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Se confina la FIL ante el Covid-19
Tras varios meses de esfuerzos por salvar la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en su modalidad presencial, la coyuntura se impuso y, por primera vez, la cita editorial más importante de habla hispana se llevará a cabo de manera virtual.
Aunque la decisión fue ampliamente aplaudida por escritores y editores como un gesto de responsabilidad y sensatez ante la pandemia de Covid-19, la migración del encuentro al ámbito digital fue anunciada con cierta tristeza.
“Desde un principio de año trabajamos con toda la intención de ser una feria presencial con un componente virtual, porque muchos escritores no podrían viajar, y el equipo (de la feria) ha trabajado como nunca”, relató ayer Marisol Schulz, directora del evento.
“Todo este proceso, que ha sido de mucho trabajo, de mucho esfuerzo, también nos lleva a una decisión muy sensata, muy responsable, pero muy dolorosa para el equipo. Obviamente lo que más queremos es una feria presencial”.
En una conferencia de prensa ofrecida de manera virtual, el presidente de la feria, Raúl Padilla, no dejó de señalar que en este 2020, precisamente, la FIL tenía motivos de sobra para celebrar por haber obtenido el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Y si bien se invocó la imagen de una llama que se mantiene viva al no cancelar definitivamente el evento, no hubo por qué ocultar que el evento anual, de multitudes y encuentros cara a cara, se extrañará en medio de tiempos difíciles.
“Estamos conscientes de que lo digital no suple a lo presencial, pues el motivo primordial de la feria es el encuentro de las personas, la cercanía de las y los lectores con sus autores de distintas latitudes y la cita anual que supone para la industria editorial Iberoamericana”, expuso Padilla.
Para el escritor tapatío Antonio Ortuño, la decisión de no poner en riesgo de contagio a los visitantes fue la correcta, aunque pese.
“Es triste que la FIL de este año no pueda ser físicamente posible. Pero hicieron lo sensato, que era priorizar el cuidado de los visitantes y los invitados. El panorama no está como para tomar decisiones que pusieran en riesgo a nadie y la FIL sin multitudes no es la FIL. Tendremos que estar virtualmente, ni modo. Y desquitarnos en 2021, si todo mejora”, comentó en entrevista.
“Realizar la FIL Guadalajara de forma virtual es una decisión valiente y solidaria, que salvará muchas vidas. ¿Quién querría participar de un evento masivo que podría costar la vida de un solo lector? Ningún beneficio económico vale semejante pena”, concordó, consultado al respecto, el escritor y editor Martín Solares.
“Aplaudo que los organizadores de la FIL, lejos de cancelar por completo la mayor fiesta de las letras del mundo hispánico, decidiesen realizar el encuentro por internet. Si el espacio en que se realiza la feria provoca cada año centenares de casos de gripe entre los expositores, las posibilidades de que en esta ocasión cundiera el Covid-19 de modo masivo entre editores, escritores y, sobre todo, entre las decenas de miles de alumnos que asisten cada año, era un enorme motivo de preocupación para quienes asistimos fielmente desde su fundación”, abundó.
Sin apoyo de la 4T En la conferencia de prensa, Padilla señaló también que, contrario a como ocurría en las ediciones anteriores al Gobierno en turno, la FIL tendrá que arreglárselas sin un centavo de dinero de la Federación.
Solares reflexionó también sobre este hecho y sobre los retos que entraña.
“Sin el apoyo del Gobierno mexicano y del FCE, que mucho antes de la epidemia decidieron darle la espalda a la FIL, a fin de ser coherentes con el valor que le dan a la cultura y al libro impreso en este sexenio, la ausencia de este patrocinador oficial parece dramática, pero al menos este año representa una posibilidad de que la FIL se renueve y gane mucho más en cada aspecto que se encuentra en juego”, explicó.
“Acostumbrada a actuar en grande, la FIL deberá pensar como los pequeños editores que siguen dando la batalla al desafío global y aprender de su ejemplo para resolver la pregunta central: ¿cómo asegurar que se realice un contacto humano entre lectores y autores a través de la plataforma que representa internet? ¿Cómo asegurar a las editoriales un método de exhibición virtual que permita ventas instantáneas?”.
Solares señaló también que, por primera vez, la feria no tendrá que preocuparse por las salas abarrotadas para sus eventos, puesto que el Internet le funcionará como aliado para que todos puedan asistir.
Programa pendiente La programación y personalidades asistentes será anunciada hasta finales del mes, pero se hizo ya el compromiso de mantener una oferta literaria, académica y científica al nivel acostumbrado.
Asimismo, para el área de negocios y de profesionales de la feria, se crearán nuevas herramientas, como el “Mercado del libro”, un enlace desde la página de la FIL a las tiendas de las editoriales, y la plataforma “FIL Negocios”, con la que los profesionales podrán continuar sus procesos de compra-venta y acceder a noticias y estadísticas.
La participación del Emirato de Sharjah como país invitado de honor se llevará a cabo hasta el 2022, puesto que el próximo año ya existe un compromiso con otro país que será anunciado posteriormente.
Los premios FIL, expuso Schulz, serán entregados a los ganadores, pero su ceremonia presencial se llevará a cabo hasta el próximo año. No así los homenajes, que serán suspendidos en esta edición.
Durante la conferencia de prensa, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana ofreció su solidaridad, pero no abundó en cuáles serán las repercusiones que el traslado de la FIL al terreno virtual tendrá para sus agremiados.
Padilla informó también que todos los adelantos y pagos ya realizados a la feria por espacio de exhibición serán regresados de manera íntegra.
La suspensión de la modalidad presencial, por otro lado, abre la puerta para que editoriales que habían cancelado su publicación, como las del conglomerado Penguin Random House, la editorial Cal y Arena o las de la Federación de Gremios Editores de España puedan reintegrarse.
A llevarse a cabo del 28 de noviembre al 6 de diciembre, la FIL se mantiene con vida, aunque su cambio de modalidad haya generado una irremediable nostalgia por las fiestas del pasado.