En México somos muy buenos para Intrigar, atacar y calumniar, dice Bef

 “Desearía que en el país todos hiciéramos nuestro trabajo en vez de dedicarnos a denostar el trabajo del otro. Somos muy buenos para descalificar, atacar, para generar fake news, para intrigar, para calumniar y mi deseo sería que cada sector, el industrial, el agrícola, el de servicios, los trabajadores de la cultura y los políticos, cada quien, hiciera su trabajo. No creo que sea mucho pedir”, expresa el autor e ilustrador Bernardo Fernández, Bef, (Ciudad de México, 1972).

 En entrevista a propósito de la edición de su cuento de hadas punk, Yorch y el dragón, en la colección Vientos del Pueblo, del Fondo de Cultura Económica, el autor habla de su desconfianza hacia los políticos.

“Desconfío de los políticos, en general. Soy de una familia que siempre ha simpatizado con la izquierda, pero no soy militante ni incondicional a un político. Me parece que los que tenemos espacio para poder expresarnos, tenemos la obligación de ser muy críticos con el poder, sea quien sea”, indica.

 En Yorch y el dragón,  Bef  ironiza sobre los medios de comunicación que informan en vivo tragedias, en este caso, un dragón que tiene de rehén a una joven y que a cambio pide una tonelada de pescado fresco y un camión lleno de refresco. El ilustrador también se burla de los políticos al retratarlos fuera de la ciudad que gobiernan y en estado etílico.

“En este sexenio por primera vez ganó un político por el que voté, es la primera vez que sucede en mi vida adulta y eso me obliga ser muy crítico hacia ese gobierno que ahora sí me representa. Siempre he visto con desconfianza a los políticos y es notable en casi todo mi trabajo. Me parecería muy triste dedicarme a aplaudirle a tal o cual político por una simpatía personal”, señala.

Bef está convencido de exigir a los políticos, “así como le exiges al carpintero que te barnice bien la mesa, también al político o representante de las cámaras, ellos tienen obligación de hacer su trabajo bien y nosotros de exigírselo”.

VIRALIZAR Y DESINFORMAR. Una de las noticias que disparó la escritura del cuento fue el asesinato del comediante Paco Stanley, platica el autor.

 “Fue de las primeras veces que en la Ciudad de México y en el país asistimos a un hecho cruento en tiempo real, lo fuimos siguiendo toda la ciudadanía atentos no sin poco morbo. Me pareció un parteaguas en cómo nos relacionábamos con los medios de comunicación y cómo el bombardeo informativo pretende no informar. Me causó gran fascinación morbosa ver cómo se manejó la información de ese caso en los medios”, comparte.

 En el cuento están retratadas las voces de varios comunicadores de los años 90 del siglo pasado. “Hay un humor negro que se deja entrever en todo el texto, trato de hacer cosas que tengan ciertas dosis de humor y creo que es muy notable en este texto”, añade Bef.

-¿Por qué colocar a un dragón como personaje?

-Al ver el manejo que en aquellos años hizo el gobierno de la ciudad de la crisis de Paco Stanley, que fue muy torpe, me preguntaba ¿qué pasaría si ocurriera algo como la llegada de un dragón? Era la apropiación de estos elementos fantásticos que parecen ser exclusivos de cierta tradición anglosajona o de los japoneses: los monstruos gigantes o los robots que invaden una ciudad.

“El momento en que escribí el cuento fue a finales de los 90  y sí había una intención de apropiarse de estas estéticas que en aquel tiempo se veían con mucho recelo cuando un escritor mexicano escribía cualquier texto de fantasía o ciencia ficción. Pero no tienes que ser gringo o canadiense para escribir de dragones, robots, o vampiros, quería hacer esta recontextualización del mito clásico en un contexto urbano y pasando por la estética punk”, responde.

Bef asegura que buscaba homenajear a los cuentos de hadas escribiendo un cuento de hadas punk.

PRECIO ACCESIBLE. El también Premio de Novela Grijalbo 2011 comenta sentirse feliz de que su cuento se venda a 12 pesos.

“Me pone muy feliz porque hace muchos años no había una colección de lecturas masivas como la colección Vientos del Pueblo, la última que recuerdo es la de los años 80, Letras mexicanas, que también hizo el Fondo de Cultura Económica. Desde entonces no había existido una colección con esta ambición y estos alcances, además tiene un criterio muy amplio e inclusivo de autores”, resalta.

Bef lo celebra “en un contexto en que el sector cultural ha sido tan golpeado y limitado” porque la intención de Vientos de Pueblo es ser accesible a todos los bolsillos, “que el costo de cada uno de estos textos no rebase los 20 o 25 pesos me parece un gran acierto y no hay persona que no tenga 20 pesos en la mano, es lo que cuestan tres cigarros sueltos con un bolero en cualquier esquina”. 

 

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