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Miscelánea: El Apóstol de la Democracia
“Aceptar la ayuda interesada de Corral es ponernos en sus manos y hacer que nuestro Estado le sirva de primer escalón para encumbrarse a la Presidencia de la República; es tanto como ayudar a sostener una nueva dictadura en nuestro país; es ponernos al lado de los dictadores de la patria”. (Opinión de Francisco I. Madero sobre la candidatura del vicepresidente de Díaz, Ramón Corral para salvar al régimen).
Don Francisco Ignacio Madero nació el 30 de octubre de 1873, en Parras de la Fuente, Coahuila, en el seno de una familia de terratenientes, comerciantes e industriales. Desde niño recibió una esmerada educación tanto en el país como en el extranjero. A los 20 años de edad, se estableció en San Pedro de las Colonias y se hizo cargo de parte de los negocios familiares, donde siempre procuró mejorar la situación de los trabajadores., motivado ya por sus ideales de justicia social y democracia.
Su participación en la vida política del país comenzó muchos años después, al considerar que el régimen impuesto por Porfirio Díaz y un sector social acomodado era, lisa y llanamente, una dictadura que atentaba contra todo principio humanista al que era necesario suplantar.
Francisco I. Madero creyó que mediante elecciones libres era posible suplantar el régimen de Díaz y se presentó como candidato en los comicios de 1910. En su libro “La sucesión presidencial en 1910”, Madero expuso inquietudes principalmente políticas, dejando a un lado el aspecto social; solo buscaba que la gente se expresara en libertad.
El resultado de este intento fue su detención en plena campaña electoral y el posterior exilio. Con el lema “Democracia y Libre Elección”, el Apóstol inició el movimiento revolucionario de 1910 y recorrió 22 estados del país, donde fundó más cien clubes anti-reeleccionistas.
Tras esta exitosa gira, ya como candidato del Partido Constitucional Progresista, la fórmula Madero-Pino Suárez resultó triunfadora en las elecciones de octubre. El 2 de noviembre de 1911, la Cámara de Diputados declaró “Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos al señor don Francisco I. Madero”, para el periodo que iniciaría el 6 de noviembre de 1911 y que debía terminar el 30 de noviembre de 1916.
El presidente Madero, al inicio de su gobierno, depositó confianza en la vieja clase política, asociada a poderosos intereses económicos, que comenzó a combatirlo desde el principio. Todos aquellos sectores y organizaciones que nunca se manifestaron en contra del régimen de Porfirio Díaz, ni a defender la libertad de expresión ni las garantías principales que amparaba la Constitución Nacional y las leyes, se arrojaron cobardemente sobre el presidente y su gobierno.
“El propósito inicial de Madero era muy distinto al de todos sus predecesores en la política nacional –escribió el oaxaqueño José Vasconcelos-, pues no predicaba venganzas. Pertenecía a la clase acomodada y bien pudo disfrutar de una larga existencia serena y dichosa. Pero aspiraba a más que a la dicha propia; lo movía el amor de sus compatriotas. No era de la familia de los destructores”.
Entre los días 9 y 19 de febrero de 1913, ocurrieron los hechos ahora conocidos como la “Decena Trágica”, que culminaron con el asesinato del Presidente Madero y del vice, don José María Pino Suárez, el 22 de febrero.
En este golpe de estado, tuvo una participación fundamental el embajador norteamericano Henry Lane Wilson, quien apoyó abiertamente a los golpistas, a punto tal que fue en la propia embajada yanqui donde se acordó el plan a seguir.
EX LIBRIS
El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero
En este libro publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), su autor, el reconocido periodista gráfico y activista político, Rafael Barajas, El Fisgón, sostiene que el presidente de la Nación (1911-1913), don Francisco I. Madero, fue uno de los grandes impulsores de la libertad de prensa en el país, libertad que fue usada para desprestigiarlo ante la opinión pública.
“Es uno de los episodios más vergonzosos de la historia de la prensa nacional. Mucha gente dice que fue el preludio del asesinato de Madero y estoy convencido de que sí; esa campaña hizo que la prensa misma cayera en descrédito porque antes del asesinato de Madero había sectores muy importantes que defendían la idea de la libertad de imprenta y la veían como una libertad fundamental, pero después nadie más creyó”, comentó el autor en entrevista con crónica. com mx
El inmisericorde ataque periodístico al presidente de la Nación, su asesinato y posterior inicio de la Decena Trágica, originó un debate entre historiadores.
“Hay un sector de historiadores que al ver toda esta andanada de caricaturas contra Madero, llegó a la conclusión de que había sido un acto de irresponsabilidad de la prensa, una suerte de desenfreno de opiniones irresponsables. Hay otro sector de historiadores, entre los cuales me incluyo, que pensamos que no fue un acto de irresponsabilidad histórica, sino que fue parte de una campaña de descrédito orquestada por grupos específicos de poder”, declaró Rafael Barajas al medio referido.
Esta obra -de acuerdo al FCE- tiene como objetivo reivindicar la figura de Madero ante la terrible difamación de su imagen en el México revolucionario. Rafael Barajas nos ofrece un recuento sobre el proceso de deformación que sufrieron los caudillos revolucionarios en la prensa como método contrarrevolucionario por parte de las élites porfiristas. La obra se divide en nueve capítulos que abordan diversos temas y personajes que contextualizan a la figura de Madero y explican el cómo y por qué fue altamente criticado en las caricaturas de la época. La obra habla de la responsabilidad de la labor periodística en tanto creadora de contenido. Barajas invita a la reflexión sobre el enorme poder del periodismo al momento de construir la opinión pública. “Cualquier similitud de este fenómeno con la realidad presente, no es pura coincidencia” (N. del E.).
MEMENTO
29 de octubre de 1859: Miramón contrae un préstamo que servirá como excusa para la invasión francesa.
30 de octubre de 1873: Nace Francisco I. Madero en el municipio de Parras de la Fuente, Coahuila.
30 de octubre de 1897: Nace el compositor Agustín Lara.
31 de octubre de 1861: Francia, Inglaterra y España firman un tratado para reclamar a México el pago de la deuda que nuestro país mantiene con ellos.
1 de noviembre de 1876: Nace en la ciudad de Puebla, Aquiles Serdán, precursor de la Revolución Mexicana.
4 de noviembre de 1774: Nace en la hoy ciudad de Oaxaca de Juárez, el político, periodista e historiador Carlos María de Bustamante.