Perciben en la SC un vacío sectorial

Tras la renuncia de la poeta y gestora cultural Natalia Toledo como Subsecretaria de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura (SC), su puesto quedará vacante de manera indeterminada.

Su salida fue anunciada este martes por Alejandra Frausto, titular de la SC, en una conferencia de prensa virtual en la cual no participó su subalterna por encontrarse recluida por dar positivo a Covid-19.

La Subsecretaría encabezada por Toledo, comunicó la Secretaria, sin ahondar en detalles, permanecerá acéfala al menos durante el siguiente periodo presupuestal. Mientras tanto, todas sus funciones serán asumidas por Marina Núñez Bespalova, Subsecretaria de Desarrollo Cultural.

Cuestionada, Frausto aseguró que la renuncia antecedió a la decisión de dejar a la subsecretaría acéfala, y no que fue el Ejecutivo quien determinó la supresión de la misma.

“Fue primero la renuncia de Natalia. La renuncia de Natalia la habíamos platicado, porque ella hace tiempo que quería regresar a su trabajo como artista, a una cuestión personal de cuidado de familia, de ciertos temas que ella quiere atender y que, con una responsabilidad como ésta, no era posible”, declaró.

Asimismo, Frausto no ofreció una respuesta definitiva sobre la posibilidad de que la Subsecretaría de Diversidad Cultural ya no aparezca en el nuevo reglamento interior de la SC, que lleva meses siendo reestructurado.

“No tiene impacto necesariamente en el reglamento, sino que, en este momento de austeridad, en vez de volver a suplir, o de ocupar esa subsecretaría, sencillamente se deja vacante y se absorbe este trabajo”, respondió.

Consultados, especialistas en política y legislación cultural opinaron que la Subsecretaría que Toledo desocupará el próximo 31 de diciembre ya estaba en un proceso de debilitamiento desde antes de la renuncia.

“Revisando los datos del presupuesto, que es básicamente la perspectivas a partir de la cual lo vería, sí resulta notable -a lo mejor es coincidencia-, pero esta subsecretaría recordemos que tiene a su cargo la Dirección General de Vinculación Cultural que tuvo una reducción del presupuesto del 92 por ciento”, expuso en entrevista el especialista en gestión cultural Carlos Villaseñor.

A decir suyo, las áreas que atiende esta subsecretaría son las de mayor contacto con los beneficiarios sociales de las acciones culturales de la dependencia, como ocurre con el programa de Cultura Comunitaria.

“Yo veo que esto, de manera a propósito o coincidente, sí debilita las estructuras que, teóricamente, están más vinculadas a la atención a las personas”, detalló Villaseñor.

Por otro lado, el especialista en legislación cultural Arturo Saucedo coincide en que la subsecretaría ya no estaba llevando a cabo las funciones que por ley le corresponden.

“Si revisamos cuáles son las funciones que tienen las subsecretarías, ves que la de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura, ya de hecho estos dos años ya la desmantelaron, porque de las cinco funciones que por ley le corresponden, cuatro ya no las tiene”, apunta Saucedo.

Un ejemplo claro, asegura, es que el fomento a la lectura, que incluso se encuentra en su nombre, y que ya es una función que le corresponde, de facto -pues aún no se legisla al respecto-, al Fondo de Cultura Económica.

Asimismo, el asesor parlamentario señala que la subsecretaría ha visto disminuidos sus vínculos con los titulares de cultura de los Estados, no tiene injerencia real sobre la Dirección General de Bibliotecas, ha dejado de fomentar el turismo cultural y no colabora de manera determinante en la política digital de la SC.

“A independencia de las personas, pues yo no hablo ni a favor, ni en contra, creo que la subsecretaría cumple un conjunto de funciones que son necesarias a nivel federal, y estas funciones se han abandonado, y lo que se tendría que hacer es fortalecer esas subsecretarías para desarrollar una política cultural de Estado”, reflexiona Saucedo. Ambos especialistas cuestionan que una sola subsecretaría pueda atender apropiadamente temas tan amplios y distintos.

Para Villaseñor, no es un asunto de la capacidad de quien queda a cargo (Núñez Bespalova), sino que la cantidad de trabajo sobrepasa las posibilidades que se tienen de darle seguimiento adecuado a todas los temas.

“Reducirlo a una sola subsecretaría es prácticamente que la Secretaria y la Subsecretaria estén desarrollando las mismas actividades y la subsecretaría nada más sea una especie de filtro, pero no estoy seguro que tenga esa estructura o esa capacidad para atender operativamente las complejidades que demanda la diversificación de la acción cultural que estamos viviendo”, advierte Villaseñor.

En el anuncio de la renuncia, Frausto destacó la labor de Toledo, poeta zapoteca, a favor de la agenda de diversidad cultural, sobre todo en la defensa y promoción de las lenguas indígenas.

En su carta de renuncia, Toledo agradeció el encargo y explicó que los motivos de su salida son “estrictamente personales”.

“Te agradezco (a Frausto) que hayas colocado la mirada en una poeta indígena para este cargo, mismo que desempeñé con toda mi fuerza y mi pensamiento desde el 1 de diciembre de 2018 (...) Mi gratitud por haberme permitido formar parte de tu equipo de trabajo y por el aprendizaje invaluable en esta etapa de mi vida. Debo expresarte que mi decisión de separarme de esta institución que diriges responde a motivos estrictamente personales”, expuso.

...Y SE VAN DOS POR CHATGATE A petición de la prensa, Frausto informó que los dos funcionarios que dejaron sus puestos por haber creado y gestionado el grupo de WhatsApp “Desactivación Colectivos” son Alejandra Chávez, de la Subsecretaría de Desarrollo Cultural, y Alejandro Ortiz, del Cenart.

De acuerdo con la Secretaria, ambos funcionarios renunciaron a sus puestos y no fueron cesados, como anteriormente se había anunciado.

Asimismo, Frausto se dijo dispuesta a continuar con el diálogo suspendido por los 11 colectivos que la desconocieron como interlocutora a partir de la revelación de la existencia del chat, un grupo institucional cuyo nombre intuía una labor de desmantelar a grupos artísticos independientes que han sido críticos a su gestión, desatando una gran polémica por la que diversos miembros del gremio cultural pidieron la renuncia de la propia titular del sector.

 

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