Loxicha. Los ejércitos de la noche

Lo ocurrido en Loxicha, Oaxaca a partir del 29 de agosto de 1996 es una herida aún abierta y, una deuda pendiente del estado mexicano para con los indígenas zapotecas que fueron, en el mejor de los casos, detenidos arbitrariamente y encarcelados de igual modo.

Esta historia comienza con el asesinato del regidor de hacienda de San Agustín de Loxicha: Fidel Martínez, quien murió siendo acusado de ser comandante del Ejército Popular Revolucionario EPR. Para los entonces presidente de México y gobernador de Oaxaca; Ernesto Zedillo y Diódoro Carrasco, no había duda de ello.

Lo que siguió fue no menos infame: una serie de detenciones con uso de violencia se perpetró contra indígenas monolingües que fueron interrogados en español, torturados y obligados a poner sus huellas dactilares en hojas en blanco. Para finales de Octubre, todas las autoridades civiles de San Agustín y San Francisco habían sido apresadas acusadas de pertenecer al EPR. Al año siguiente, en febrero, el congreso estatal decreta la desaparición de poderes en toda la región (26 poblaciones) "Por la falta absoluta de integrantes".

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