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Requiem por Teresa
Durante 20 años, Dante Liano cargó en su espalda, en su entraña, en sus palabras, el dolor de Teresa. Veinte años de sueños rotos lo acompañaron. Veinte años para contar la historia de una mujer maltratada, mancillada, destruida por los hombres que la rodearon. Veinte años de soledad, desprecio y violencia.
Réquiem por Teresa estuvo guardada en un cajón. La congoja atrapada estalló un día en este libro, en el momento justo, cuando se discute en todos los medios, las redes sociales, las conversaciones cotidianas, pero sobre todo en las calles, sobre los feminicidios. Aquí hay uno y no es sólo una cifra, es la historia de una mujer que luchó hasta sus últimos minutos en un mundo adverso. La historia de una mujer que perdió la batalla: la narrativa del suicidio en vez del feminicidio.
Teresa nunca pudo cumplir sus sueños porque era mujer. “¿Qué soñaba la Teresa en sus sueños miopes de ojos con anteojos? ¿Soñaba con ser aeromoza, como todas, con ser artista de cine, con vivir lejos, lejos, lejos”.
El personaje se casó con su maltratador, un militar dedicado al espionaje que la anula sistemáticamente. La violencia normalizada, el círculo vicioso que destruye, que deja mudas, inermes, vacías a las víctimas.
Y es el silencio cómplice, son los padres, hermanos y amigos que no denuncian/denunciamos a los abusadores. Nos ponemos cera en los oídos para no escuchar los gritos de auxilio de las Teresas del mundo, o como la hija de Teresa, cerramos la puerta de nuestro cuarto para engañarnos y creer que no pasa nada.
María Fernanda Ampuero, la autora del libro Pelea de gallos acompañó al autor en la presentación de Réquiem por Teresa (Fondo de Cultura Económica), en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y no sólo elogió sus méritos literarios: “Lo que está inaugurando Dante Liano en Réquiem por Teresa es la gran tragedia de esto: yo pude haber evitado que este personaje sufriera tanto sólo por tener una vagina entre las piernas y no lo hice. “¿Qué quiere decir eso? Yo también le pegué, porque cuando ella me dijo: me están pegando, cuando ella me dijo: ¡Para esto, no me lo merezco!, yo no hice nada y ¿qué significa no hacer nada? Decir: Sí, sí te lo mereces”.
Ampuero denunció que sólo las escritoras y las periodistas están preocupadas por el tema del feminicidio. Los escritores hablan de sus premios y de sus próximos libros. Cuando fue el Me too mexicano, acotó, “¿Dónde estaban las columnas de los grandes columnistas mexicanos que escriben en periódicos internacionales sobre ‘yo los conocía’?”.
Las voces que se han levantado para denunciar el silencio ante el feminicidio también se hicieron presentes en la FIL de Guadalajara, tanto en presentaciones de libros como en el performance de un grupo de feministas, con sus pañuelos verdes y los cantos de “ni una menos”.