Libros de la semana: Ursula K. Le Guin, Andrea Camilleri

Entre los redescubrimientos literarios que nos deja la pandemia, uno de los mayores es el de Ursula K. Le Guin, pocas veces como ahora cae tan bien leer a una referente de la ciencia ficción. Vigente es también Andrea Camilleri, autor que aún fallecido nos sigue dando lecciones a través del género negro, ejemplar en este sentido es La red de protección. Tenemos ahora, Nada que ver el nuevo libro de historias de Patricio Betteo dibujante y contador de historias genial. Cerramos nuestras sugerencias semanales, con Nola, un texto inclasificable y provocador del madrileño Antonio Jiménez Morato.

Ursula K. Le Guin. El relato. Minotauro. Trad. Estela Gutiérrez Torres. 240 pp.

La terrícola Sutty vive de forma solitaria en Dovza, la capital del planeta Aka. Ahí viven bajo el férreo control de un gobierno capitalista, la Corporación, que insiste en convertir a todos los ciudadanos en puros productores-consumidores. Para ello procede a destruir sistemáticamente todo vestigio de cualquiera de las formas tradicionales de vida. A través de esta visionaria novela, la escritora referente de la ciencia ficción hace una crítica a los totalitarismos y fundamentalismos.

Andrea Camilleri. La red de protección. Salamandra. Trad. Carlos Mayor. 272 pp.

La cotidianidad de Vigàta se ve completamente trastocada cuando la ciudad se convierte de la noche a la mañana en un set de rodaje ambientado en los años cincuenta. Mientras todos colaboran en la película, un incidente pone en jaque a la población: un tiroteo en el instituto. El comisario iniciará una investigación sobre el mundo de los adolescentes que lo llevará a enfrentarse a la realidad agazapada tras las redes sociales. El maestro del policíaco nos sumerge en temas como debate ecológico y las trampas de internet.

Patricio Betteo. Nada que ver. Océano. 168 pp.

Historias construidas con imágenes. O solo de palabras. Microcuentos que son poesía o textos que hacen soñar, o personajes que hacen reír y extrañarse, o terrores que son pequeños juegos, o relatos absurdos que no se van sin hacer de la suyas. El trabajo de uno de los mayores exponentes del relato gráfico nacional luce en plena forma.

Antonio Jiménez Morato. Nola. Festina. 390 pp.

Escrito con el ritmo sincopado de la música de Nuevo Orleans, El libro retrata la fascinación y el desencanto de habitar esa ciudad. Las veinticuatro secuencias o temas de NOLA, como las horas del día o los capítulos del Ulisses de Joyce, se desplazan sucesivamente por las calles y la historia de una de las primeras ciudades fruto de la fusión y síntesis de múltiples culturas y civilizaciones. Alejada de toda restricción genérica la obra transita por la crónica, el ensayo, en ocasiones la etnografía y otras la ficción

 

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