"Zebraland" - Marlene Röder

Estimados lectores:

El último libro que (probablemente) terminaré en el año es el thriller juvenil Zebraland (Marlene Röder, FCE, 2019) y que les traigo el día de hoy.

¿De qué va? Cuatro jóvenes emprenden el regreso a casa después de un concierto decepcionante, cuando de pronto golpean algo. Se dan cuenta que se trataba de Yasmin, una chica a la que apodaban “la cebra”. Atemorizados por las posibles consecuencias, huyen. Al regresar, todos se encuentran bastante asombrados, y más cuando escuchan que posiblemente Yasmin hubiera sobrevivido de haberlo reportado en su momento.

Todos acuerdan callar, incitados por Philip, aunque todos los jóvenes guardan sus distintos grados de culpabilidad. Unos días después, reciben una carta en el buzón de sugerencias del periódico escolar que Philip dirigía. Un tipo llamado Moisés sabe lo que hicieron y les irá dejando “sacrificios” que deberán pagar por su silencio.

Mi opinión con disclaimer: Este libro lo leí al mismo tiempo que otro que me gustó mucho mucho, por lo que puede que la comparación paralela de las lecturas haya afectado mi opinión final. Casi como seguir un acto muy muy bueno, con uno que, por sí mismo, hubiera resultado pasable.

Este libro me llamaba mucho la atención, ya que la premisa, aunque no novedosa, es bastante atrayente. Es decir, hay mucho material de donde cortar: vivir con la culpa, ser chantajeado, conocer más de la víctima. Todo, junto con el drama adolescente normal, tiene mucho potencial. Pero llegué al final y sentí que me faltó historia, ¿dónde está el punch, la culminación de la historia?

Por alguna razón, solo tenemos el punto de vista de Judith y de Ziggy. Uno, entre la culpa y despertando de la ilusión que tenía de Philip, por el que aparentemente tenía sentimientos más profundos que la amistad que compartían por años. El otro, saliendo de sus problemas normales tras el impacto de haber matado a Yasmin, leyendo el diario que guardó y torturándose emocionalmente.

Sinceramente, me hubiera gustado conocer el punto de vista de Anouk y de Philip, en especial del último, ya que visto como Judith o Ziggy de plano resultó odioso e insalvable. Gran parte de la interacción que vemos entre los cuatro termina en la sumisión ante las voluntades de Philip, y en ciertos momentos resulta incomprensible, aunque una muy real forma de la presión de pares o peer-pressure.

Los sacrificios que Moisés solicita a través de sus cartas están hechos para herir, para hacer reaccionar y sentir a estos jovenes, culpables de terminar una vida por distracción. La carrera atlética de Judith, la dirigencia del periódico escolar, estas dos las entiendo. Las últimas dos resultan hasta cierta medida incomprensible, si bien los motivos quedan claros al final.

La historia en sí es muy corta, siento que me hicieron falta unas 50 páginas más, un prólogo o algo que nos dejara la versión final de Judith o alguna forma más elevada y tangible de justicia. En sí, la trama también deja algunos cabos sin atar y esto no me permitió dar un cierre debido al libro, que por siempre permanecerá a medias en mi mente.

La narrativa es sencilla y fácil de seguir, los capítulos que son narrados por cada personaje vienen con un estilo propio y una forma original de relatar lo sucedido. Judith con sus listas para todo, Ziggy en las pláticas con su extraño primo amante de Bob Marley. Esto realmente ayuda a marcar el cambio entre los capítulos y logra crear una personalidad única para cada uno.

Quizás sea la diferencia cultural entre Alemania y los países hispano-hablantes la culpable de mi poca habilidad para meterme de lleno en la historia, ya que existe cierto grado de frialdad y poca expresión en los diálogos, que también me ha sucedido en libros traducidos de otros países europeos. Me hizo falta un poquito más de drama, de reacción.

En resumen, un libro con un buen desarrollo de personajes, pero que careció de química para mí. Me hizo pasar un rato agradable, pero no conecté como fue debido con los personajes o la historia, que no significa que otra persona pueda disfrutarlo más que yo.

¡Hasta pronto!

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