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Agonizan librerías tradicionales
Pierden la batalla ante la tecnología y el escaso fomento a la lectura que hay en el país
Con prácticamente 25 años como promotor de la lectura, Rufino Rodríguez Garza, lamenta que cada vez haya menos personas con este hábito, y que ni siquiera los maestros se preocupen por inculcar a los alumnos el amor a los libros.
“Mira, aunque es una realidad reconocerlo, las mejores librerías en el país y con acervos actualizados no están en las universidades públicas ni escuelas en México, las grandes librerías se ubican dentro de las universidades particulares o privadas que cuentan con actualización; en cambio en México, pese a que no se aplica IVA por leer, en el sector educativo, hasta los maestros han olvidado volver a la esencia de leer”, afirma.
La librería de don Rufino se ubica frente a la escuela secundaria Andrés S. Viesca, sobre la calle de Purcell, a donde, al mes, llegan a penas dos o tres maestros.
En el local cuenta con más de 11 mil títulos de diferentes categorías, a precios accesibles, pero esto no es suficiente para atraer clientes.
Rodríguez ha sido fundador de varias librerías en la ciudad, algunas han cerrado y otras se mantienen.
Recuerda que ayudó a la Universidad Autónoma de Coahuila a formar algunas bibliotecas, pero opinó que falta promover la actualización de los acervos.
DESECHAN LOS LIBROS
Sentado en una silla y rodeado de cientos de libros y revistas, Rufino recuerda las enseñanzas y los consejos del maestro Federico Berrueto Ramón, leer periódicos, revistas y libros continuamente y cada mes.
En la actualidad, los maestros no se procura la lectura de los libros desde primaria u otros niveles. Incluso, Rufino asegura que la gente, las nuevas generaciones, los jóvenes y los padres de familia regalan libros que por años resguardaron sus padres o abuelos o, lo más lamentable, los ha encontrado como montones de hojas en empresas recicladoras.
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El acervo en la librería de Rufino es amplio, aunque es caro comprar nuevos libros. Héctor López / EL DIARIO
‘ES COMO UNA DROGA’
Adentrarse a la lectura mediante los libros es como probar una droga positiva, hay quienes se adentran en los personajes, se imagina el lugar, los hechos y la narrativa, eso es vivir los libros; lamentablemente, las nuevas generaciones, en vez de hacerse adictos a la lectura se van por las drogas reales, expresa Francisco Muñoz Alvarado, de la librería Scorpio.
“Aquí en esta librería se continúa promoviendo la lectura, pero es más que eso, el que se dedica a la venta de libros o la compra, debe ser como un psicólogo o un maestro guía, que sepa dar consejos, recomendar lecturas y orientar al lector sobre los títulos que busca”.
Para Muñoz Alvarado, es necesario motivar a los niños en este hábito, porque es fácil que se distraigan en las redes sociales que, aunque pueden ser aliadas de los libros, muchas veces la tecnología los tiene atrapados.
Comenta desde hace 2 años disminuyó el número de clientes, pero hay jóvenes que aún están interesados en leer, quienes buscan, sobre todo sagas, ciencia ficción y de superación personal.
Después de 30 años, Francisco sigue al frente de su librería, la que se localiza en Manuel Pérez Treviño y Purcell.
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Francisco Muñoz tiene ya 30 años en este oficio, esto es cultura y desarrollo de pensamiento, asegura. Héctor López / EL DIARIO
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En las escuelas, pocos maestros fomentan la lectura. Héctor López / EL DIARIO
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Francisco Muñoz tiene ya 30 años en este oficio, esto es cultura y desarrollo de pensamiento, asegura. Héctor López / EL DIARIO
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En las escuelas, pocos maestros fomentan la lectura. Héctor López / EL DIARIO
En las escuelas, pocos maestros fomentan la lectura. Héctor López / EL DIARIO
PROYECTO DESCUIDADO
Raúl Durón es asiduo a la lectura, él acostumbra ir a la Alameda Ignacio Zaragoza, ahí se ubica un Paralibros, un proyecto que a nivel nacional fue abandonado por la misma Secretaría de Educación Pública.
Sin embargo, al llegar se llevó una desagradable sorpresa, al ver que solo había unos cuantos ejemplares, y no había quién diera servicio.
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Raul Durón es asiduo a la lectura, dice que en México las librerías van en declive, pero la gran responsable es la autoridad educativa del país. Héctor López / EL DIARIO
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Raul Durón es asiduo a la lectura, dice que en México las librerías van en declive, pero la gran responsable es la autoridad educativa del país. Héctor López / EL DIARIO
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Raul Durón es asiduo a la lectura, dice que en México las librerías van en declive, pero la gran responsable es la autoridad educativa del país. Héctor López / EL DIARIO
Raul Durón es asiduo a la lectura, dice que en México las librerías van en declive, pero la gran responsable es la autoridad educativa del país. Héctor López / EL DIARIO
OPCIONES PARA NIÑOS Y JÓVENES
Caso aparte es la librería Carlos Monsiváis, del Fondo de Cultura Económica y a cargo de Norma Zapata de la Garza, donde los jóvenes que atienden explican que sí hay lectores durante las tardes, pero son pocos.
Cuentan con títulos infantiles y para adolescentes, y entre los libros más buscados figuran los de historia especializados para este segmento de la población.
Saltillo tiene talento, tiene lectores, y las bibliotecas serán por siempre las puertas a la cultura del conocimiento y desarrollo intelectual, y en ello coinciden los encargados y dueños de estos lugares