"Eso de ser poeta siempre está por verse", advierte Ricardo Yáñez

Ricardo Yáñez es un hombre sui géneris, un artista prolífico y completo; además de escribir poesía, es músico, promotor cultural, periodista, ensayista, prosista, narrador de películas y actor. “Gusto de la métrica, la rima, he cultivado algunas de las formas más difundidas o apreciadas de la poesía tradicional. Es una necesidad de orden que no elude el ya superficial, ya profundo goce de ese mismo orden. Ley con mayúscula o ley con minúscula, el orden puede desde estupefacer hasta relajar, por poner dos extremos, ser sublime o trivial, y me temo que el poeta lo único que pretende es entrar en contacto con la legislación –ya mundana (terrestre)-, de lo cotidiano, ya superior o universal. De lo primero suele cansarse, a lo segundo, me temo, suele (y con razón) temerle”, asegura Ricardo, desde algún punto de la Ciudad de México.

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 3 de abril de 1948. Estudió Letras en la Universidad de Guadalajara y en la UNAM. Ha sido editor de El Ciervo Herido; profesor en la U. de G.; periodista fundador de Unomásuno La Jornada; articulista y miembro de la mesa de redacción de la revista Mira.

Creador de una metodología para el desarrollo de seminarios y talleres de Creación Literaria, que ha aplicado en múltiples ciudades del país. Colaborador de Biblioteca de México, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Jornada Semanal, Revista Universidad de México, Sábado, Siempre!, entre otros. Fue jefe de la zona centro de Notimex, jefe de la redacción periodística de Radio Universidad Veracruzana; Ciencia, Cultura y Espectáculos de El Occidental y director del Semanario Paréntesis, estos tres últimos, medios de la ciudad de Guadalajara.

- ¿Es posible enseñar a escribir poesía?

-Sí es posible aprender a escribir poesía, una verdad de Perogrullo, es posible enseñarla, aunque todo maestro sabe que es imposible enseñar sin aprender, que la disposición a aprender es guía indispensable de toda (probable, improbable) enseñanza. El proceso enseñanza-aprendizaje es evidentemente un diálogo. De cuán afortunado o desafortunado ese diálogo sea, haya sido, esté siendo, dan, darán cuenta los resultados. Lo bonito del diálogo es que privilegia el lenguaje, el entendimiento gracias al lenguaje, no a los protagonistas. En un taller de poesía, naturalmente la privilegiada es la poesía (como quien dice, al menos en mi perspectiva, el lenguaje del lenguaje).

Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Gabriel Zaid, el Pacheco de No me preguntes cómo pasa el tiempo, el joven Homero Aridjis, Roberto Juarroz, Antonio Porchia, Juan Rulfo y José Hernández, son las influencias que reconoce Yáñez en su trabajo poético; además, dice que “hace mucho el surrealismo y otras vanguardias del pasado siglo, la antigua canción española, la canción vernácula mexicana, lejanamente Rilke, Dylan Thomas, Ungaretti, Quasimodo, Edgar Lee Masters, María Sabina, menos lejanamente Juan L. Ortiz y el primer Cardenal, la llamada poesía primitiva en general, seguro que vagamente Heidegger, que no tan vagamente María Zambrano y Eduardo Nicol… Quizá más que influencias sean, por así decirlo, parte de lo que me ha marcado. Y hay que agregar que no siento haberme hecho lo suficientemente merecedor de tales marcas (sólo mencioné algunas, conste)”.

Fue miembro del SNCA en los periodos 1997-2000 y 2000-2003. Ganó el IV Premio Punto de Partida en 1971 por El Girasol y el Premio único de Narrativa en el Segundo Certamen Literario de la Universidad de Guadalajara en 1972. Su obra se ha incluido en antologías nacionales y extranjeras.

En 2004, El Aduanero y La Jornada patrocinaron la grabación del disco Quizá en agosto, que reúne sus textos poéticos musicalizados por ocho compositores. “El proceso de Quizá en agosto fue largo, divertido, exultante”, nos platica Ricardo.

Y sobre el hermoso título del disco, explica: “Tiene dos orígenes. Un mes de julio me preguntaron en Guadalajara que cuándo regresaría y dije: “Quizá en agosto”. La frase me sonó como nombre de algo, película, novela, pero no más. Luego escribí el soneto y le pedí a Kevin García que lo hiciera canción. Después, un mes después, en agosto, pasó a ser un proyecto de disco (que Kevin, de 19 años, dirigiría).

El otro origen era una broma, la de hacer un disco que se llamara Raspa y que incluiría canciones de las que algunos llaman de rompe y rasga, cantineronas, cabareteras, del digamos bajo mundo; canciones raspa, pues. Esa idea, que, aunque en broma pensamos realizar, se detuvo ante la inquietud por los derechos de autor. Buena parte de mis talleristas de ese tiempo –hará 16, 17 años– eran músicos (lo siguen siendo, y muy buenos). Así que, cuestión de talleres de por medio, pusimos manos a la obra”.

Ruge como jaguar, México, (Castillo, 2018), es su libro más reciente. Una brisa, una vez, está en prensa, antología preparada y prologada por Sergio Luna, Nueva York Poetry Press (se prevé su aparición en este 2020). Y entre sus libros más importantes están: Ni lo que digo, México, (Fondo de Cultura Económica, 1985). Si la llama, México, (IPN y Trilce, 2000). Estrella oída, México, UAM Azcapotzalco y El Aduanero, 2002 (reeditado en Argentina por Editorial Lisboa en 2015). 37 poemas, selección de Jeannette L. Clariond, Barcelona, (Colección Puente Aéreo, 2005). Nueva escritura sumaria, antología preparada por Sergio Luna, Moisés Ramírez y Antonio Riestra, México, (Vaso Roto, 2011). Una vez, una vida, antología preparada y prologada por Ramiro Aguirre, México, Secretaría de Cultura de Jalisco (Colección Clásicos Jaliscienses), 2012. Desandar, poesía reunida, México, (FCE, 2014). También está en prensa Piso de tierra, 3ª. edición México, (Magenta, 2020).

“Eso de ser poeta siempre está por verse”, advierte Ricardo, el poeta que lee y llora y canta en sus presentaciones en vivo. “Uno hace lo que hace y no aspira sino a lograr una siempre parcial comunicación con ello, y la respuesta que se pueda dar hay que verla en la misma perspectiva: ‘esto es aquí y ahora, quién sabe luego’”.

-¿Cómo decides, según tu percepción de la poesía, cuando un poema es bueno o es malo?

-Un poema es un poema. Lo bueno o lo malo no son categorías pertinentes cuando de un poema se habla; puede, sí, ser de mayor o menor calidad, tener un mayor o menor alcance, calar muy hondo o no, no tanto, etcétera. Lo importante es saber cuando (o cuándo) ya está terminado, de la calidad que sea. Y eso se da de dos modos: el poema te expulsa de su territorio, “ya vete, ¿qué haces aquí?”, parece decir, o solicita ser leído no una vez sino varias de modo que el autor comprenda lo mejor posible lo que el poema dice, lo que el poema le dice, aquello que el poema vino a decir(le) y en el poema dicho queda. El poema, si poema, encontrará solito su lugar.

Sus libros en prosa son: Prosaísmos, México, (Lunarena, 1995). Prosaísmos (edición corregida y aumentada), México, UAM Azcapotzalco, 1995. El alfabeto en la neblina, México, (Secretaría de Cultura del estado de Jalisco, 2003). Prosaísmos (tercera edición), México, Universidad de Guanajuato, 2005. Canto rodado, México, (Taller Casa del Mago, 2011). Craquelado / Hacia una poética del taller, México, (Ediciones Mantra, 2017).

-¿Cómo definirías tu propia poesía?

-Difícil es, se sabe, definir la poesía. Ahora, la propia poesía… Digamos que una línea general de acción que miro en ella es la búsqueda de lo natural trabajado, al principio de modo inconsciente, ahora de modo más o menos consciente. Sabrá Dios.

Yáñez ha sido antologado en innumerables ediciones de poesía: La poesía (mexicana del siglo XX), Carlos Monsiváis, México, (Promexa, 1979, 1985 y 1992). Confluencia de poesía (muestra de lírica joven mexicana), prólogo de Carlos Monsiváis, México, (Rual, 1981). Un ojo en el muro: An Eye Through The Wall, Mexican Poetry 1970-1985, Enrique R. Lamadrid y Mario del Valle, USA, (Tooth of Time Press, 1986). La poésie mexicaine, Claude Beausoleil, Canadá, Écrits des Forges/Le Castor Astral, (Trois Rivières, 1989). Un siglo de sonetos en español, Jesús Munárriz, España, (Hiperión, 2000). Poesia mexicana hoje, Marco Lucchesi, Brazil, (Poesia Sempre, 2001). 99 poemas mexicanos a la madre, selección y notas de José Manuel Mateo, México, (Grijalbo / Random House Mondadori, 2007). Diez años de unomásuno, México, Editorial Uno (incluye una entrevista de Ricardo Yáñez con Milan Kundera), 1988; sólo por mencionar algunas de las más importantes.

Además, Ricardo fue actor en el video La feria (sobre el libro de Juan José Arreola), video de Rafael Korkidi y está en preparación el disco 6 Conejo, del dueto/proyecto Ampersan (acreedor a una Luna del Auditorio –música tradicional), dedicado a poetas de Latinoamérica, que incluirá, con arreglos de Juan Pablo Villa, el poema-canción Yaraví del que se va, de Ricardo.

¿Y qué prepara él personalmente en estos días de cuarentena? “Acabo de entregar un libro de poesía para su publicación, pero me gustaría que él hablara por sí mismo. Esperemos entonces, si te parece, su aparición”. Claro que me parece, Ricardo, todos lo esperamos con expectación.

Ni lo que digo

El amor es esa estrella filosa
y el desamor quién sabe qué carajos
pero yo no soy yo
ni este aire mi aire
Es un tambor el miedo
y la paz un tejido frecuentado
pero en mi corazón hay un cangrejo
y alguien está torciendo mi pescuezo
¿Qué es el atole blanco?
¿Qué los cigarrillos faros?
Pero a quién le interesan esas cosas
cuando uno se muere de sí mismo.

¿Qué son los huevos fritos, por ejemplo?
¿Qué son los buenos días?
Los vecinos arrían la bandera
de la felicidad, pero ¿quién se los festeja?
¿quién se los critica?
Sólo los que se aman los comprenden.

Se está tirando el bóiler. Hay que apagarle.
Se encordó este reloj. Hay que arreglarlo.
Hizo frío por la noche.
No lo olvides.

A veces es una araña la palabra amar
una araña en las vigas de la casa
y uno es la mosca la tonta mosca
A veces el amor es una aspirina
vieja olvidada en el botiquín
y uno no el dolor de cabeza sino el aburrimiento
A veces el amor es una botella de tequila
escondida en el fondo del ropero
y uno la mano oscura y el trago rápido.

Si me emborracho pienso en ti.
Si me viene el amor a las palabras,
a los ojos, al llanto a los cigarros alas, al tequila sauza,
¿en quién voy a pensar?
Hay un Ricardo Yáñez que me pega, que todo el día me pega,
y hay un Ricardo Yáñez que te ama. Ese es el bueno.

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