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El maestro, con vocación, bien formado y bien pagado
El título de este suelto a propósito del “DIA DEL MAESTRO” en Venezuela cada 15 de enero parafrasea una frase del artículo “Propuestas educativas para transformar el país” cuyo autor es el Javier Duplá SJ, ex director de la Escuela de Educación de la UCAB (revista SIC, 2012); leído en un ejemplar que amablemente nos fue obsequiado por un joven de la Compañía de Jesús en una jornada de promoción de la vida religiosa realizada en el Santuario de Santa Rosa de la Divina Pastora el jueves 9 del corriente.
Nos parece que esa propuesta que textualmente dice “El educador, con vocación, bien formado y bien pagado” recoge una aspiración muy sentida por el gremio, más cuando agrega que el salario docente debe cuadruplicar al menos el valor del salario mínimo, lo que haría competitiva la carrera docente, suponemos; pero como ha dicho en varias ocasiones el muy conocido escritor y conferencista también vinculado a los jesuitas y sobre todo a la organización FE Y ALEGRÍA Antonio Pérez Esclarín (revisar obras como “Educar en el Tercer Milenio”, “Más y mejor educación para Venezuela”, “Educación integral”), los gobiernos, los padres y representantes poco comprenden esa ecuación, como no sea el algunos países asiáticos (Japón, Singapur, entre otros aunque habría que agregar que sus modelos educativos son neoliberales y, en consecuencia aspiran formar ciudadanos globales, sin sentido de patria sino como destinados a servir a las empresas trasnacionales, ya que creen que la globalización borra las fronteras nacionales).
Aquí el punto es que todos quieren tener buenos educadores para sus hijos, buenos ciudadanos y excelentes profesionales en distintas áreas del saber pero las familias, la sociedad, el Estado-Nación en general a través de quienes tienen en sus manos la gestión del sistema educativo escolar en todos sus niveles y modalidades en un momento dado, invierten muy poco en ese segmento societal; en lo personal entendemos que, por ejemplo, en la actualidad, sólo algunos colegios de tradición la comunidad educativa ha comprendido esta situación y están compensando con bonos adicionales a su personal docente.
En cambio, el gerente del alto gobierno a través de los entes ministeriales encargados de la educación primaria y media general, en manos de un ex dirigente sindical y político, Prof. Aristóbulo Izturis, así como el universitario bajo la conducción de un muchacho de las nuevas promociones de abogados egresados de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Lic. César Trómpiz, que no es educador pero sí aprendiz de político y por ese flanco ha hecho méritos por su compromiso ideológico hasta designado en ese puesto; ambos han maniobrado en el mar de limitaciones que impone el contexto actual y en el sentido expresado en la frase o propuesto que venimos comentando, se hallan en el ojo del huracán. Lastimosamente algunos colegas han caído en expresiones racistas contra Aristóbulo, lo hemos vistos tanto en redes sociales como a viva voz en ciertas protestas sindicales.
Lo fundamental es cambiar el sistema, aunque como sostiene Foucault en el Prólogo a la Historia de la locura en la época clásica (FCE, 1975) ministros, gremios y sindicatos no han hecho sino multiplicar los simulacros y dibujar los límites de las pretensiones de transformar la educación y la sociedad, que avanza o retrotrae al mismo ritmo que marca la educación, según es fama de una reflexión de El Libertador en el Discurso de Angostura (15/ 12/ 1819). Y es que a Venezuela unos y otros, aunque se molesten los aludidos, la tienen convertida en una locura, tanto en los planos económicos, como políticos y culturales.
Se han entretenido, sí, y parece que se han confundido también. No están mal las nuevas propuestas de formación profesional del magisterio venezolano bien a través de dispositivos como Misión Sucre, UNEFA, UNELLEZ, UNEFM y otras instituciones por el estilo, como la Universidad del Magisterio don Simón Rodríguez, todas las cuales ampliaron las oportunidades de estudio gratuito, pero nos comentó un amigo que “literalmente han echado al abandono a las universidades tradicionales” autónomas y experimentales históricas (UCV, UC, LUZ, UDO…) y en particular la UPEL, que no responden strictu sensu a las políticas educativas del gobierno bolivariano. He allí un gran dilema, porque y que estas últimas instituciones son “un veneno”, tal como le oímos decir una vez al ministro de educación de entonces Rodulfo Pérez.
Sí, no deja de ser cierto que concretamente el Instituto Pedagógico de Barquisimeto Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, núcleo de centro occidente de la estructura matricial de la UPEL desde 1983 en adelante, nos decía un joven profesor que estos días atrás de finales de diciembre con quien “tropezamos” en la Plaza de la barquisimetanísima iglesia San José, que como tuvo que acudir a las oficinas de Control de Estudios por trámites académicos porque se va estudiar postgrado en Rusia; que al entrar a su Alma Mater “Aquello daba era miedo”. La soledad era total, los pasillos llenos de hojas secas, los jardines descuidados, las aulas vacías. Cafetines cerrados. Sólo de vez en cuando pasaba alguien que “más bien parecía un alma en pena en ese edificio tan grande. ¿Qué van a hacer con tanto espacio vacío sub-utilizado?”, se preguntó.
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