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La FIL despide a Almudena Grandes: "Era ruda, una gran amiga de México"
“Un mujer brava”, “una voz abierta, innovadora”, “con sentido del humor”, “una gran amiga de México”. Por los pasillos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) que tantas veces recorrió Almudena Grandes, sus compañeros escritores y editores recordaron este sábado a la novelista española tras su fallecimiento a los 61 años debido a un cáncer. La noticia se conoció poco antes de la inauguración del gran evento editorial en español, que arrancó con un improvisado minuto de silencio.
Entre cigarro y cigarro en uno de los patios de la feria, Paco Ignacio Taibo, escritor y director del Fondo de Cultura Económica, la mayor editorial pública en español, recuerda las muchas veces que Grandes y su esposo, el poeta Luis García Montero, cenaban en su casa de Ciudad de México. “Eran una pareja entrañable. Muchas veces con mi pareja discutíamos a cuatro voces. Era ruda”. Taibo, hijo de exiliados españoles, resalta también “su intento de regeneración de una idea de España desde la guerra. Lo seguí con mucho interés literario”.
La premio Cervantes Elena Poniatowska rememora que “era una gran amiga de México. Escribió sobre los españoles que vinieron a raíz de la guerra civil. Los entrevistó y escribió libros como El corazón helado (2007)”. Con aquella novela, Grandes se detuvo por primera vez en las vidas de los exiliados republicanos y sus posteriores generaciones de inadaptados.
“Almudena fue una mujer entrañable que retrató la España gris, no negra, lo que quedó de tanto dolor”, dice Jorge F. Hernández, escritor mexicano y último agregado cultural de México en Madrid. “Siempre se preocupó por los que no tenían voz, por eso es que quizás era tan ronca. Fue musa de poeta, no hay nada más que agregar”, añade.
La escritora mexicana Jazmina Barrera, autora de Línea nigra y Punto de cruz, recuerda, sobre todo, “el sentido del humor” que Grandes exponía en sus columnas, que publicaba en El País Semanal. “Es algo que aprecio, sobre todo en las mujeres. Nos cuesta expresar el sentido del humor porque la cultura patriarcal nos orilla a la timidez”.
Poniatowska resalta también la importancia de su opera prima, Las edades de Lulú (1989), con la que arrasó en ventas y ganó el premio de novela erótica La sonrisa vertical. “Admiré muchísimo su desparpajo y su valentía cuando publicó. Fue la primera que escribió a partir de su propia sexualidad y de la de tantas mujeres con total libertad y valentía”.
“Fue un suceso de época, tal vez el libro con el que casi todos conocían a Almudena”, apunta Antonio Ortuño sobre aquel libro que le marcó de adolescente. “Recuerdo a uno de sus personajes, que pasando por el estadio rival, hacía la seña de los cuernos para maldecirlos. Lo aprendí en ese libro y todavía lo hago”. El escritor mexicano recuerda “una amistad y empatía instantánea” con la escritora. “Es algo que siento muchísimo, me acabo de enterar”.
El autor mexicano Alberto Ruy Sánchez, con quien Grandes compartió el premio Cálamo en 2006, la recuerda como una escritora que rompió esquemas. “Para mi generación, especialmente entre hombres, fue una voz abierta, innovadora”, dice el novelista y poeta, autor de Los nombres del aire. “Almudena combinaba el testimonio personal, la lucidez social y la divulgación histórica con una densidad intelectual y gran rigor”.
“Nuestra historia con Almudena es tan antigua como la editorial”, dice Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, la editorial que entrega el premio de Cuento Ribera del Duero. “La llamamos para una de nuestras primeras antologías, de 2001. Cuando gateábamos, nos acercamos a una escritora de éxito para incluir uno de sus textos y nos lo cedió. A partir de ahí se construyó una relación intermitente pero de mucho cariño”. Casamayor también recuerda un factor personal: “Siempre le tuvimos mucho cariño a ella y a Luis. El nombre de la editorial está basado en uno de sus versos”.
Alejandro González, gerente comercial de la editorial Planeta, dice que ha sido una noticia “muy lamentable”. Era, dice, “el pilar de Tusquets”, el sello en el que la autora ha publicado títulos como Las edades de Lulú o La madre de Frankenstein. “Queda un espacio difícil de llenar, le daba calidad y grandeza al sello”, señala González. El stand en la FIL de Guadalajara contará, a partir de este sábado, con un espacio para exponer la obra de la autora. “Hay lectores que ya han venido a preguntar y a decir que lo lamentan porque esperaban algo nuevo de ella”.