"Todo está permitido" y "Nada es para tanto", imprescindibles novelas en tiempos audiovisuales

En una época donde los medios audiovisuales dominan el espectro de la información, Óscar de la Borbolla y sus letras deben ser imprescindibles. Filósofo mexicano que aprehendió la narrativa como una fórmula para expresarse ante el mundo, de la Borbolla utiliza el lenguaje coloquial para llevarle a la sociedad temas profundos y reflexivos a través de historias divertidas, verosímiles y que bien podrían ser las anécdotas de alguna persona que conocemos fuera de las páginas.

En 2020, el Fondo de Cultura Económica (FCE) reeditó las novelas Nada es para tanto y Todo está permitido, en un solo ejemplar donde se cuentan las historias de Gabriel y Gabriela, personajes que transitan por su mundo a través del erotismo, la historia familiar y un México que pareciera, no ha cambiado mucho del que era en los noventas, cuando se publicaron originalmente ambas novelas.

En Nada es para tanto, Gabriel decide ser un joven seductor de mujeres al que las cosas no tendrían porqué salirle mal en su lucha por escapar del destino hereditario que es ser peluquero. El personaje vive sensuales aventuras que lo llevan de la Ciudad de México hasta Cancún, pasando por Cuernavaca y otros espacios, sin acusar el golpe de la moral que dejaría en cualquier mexicano llevar una vida de excesos y libertinaje.

Como lo explicó el propio autor en la Feria del Libro del Zócalo de la CDMX 2021, donde presentó esta reedición del FCE, uno de los núcleos en la historia era el demostrar que la sexualidad y el erotismo desenfrenado de un personaje no necesariamente deben tener un castigo, como lo ha demostrado la literatura clásica o incluso hasta la Biblia.

“Vamos a fornicar como astronautas”, le dicen a la madre de Gabriel en una parte de la novela, donde la cuelgan “a treinta centímetros arriba de la cama”; la experiencia le gustó tanto que “se puso a inventar otras modalidades: de piñata, de volador de Papantla, de cangurito australiano, de sacapuntas, y con el vaivén del columpio, hasta jugaron al balero con estoperoles”, narra el autor con una soltura natural que caracteriza su estilo.

Por otra parte, en Todo está permitido, Gabriela es una mujer que, ante el sexismo de los hombres que la rodean, decide ir un paso delante de ellos para sacar provecho de su atractivo y sensualidad, y así escalar de forma furtiva en los estratos sociales.

“Los celos de las amigas en Veracruz es otra de las patrañas, pues ninguno de los muchachos con los que entraron al hotel era novio de sus amigas ni venían con ellas desde México. A los tres los conocieron en la entrada del hotelucho, cuando Gabriela y sus amigas comentaban entre risas que ninguna traía un clavo para pagar el hospedaje y tendrían que ponerse a talonear o dormir como perros a la intemperie”.

En su mayoría, la narrativa de Óscar de la Borbolla tiene un personaje invaluable: el narrador, y este par de novelas no escapan de esta feliz característica. La prosa del también autor de “Las vocales malditas”, es atrapante por su velocidad, su agilidad, su fluidez, la confianza que crea con el lector y la facilidad con la que puedes avanzar cien páginas entre la risa, el morbo y la reflexión, sin siquiera darte cuenta.

La visibilidad en la literatura de este filósofo, también colaborador del portal Sin Embargo, es clave para una sociedad en las que cada vez cuesta más que los jóvenes salgan de las pantallas y naveguen un rato por las páginas de los libros; las novelas de Óscar de la Borbolla son una herramienta poderosa para generar el gusto por la lectura a las generaciones que quieren verlo todo y les cuesta tanto imaginar las cosas.

Este nuevo libro que reúne Nada es para tanto y Todo está permitido, se encuentra en todas las librerías, más aún en las del FCE, pues forma parte de su Colección Popular, por lo que es un lujo adquirirlo a tan sólo ochenta pesos… Y ya que vas a comprarlo, no pierdas la oportunidad de leer La rebeldía de pensar, también de Óscar de la Borbolla, reeditado por el mismo FCE, donde podrás leer la faceta enteramente filosófica del autor; La madre del metro, podría ser otra opción: en este caso cuentos ilustrados, que por ser parte de la colección Vientos del Pueblo, sólo te costará doce pesos.     

 

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