#Crónica| La UAQ recibe el Tendido de libros

Apenas abre la carpa del Tendido de libros, en la explanada de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), y los librófilos se abalanzan sobre las mesas donde están los títulos.

Los precios son módicos, 10 pesos por ejemplar. Algunos son un poco más caros: 60 pesos. Una ganga para los lectores, que ven amenizada su compra con la música de la estudiantina de la UAQ.

Los ojos de los lectores pasan de título en título, de pasta en pasta, de nombre en nombre. La mayoría de los autores son jóvenes escritores originarios de México, cuyas obras son poco difundidas y que ahora reciben un “empujón” para llegar a manos de los lectores.

Los más adictos a la lectura salen en pocos minutos con una docena de libros bajo el brazo, o los brazos en algunos casos, pues las dos manos apenas alcanzan para los ejemplares que se compran.

Una joven maniobra entre la media docena de libros que lleva y el teléfono celular que suena. Alguno de ellos caerá al suelo. Al final, es el móvil que termina en el piso, mientras un hombre se agacha a levantar el maltrecho aparato que luce una cuarteadura en la pantalla.

La música de la estudiantina sigue sonando, mientras llega la hora de la inauguración oficial por parte de la rectora de la UAQ, Teresa García Gasca, y el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II.

En lo que llega la hora de la ceremonia protocolaria, Taibo II pasea entre los pasillos y las mesas de libros. Es reconocido por algunos lectores, quienes los saludan de manera efusiva, con gusto. Le solicitan autógrafos, mientras él les pide ver qué libros llevan.

Taibo II dice que la estrategia nacional de lectura marcha bien, que tiene buenos resultados, a un año del inicio de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Esto para nosotros era muy importante. Administraciones pasadas se dedicaron a publicar libros de autores jóvenes y dejarlos en cajas. Sin promoción, sin circulación. Un libro en una bodega no sólo vale cero. Es un insulto. Y este es de los planes que más me gusta de los que estamos haciendo”, dice.

Señala que es literatura de autores jóvenes que había quedado olvidada, pero que se está sacando a la venta en 10 pesos, para hacerlos llegar a los lectores. Las estrategias, resalta, van bien y sobrepasan en mucho las estimaciones que tenían para el primer año, arriba del millón de ejemplares de la colección “Vientos de pueblo”.

Mientras Taibo II conversa, la gente lo reconoce y se acerca a saludarlo, a estrechar su mano. Es un rockstar. No de ahora, que es funcionario de la 4T. Es de siempre, por su trabajo intelectual, por su charla, por su sentido de crítica.

Dentro de la carpa cada vez hay más gente. Los encargados de las cajas apenas tienen tiempo para respirar. Poco a poco las filas de compradores crecen. Los que menos compran, se llevan al menos tres libros. Algunas de las cuentas llegan a pasar los 200 pesos.

Taibo II recuerda algunas anécdotas. Relata que fueron a la Sierra Norte de Puebla a regalar ejemplares, donde hubo niños que recibían su primer libro, que ellos mismos eligieron.

“Salir a la calle, hablar con la gente, hablar con los lectores. Oirlos. A veces te dicen: nos gustaría leer de esto o esto otro. Eso alimenta la colección ‘Vientos del pueblo’”, asevera.

Al ser fin de semana, mucha gente aprovecha para pasear por la UAQ con sus mascotas y se encuentran con el Tendido de libros. Sin pensarlo y sin tenerlo previsto, aprovechan para pasar a “echar un ojo” a los títulos. Sin quererlo, sin pensarlo y sin tenerlo previsto, salen con un par de ejemplares.

Más allá de la explanada de la UAQ está la librería móvil del FCE. Se trata de un camión habilitado como librería. Los encargados dan los últimos detalles de la misma. Acomodan los estantes con los libros, instalación la energía eléctrica, las bocinas. Vale la pena. Estarán todo el fin de semana en el lugar, poniendo al alcance del público en general la oferta bibliográfica del Fondo.

 

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