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De visitas del equipo del presidente
Visitaron Sinaloa tres altos funcionarios del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador: el secretario de Hacienda, el de Comunicaciones y Transportes y el director del Fondo de Cultura Económica. El primero y el tercero estuvieron en Mazatlán, el segundo en Los Mochis, y sólo el segundo en las tres ciudades sinaloenses. Lo relevante es que los tres funcionarios son sin duda de los más cercanos colaboradores del presidente. El novelista Paco Ignacio Taibo es uno de los intelectuales que han seguido a López Obrador desde hace muchos años. La identificación ideológica tiene larga data. El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, entró al relevo de Carlos Urzúa y ha logrado mantener la estabilidad financiera a pesar de las presiones financieras y económicas externas. El secretario de Comunicaciones y Transporte, Javier Jiménez Espriú es un ingeniero de la UNAM muy distinguido, baste recordar que él estuvo a cargo de reestablecer las telecomunicaciones después del sismo de 1985 en la Ciudad de México y de ser el responsable de la construcción del Centro Cultural Universitario, iniciando con el espacio escultórico y la Sala Nezahualcóyotl. En el actual gobierno, ha sido el encargado de hacer frente al disenso por la no construcción del aeropuerto de Texcoco, el inicio de la obra del de Santa Lucía y del proyecto del Tren Maya.
Como se puede ver, los tres funcionarios están en el primer círculo del presidente. Estuvieron los tres en Sinaloa. Vinieron a arrancar obras públicas de infraestructura. A reunirse con los capitanes de la industria en el estado. En Sinaloa se dio una muestra de cómo el gobierno federal y estatal, pueden cohabitar políticamente y actuar en beneficio de la ciudadanía. Más allá de filias partidistas. Cultura, la feria del libro de Mazatlán, infraestructura en Los Mochis y Mazatlán, concertación con el sector económico privado en Culiacán. Ver a dos de los empresarios más acaudalados de Sinaloa, Leovigildo Carranza, el atunero e industrializador de pescado mexicano de Sinaloa, y Jesús Vizcarra, el ganadero, industrializador agropecuario mexicano de Sinaloa y excandidato a gobernador, uno de cada lado del mandatario estatal y el secretario de Hacienda, muestra cómo el poder económico está más allá de partidos, elecciones o preferencias electorales. Lo de ellos son los negocios.
Por supuesto, hacer otra cosa siempre puede ser una alternativa. Por ejemplo, amables lectores, surfear es una actividad deportiva alterna a las actividades de profesor, funcionario y editorialista.
A otros les da por el golf. Quizá a alguno le apetezca hacer o repetir alguna otra actividad. Está el caso del atunero Carranza, ha estado buscando consolidarse en el sector hotelero. Quizá el ganadero Vizcarra decida incursionar ahora en, por ejemplo, cultura, ya está apoyando a la educación media superior y superior en la UAS desde la presidencia del Consejo Consultivo de Vinculación Social.
PÁRRAFOS: DEL TRASTE DEL JABÓN EN EL FREGADERO
En el principio de año, va un recuerdo de la cotidianidad. Eso que cada día va en coincidencia de cada uno. Eso que está ahí y no recordamos que está siempre al lado. En cada casa hay una cocina. Puede ser un hogar o sólo una habitación. Pero siempre habrá un fregadero en donde se lavan los trastes, muchos o pocos. Según cuántos vivan ahí, y, en qué condiciones se vive. Por ejemplo, los departamentos de estudiantes, a veces sólo hay vasos que lavar, cuando mucho un sartén multiusos. Igual los departamentos de solteros. O de parejas jóvenes donde los dos trabajan. También están los hogares en donde empiezan las parejas jóvenes o un par de personas de la tercera edad. Los hogares con niños, padres y empleados domésticos, siempre tienen trajín en el fregadero. En cada caso el número de trastes que se utiliza va variando. Pero lo que siempre es un hecho es que hay un fregadero y un traste para el jabón. Ese utensilio, el mismo, ha estado acompañando las diferentes viviendas desde 1999. Sin embargo, hace poco se buscó uno de estos para un nuevo estudio. Lo habitual cuando se ocupa algo doméstico, pues es ir al supermercado a buscarlo. En este caso, el traste para el jabón del fregadero. Comenzó una odisea. Se recorrió el pasillo de los recipientes de plástico. No se encontró. Se le preguntó a la dependiente encargada de ese departamento, la respuesta fue: pues en mi casa lavé un bote de crema y ahí ponemos el jabón para lavar la loza. Al llegar a la caja con la compra incompleta, pues no se encontró el utensilio indicado, se le preguntó a la cajera, su respuesta fue: en mi casa puse un recipiente de plástico al que se le perdió la tapa. Otra cajera se acercó y comentó: yo tengo un bote margarina que lavé con agua caliente. Se acercó la supervisora y dijo que ella puso una caja chica de plástico donde guardaba los chupones de los biberones, una vez que su niña dejó de usarlos. En ese momento se pensó en el bote que venía acompañando, desde hacía casi veinte años, en los fregadores y no se pudo recordar cuál había sido su función inicial. Así que se fue a agarrar un recipiente de plástico, tenía tapadera, pero al llegar al estudio, se le guardó en algún cajón de la cocina y se convirtió en el traste de jabón del fregadero. Algún cajón, ya no se le ha vuelto a ver.