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La derecha en la Feria Internacional del Libro
Como dice la información oficial, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (la FIL) fue creada en 1987 por iniciativa de la Universidad de Guadalajara, y es actualmente el mayor mercado mundial de publicaciones en español. Cada año recorren sus pasillos editores, agentes literarios, promotores de lectura, traductores, distribuidores y bibliotecarios que acuden a realizar intercambios comerciales y profesionales. En la FIL también se dan cita más de 800 mil personas que a lo largo de nueve días se sumergen en los libros y disfrutan de uno de los festivales culturales más importantes de América Latina. Es, sin duda, algo importante y muy valioso, ¿pero cuáles son las implicaciones políticas implícitas en ella? La FIL es inseparable de un nombre: Raúl Padilla López, quien desde joven fue un activista universitario. De 1977 a 1979 fue presidente de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, habiéndose titulado en 1977 como licenciado en Historia.
Inserto en la vida política universitaria en enero de 1987, fue nombrado coordinador de la sección regional del Comité de los Estados Unidos Mexicanos ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En ese mismo año fundó la FIL de Guadalajara, en colaboración con el gobierno del estado de Jalisco, la que coordinó en 1987 y 1988. Una trayectoria institucional ejemplar, aunada a una enorme capacidad y habilidad política, lo cual no puede estar marcado por un signo de neutralidad. La FIL, como espacio cultural y académico, posee un peso enorme a nivel nacional e internacional y eso no debe dejar de verse, pues permite posicionamiento que, con un seño de autoridad, poseen una enorme visibilidad. Sólo la gente torpe e ingenua no puede ver el vínculo indisoluble entre academia, cultura, ciencia y política.
La FIL se ha erigido como un emblema de la cultura y el intelecto. Se le meniciona tanto a nivel nacional como internacional, pero en ella subyacen motivaciones de otra índole que no pueden ser disociadas de la política y menos de la situación que vivimos. Éste es un buen momento para remontar la idea de la neutralidad de la ciencia y la cultura, para valorar estas actividades humanas como fenómenos históricos y sociales que son consustanciales a una época determinada, lo cual resulta molesto a los detractores del nuevo régimen, que muestran una nostalgia melancólica por el imperio del PRIAN.
En el momento actual, México vive un álgido escenario de lucha ideológica entre una derecha radical —que eufemísticamente el Presidente López Obrador llama “conservadurismo”— y posturas de izquierda y centro izquierda —e incluso de centro derecha— que buscan la transformación de México en un marco de libertad y democracia. En este contexto hay intelectuales que están a favor de las políticas que se están instrumentando y otros afines a los viejos regímenes neoliberales, que actuaron como sus “intelectuales orgánicos” y se han dedicado al ataque del gobierno actual y de la llamada cuarta transformación, en un golpeteo nauseabundo. Estos reaccionarios se expresan con vehemencia, usando como bandera una “libertad de expresión” que en ningún momento les ha sido conculcada, fingiendo olvidar la enorme represión que existió en el país en otros sexenios, donde la libertad de expresión era algo cosmético, con chantajes a los medios por la vía del suministro de papel, o la censura televisiva y cinematográfica con el “enlatado” de películas.
Por ello, Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), aseguró que él coincide totalmente con los puntos de vista del Presidente de la República respecto al manejo político que la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara “está dando, convirtiéndola en un portavoz del pensamiento conservador”, lo cual dijo durante una charla en la FIL de Guadalajara, señalando que existe una alianza del rector universitario, el Director de la Feria y el Gobernador de Jalisco, “levantando los fantasmas de la censura y la acusación de populismos”.
La recta final de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que terminó el domingo 6 de diciembre, se convirtió en una reedición de los discursos inaugurales críticos al gobierno federal, sirviendo de plataforma para que diferentes personajes como el ex presidente Felipe Calderón, gobernadores de oposición, participantes en seminarios o invitados recurrentes como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, arremetieran contra las políticas de la Cuarta Transformación y el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Fue así que de manera virtual, el expresidente de México Felipe Calderón presentó su libro Decisiones Difíciles en el marco de la FIL 2020. La presentación se llevó a cabo este viernes 4 de diciembre, cerca de las 20:00 horas, con duración de 45 minutos. Asimismo, el líder de “México Libre” estuvo acompañado por el periodista Leonardo Curzio. Según reseñó Juan Carlos G. Partida (La jornada 05/12/2020), sirvió para que Calderón, al presentar su libro, se dijera víctima de lo que fue en 2006 un “intento de golpe constitucional al tratar de evitar que un presidente electo tomara posesión” y que fue advertido que el cártel del Golfo puso precio a su cabeza porque “la presidencia mía no convenía a sus intereses”.
Y reiteró: “Se pretendió dar un golpe constitucional (...) Según las reglas constitucionales de entonces, si no se hubiera tomado posesión se abría la posibilidad de convocar a un interino, que es lo que pretendía el entonces candidato y actual presidente López Obrador y mucha gente”. Y prosiguió: “Debido a los gestos que ha tomado su segundo año de gobierno (del presidente Andrés Manuel López Obrador), de rechazo y agresión a la iniciativa privada y al sector energético, eso augura que no habrá inversión extranjera en México y también augura que no va haber crecimiento económico”, dijo Calderón en la transmisión realizada la noche del viernes.
Según los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, es un libro voluminoso como el tamaño del ego de Calderón, autocomplaciente, plagado de autoelogios, totalmente carente de autocrítica, autovictimizatorio, cuyo título es una versión inversa del título de un libro de Hilary Clinton, el mayor ejercicio de dehonestidad que se ha visto en una autobiografía. Es un libro cínico que no tiene el propósito de divulgación de la verdad, es en esencia un ariete para el posicionamiento de su partido “México Libre”, un libro “muy malito”, que no vale la pena ser comprado ¿Se trató de un evento cultural y académico o de un acto político? Semejante presentación de un libro panfletario es algo vergonzoso, y valerse de una prestigiada feria del libro para hacer propaganda es evidentemente inmoral y coincide con las intenciones golpistas de aquellos que buscan recuperar el poder.
Como Taibo II apuntó: se trata de una alianza que implica el posicionamiento político de un grupo, que utiliza el libro como recurso ideológico, en el marco de una confrontación contra el gobierno federal. Es un signo de la descomposición del ambiente intelectual, donde los adversarios de la 4T buscan por medio de la calumnia, las noticias falsas, la desinformación y toda suerte de golpes bajos mermar la imagen presidencial.
El Padre Ubú no tenía que pasar por estas intentonas desestabilizadoras. Su reino, gobernado de manera absolutamente autoritaria, no daba cabida a ello. Pero esos paladines de la libertad de expresión en México son en verdad los auténticos autoritarios, que si regresaran al poder tratarían de evitar a toda costa lo ocurrido en 2018, cuando fueron derrotados en las urnas. Ellos no dudarían en utilizar los métodos de Ubú, ordenando el uso de tenazas de descerebración, aunque para ello tienen instrumentos más sutiles como la mentira, el engaño y en resumen la ideologización.
¡Para mí es suficiente! ubu.mexicano@gmail.com