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Remodelan un espacio para el arte en la colonia Condesa
Vanessa Bohórquez, titular de la Secretaría de Cultura capitalina, participó ayer en la reapertura de la Casa de Cultura Jesús Romero Flores, ubicada en la calle de Culiacán en la colonia Condesa, tras permanecer cerrada al público debido a trabajos de remodelación.
Bohórquez agradeció los esfuerzos que se realizan en materia cultural en la ciudad y destacó que “hoy más que nunca se ve la necesidad de la gente de acercarse a la cultura, y la necesidad que los artistas tienen de acercase a los ciudadanos”, apunta la dependencia en un comunicado.
“Hoy más que nunca tenemos que ser un tema de uniones, de esfuerzos ante quienes participan en los terrenos culturales. Es una necesidad que se pronunció con el covid-19; pero que nos ha enseñado algo, a caminar juntos. No hay otra manera de hacer cultura en ningún país del mundo”, señaló la funcionaria.
La Casa de Cultura Jesús Romero Flores ofrece una variada programación de eventos culturales que destaca por su diseño y oferta. El edificio fue remodelado para mejorar la iluminación y el sonido de su foro escénico; también se modificó la estructura (techo) y se ampliaron las butacas a 140, entre otros aspectos, “para ofrecer un espacio digno y así garantizar el ejercicio de los derechos culturales de la ciudadanía”, se informó.
La reapertura del espacio cultural estuvo encabezada por el alcalde de Cuauhtémoc, Néstor Núñez; en compañía del diputado local, Temístocles Villanueva; el director del sello paraestatal Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, y la promotora cultural Paloma Saiz Tejero.
HALLAN RASTROS DE JARDÍN BARROCO
DRESDE. Arqueólogos alemanes descubrieron pruebas de la existencia de un parque barroco en el patio interior del palacio Zwinger de esta ciudad, siete años después de la primera excavación.
“Nuestras sospechas se confirmaron, el jardín de Pöp-pelmann realmente existió”, declaró el director del proyecto, Hartmut Olbrich, de la Agencia Estatal de Arqueología.
El historiador de arquitectura estuvo explorando desde marzo pasado en los 14 mil metros cuadrados del patio interior del palacio, de forma paralela a su renovación.
El palacio Zwinger, una obra maestra de la arquitectura barroca europea, fue construido entre 1709 y 1728 por el arquitecto Matthäus Daniel Pöppelmann (1662-1736), a pedido del príncipe elector de Sajonia, Augusto el Fuerte (1670-1733), como lugar de representación y de fiestas cortesanas.
El lugar adquirió su forma actual en la década de 1920, a partir de un antiguo grabado en cobre.
Olbrich puede demostrar ahora lo que las investigaciones preliminares de 2011 y 2012 sugerían. Con cada rastro de las antiguas plantaciones, estructuras y terrenos, el jardín barroco vuelve a tomar forma, pero sólo en su boceto. “Todo está siendo enterrado de nuevo bajo la cobertura: hileras para plantaciones, cimientos de piscinas, bancos, estructuras de caminos”, explicó.
“Encontramos allí decenas de piezas arquitectónicas originales de los edificios cercanos, figuras, balaustres, jarrones”, dijo Olbrich. Los habían destrozado y utilizado como base para los caminos.
Las mejores piezas fueron trasladadas a los canteros del palacio Zwinger, incluyendo caras enteras de figuras de sátiros que se creían perdidas.
Frente a un contenedor se ven también flores, manos y pliegues de túnicas. “Ahora el misterio se ha resuelto”.