El color de la melancolía

En el canto VI de La Ilíada (versos 201-203) Homero nos cuenta el sufrimiento de Belerofonte, quien al parecer ha sido víctima de la cólera de los dioses: “Pero cuando también aquel se hizo odioso a todos los dioses,/ por la llanura Aleya iba, vagando,/ devorando su ánimo y eludiendo la huella de las gentes”. El drama de Belerofonte es que él no se explica por qué los dioses lo han condenado a llevar a cuesta esta sensación de tristeza y abandono, este vagar en soledad, lejos de los humanos. No solo que no había incurrido en ninguna falta contra ellos, sino que él había vencido todas las pruebas a las que había sido sometido, como el haber vencido a la Quimera y frustrado emboscadas.

Hay quienes ven en esta imagen una de las más antiguas referencias que se tienen de la melancolía. ¿De dónde provienen la tristeza profunda, la desesperación, el delirio, el suicidio? Los griegos y los romanos creían que la causa era la “bilis negra”, uno de los cuatro humores del cuerpo de cuya combinación dependían los estados de ánimo. En el mundo cristiano se la atribuía a la “extinción de la voz del alma” que atacaba a los anacoretas y a quienes vivían en reclusión. En la época moderna se la estudió como una afectación del sistema nervioso.

En su libro La tinta de la melancolía (Editorial Fondo de Cultura Económica, traducción de Alejandro Merlín, México D. F., 2016) el reconocido médico e historiador ginebrino Jean Starobinski (1920-2019) realiza un interesante estudio del tratamiento dado a la melancolía a lo largo de historia y de cómo fue evolucionando el concepto que se tenía de ella. El estudio incluye, entre otros, los trabajos de Kierkegaard como la crisis que sufría Van Gogh, e incursiona en campos tales como la astrología, el arte y la literatura hasta la medicina y la mitología antigua para verificar y explicar su presencia en estos contextos. La melancolía emerge así como un clamor de los sentidos y de la carne, una marca profunda en la historia de las ideas, una intrusa incómoda en la heredad racionalista de la modernidad. La obra de Starobinski abarca una variedad de temas, épocas y personajes.

Sus libros son numerosos. Su biografía de Montesquieu y su estudio psicológico de Rousseau son cautivantes. Sobre el mismo tema, aunque abordado de una perspectiva diferente, ver también El duelo de los ángeles por Roger Bartra, de la misma editorial. 

 

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