No se lee, por no quieren

Al término de la conferencia de prensa virtual de la presentación de las actividades del Festival de Literatura Infantil y Juvenil, y partiendo del actual panorama que viven casas editoriales y consumidores europeos ante un nuevo cierre de librerías a causa de la segunda ola de casos de COVID-19 y la próxima conmemoración del Día Nacional del Libro en el país, el periódico POR ESTO! le preguntó a la directora general de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, Marilina Barona del Valle, si cuentan con alguna estadística sobre un posible aumento de lectores u horas de lectura a nivel nacional.

La funcionaria respondió que no tienen información referente, pero que en su caso “hay muchísimo optimismo con relación a la lectura”. Enfatizó en que es muy común decir que “los mexicanos y las mexicanas no leemos. No leemos, punto”

Afirmó que cuando la población tiene la posibilidad de acceder a un libro, no todos lo leen. Considera que no se trata de que lo hagan a la fuerza pues, “no todos vamos a ser bailarines, no todos vamos a tocar un instrumento, no todos cantamos”.

Tanto para ella, como para su equipo de trabajo, la prioridad es que la ciudadanía tenga por lo menos, la posibilidad de tener el acceso al libro, y que “si a una persona no le gusta leer, que no lea. Pero que, si no lee, sea por decisión propia y no porque no pudo tener acceso al libro”.

Cabe destacar que, el Dia Nacional del Libro, se efectúa cada año desde el 12 de noviembre de 1980, por decreto presidencial; siendo esta fecha elegida, para honrar el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, máxima exponente de la literatura mexicana. Es información proveniente del portal oficial del Gobierno de México también estipula que la conmemoración es “una forma de promover el impacto de la lectura en el desarrollo social” y que, a través de ésta, se acerca a la población al conocimiento.

Para fundamentar su respuesta, resaltó los ejemplares que ha publicado hasta el momento el Fondo de Cultura Económica, y reconoció a la par que, en la actualidad, las librerías y editoriales del país afrontan un gran problema derivado de la pandemia.

Señaló que es un año adverso por muchas condiciones y explicó tres factores. En primer lugar, que las librerías no pueden abrir; en segundo que, si lo hacen, sólo es con venta directa en la caja. “Uno no va con la idea de qué va a comprar, sino va a ver. No poder entrar a hojear o husmear te quita las posibilidades”

El tercer elemento son las imprentas y ejemplificó señalando a las dos que utiliza el FCE, las cuales estuvieron cerradas por la pandemia y cuando por n podían abrir, se percataban que la mayoría de los trabajadores eran mayores de 60 años y problemas de salud, lo que los situaba en total vulnerabilidad. “Si las imprentas no abren o no están trabajando a un diez o veinte por ciento de su capacidad, todo eso perjudicará a la industria editorial”.

Reconoció que hay que sumar esfuerzos, y por tal motivo ha mantenido acercamientos con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem). Por Gibrán Román Canto

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