecas. Como catedrático, impartió sociología mexicana e historia de doctrinas económicas, etapa en la cual consolidó la idea de que el país tendría un mejor futuro si se reforzaba a la agricultura y a la educación. 

En su deseo por especializarse en temas de economía agrícola, obtuvo una beca de la fundación Rockefeller para estudiar Economía en Harvard y posteriormente continuar sus  estudios en Winsconsin y Cornell.  

En estos 86 años, a Daniel Cosío Villegas lo han sucedido en la dirección del FCE, trece varones y una mujer. Por su formación académica, estudiaron Química, Derecho, Economía, Literatura, Relaciones Internacionales e Historia, y en algunos casos, se iniciaron como empresarios editoriales, incluso, uno de sus sucesores, se desempeñó como Presidente de la República antes de ser director del FCE. La única mujer que ha conducido sus destinos, estudió Comunicación. Quienes han sucedido a Cosío Villegas, excepto el director actual, tienen como rasgo común, haber realizado estudios en la UNAM, la Universidad Iberoamericana, Oxford, Harvard, la American University, la Universidad de París, La Sorbona o Leiden. 

Dos características que se asocian a quienes se les señala de ser tecnócratas es tener experiencia en el sector financiero y contar con posgrados en universidades extranjeras, así lo explica Cristopher Ballinas en su libro, la redefinición de los espacios públicos. Formación y trayectoria de la élite gubernamental mexicana, 1970 -1999.  

Pero, el término tecnocracia tiene mayores antecedentes, para comprenderlo es necesario remitirse a la filosofía positivista de Augusto Comte y John Stuart Mill, quienes promovieron la introducción de la experiencia al campo de las ciencias sociales, con el propósito de emular el método de estudio de las ciencias naturales al aplicar la observación como herramienta de análisis a lo que ocurría. Esta idea se expandió primero en Francia y Alemania al campo de la Administración Pública y posteriormente se afianzó en Estados Unidos. Fue Wodrow Wilson, considerado un ortodoxo de la disciplina, quien en su ensayo “El estudio de la administración” publicado en 1941, promueve que desde el gobierno se debe analizar lo que pueden hacer con éxito las instituciones y como esas tareas se deben hacer con máxima eficiencia, eficacia y bajo costo económico. Agrega que la labor no es sencilla, ya que se requiere incorporar a personas que destaquen por sus méritos para que desempeñen sus funciones con absoluta especialización. 

Por lo anterior, la tecnocracia es un posicionamiento científico y racional aplicado al gobierno en acción y a la gestión de los asuntos económicos, y que para tales propósitos debe contar con especialistas en diferentes campos, entre los que sobresalen, la Economía, las Políticas públicas o el Urbanismo. 

Bajo esta descripción, es posible que Daniel Cosío Villegas y varios de sus sucesores sean considerados tecnócratas, término que recientemente en nuestro país ha generado mayor polémica, pero lo que no hay que olvidar, es que el FCE ha sido una empresa cultural exitosa, en la que se ha preservado el deseo de su fundador, que consiste en “hacer algo por México”.

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