Historia del Proyecto Cuba (II)

Una caracterización de Oscar Lewis

Si Cuba no era aquella en que la estuvo Lewis en el 46, ni en el 61, y menos en el 68, él tampoco era el mismo que en aquellas ocasiones, muchas cosas habían ocurrido en su devenir intelectual y evidentemente en su pensamiento político.

Ya no era simple y sencillamente el antropólogo que había vuelto sobre los pasos de Robert Redfield en Tepoztlan, era un hombre que había dedicado 20 años de su carrera en la realización de una investigación que culminó con la publicación de obras como Five Families: Mexican Case Studies in the Culture of Poverty, en 1959; The Children of Sánchez: Autobiography of a Mexican Family, en 1961 y Pedro Martínez: A Mexican Peasant and His Family, en 1964 y La Vida; A Puerto Rican Family in the Culture of Poverty, en 1966.

Lewis en estas obras trataba de establecer el concepto de “cultura de la pobreza” como una constante que aparecía en los sectores más pobres de las sociedades estratificadas en clases sociales y, aunque tenía un pensamiento social en gran medida apegado al marxismo, cuestionaba el uso del término de “lumpen proletariado” para identificar este sector de las sociedades capitalistas contemporáneas.

Estas obras lo catapultaron a la fama, lo cual no es nada habitual para estudios antropológico, pero recibieron el rechazo de amplios sectores académicos que criticaron con acritud el concepto de cultura de la pobreza que Lewis proponía en ellas y junto con ello la metodología utilizada por él en su trabajo de campo. Por otra parte, los ataques también vinieron enmarcados en diferentes colores políticos tanto la izquierda como la derecha consideraron que él estaba justificando o embelleciendo la pobreza, y de alguna manera haciéndola imposible de erradicar, y por otra se le acusaba de culpar a las víctimas de la situación de pobreza en que se desenvolvían.

Pero la reacción más fuerte y de consecuencias que pudieron ser más grave vino de parte de la esfera gubernamental mexicana con la publicación de Los hijos de Sánchez en 1964 por el Fondo de Cultura Económica que era una editora del gobierno; la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística entabló en su contra una demanda judicial ante el fiscal general de México exigiendo que el libro y su autor sean expulsados del país y el editor reprendido, por considerar al volumen “obsceno, difamatorio, subversivo y antirrevolucionario”. Se atacó ferozmente el libro en la prensa y afirmaron que era demasiado vulgar para el consumo público y lo calificaron como un ataque de extranjeros a la reputación del país. Una investigación del procurador general de México indicaría posteriormente que las imputaciones eran excesivas.

En 1966 esta situación se repetiría en Puerto Rico, al publicarse el libro La vida, pero con menos intensidad ya que previsoramente Lewis había buscado el apoyo del gobernador Luis Muñoz Marín, pero ello no evitó que incluso la hija del mismo, Muna Muñoz Lee, que incluso fue la traductora del español al inglés del libro, mantuviese agitadas discusiones con Lewis sobre la identidad boricua y la “cultura de la pobreza”.

Estos continuos debates, e incluso ataques personales, tienen que haber desempeñado un papel negativo en la ya bastante compleja personalidad de Lewis, por otra parte, el tiempo sumergido en la vida de los seres más pobres de las sociedades en que desarrolló sus investigaciones, con su carga de emotividad, las terribles condiciones de esos seres no solo en el orden material sino también espiritual hicieron mella en él. En carta a la psicóloga mexicana Carolina Luján, que ayudó a Lewis en los análisis psicológicos de la familia Sánchez, él le confesaba que el trabajo de campo en los barrios bajos de Puerto Rico lo había estresado y deprimido y que esperaba que el trabajo que pensaba comenzar en Cuba lo liberara de esas tensiones.

Su interés por Cuba se remonta a 1946 en esta su primera visita fue invitado a impartir un curso de dos meses de introducción a la antropología en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de La Habana y, como parte del curso, visitó junto con sus estudiantes el barrio de Las Yaguas en La Habana, así como también visitó Melena del Sur, y el batey El Zapote del Central Mercedita en ese municipio del sur habanero.

Debieron ser muy atractiva para Lewis esos acercamientos a la realidad cubana de aquella época, por una parte contactar con familias en la escena rural pero con acceso a los jornales más altos en la industria azucarera comparados con los que se podían obtener en otras actividades agrícolas, y muy diferente a lo que encontraría en sus experiencias en México; y en el caso de Las Yaguas una situación de pobreza a pocos pasos de un barrio obrero, Luyanó, que era de interés para quien en esos momentos estaría construyendo los prolegómenos al concepto de cultura de la pobreza.

Ese interés se acrecienta a partir del proceso político y socioeconómico iniciado en 1959, las cartas enviadas por él a distintas personas y que fueron recogidas en la obra de Susan M. Rigdon que ya hemos citado así lo reflejan:

Carta a Arnaldo Orfila 22 de setiembre 1960: Me gustaría visitar Cuba para echarle una mirada a su realidad socio-económica y si ellos quieren dar algún seminario en la Universidad.

Carta a Arnaldo Orfila 17 de diciembre 1960: Estoy esperando una invitación del ministro de Educación Armando Hart. En esa misma fecha le da también esa información a C. Wright Mills.

Carta de Orfila a Lewis 18 marzo 1961 le comunica que se reunió con el historiador Dr. José Antonio Portuondo, en esos momentos embajador de Cuba en México, solicitándole que se invitara a Lewis.

Carta a Gordon Ray de la Guggenheim Foundation 16 octubre 1961 le incluye carta de John Fischer editor en jefe de Harper’s Magazine para ir a Cuba

Carta a Arnaldo Orfila 26 octubre 1961: Hace tres semanas recibí una invitación de la Universidad de la Habana diciéndome que puedo regresar a Cuba y continuar mis estudios antropológicos en Melena del Sur, solicité apoyo a la Guggenheim Fellowship.

Carta de Orfila a Lewis 24 de enero 1962 le dice que se reunió con Hart y Raúl Roa acerca de la posibilidad de que la UNESCO intervenga a favor de Lewis y ejecutar un trabajo de investigación en Cuba y estos aprobaron la idea. Días después el Fondo de Cultura Económica le envió a Lewis una carta de Celia Sánchez haciendo acuse de recibo del libro Antropología de la Pobreza que Lewis le había enviado a Castro a través de la editora.

Carta de Joseph McDaniel Jr.a Lewis 26 de febrero 1962 rehusando facilitarle fondos para la investigación en Cuba.

Carta a Robert Taber 22 febrero 1963 le informa que la Guggenheim Foundation le ha ofrecido una beca para realizar un estudio en Cuba.

Carta a Lowry Nelson 27 de marzo 1968 y le transmitió su preocupación con lograr total libertad para su investigación.

Carta a Harry E. Wilhelm, noviembre 1 de 1968 donde expone su plan de investigación en Cuba y solicita formalmente la ayuda financiera para el mismo. Le narra su conversación con Castro y para asegurar su interés le dice que este le señaló que: “You know, come to think of it, we are probably the only Socialist country in the world that would allow you to do your kind of study” (“Sabes, ahora que lo pienso, probablemente somos el único país socialista en el mundo que te permitiría hacer tu tipo de estudio”).

En agosto de 1961 logró ir a Cuba durante cinco días para escribir un artículo para la revista Harper's. Solo sabemos que visitó nuevamente el barrio de Las Yaguas y regresó al batey del Central de Melena del Sur al cual ya le habían cambiado el nombre, como anotamos más arriba, sintió agrado ya que algunas familias que había entrevistado en 1946 todavía lo recordaban y le dieron un cálido recibimiento. Dejó anotado que ninguna de las dos comunidades había cambiado físicamente, pero que había nuevos servicios comunales y algunos cambios organizativos que serían interesantes de estudiar.

No queda ninguna constancia documental de esta breve visita ya que incluso la revista Harper's que lo había comisionado no publicó nada con su firma sobre esta visita. Quizás estableció contactos con la Universidad y la Academia de Ciencias, y con las personalidades que de alguna forma se relacionaron con él, pero nada sabemos a ciencia cierta. Como seguramente fue observado y controlado desde que puso un pie en Cuba podemos esperar que si en algún futuro los archivos de la Seguridad son accesibles como han sido los de Stasi ahí encontraremos respuestas.

Las cartas y el viaje de 1961 no solo reflejan el sostenido interés de Lewis en realizar la investigación en Cuba sino que también dejan establecido el alto nivel en el que se desarrollaron las negociaciones hasta su culminación en la entrevista con Castro; Hart, Haidée, Vilaseca y Roa eran todos personajes ubicados en las más altas esferas del gobierno, y seguramente consideraron a Lewis un “compañero de viaje” lo cual no evitará el destino que le esperaba en Cuba, precisamente por la mano ejecutora de Raúl Roa.

Para leer el texto completo entra en el siguiente enlace: https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/historia-del-proyecto-cuba-ii-336763

Anterior Siguiente