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Capitalismo: acumulación de capital, explotación y pobreza
INTRODUCCIÓN
La sociedad capitalista, a la cual debemos el tipo de civilización material que hoy predomina en casi todo el planeta, se reproduce poniendo en marcha un proceso de formación de capital que históricamente fue más rápido que el crecimiento demográfico. No es el caso de indagar en este momento las razones históricas que explican esa forma de dinamismo, siendo suficiente con recordar el desmantelamiento de las formas tradicionales de control social, ocurrido en el período en que tuvo lugar la aceleración de la acumulación, y referir la posición hegemónica de las economías en industrialización en la fase de implantación del sistema de división internacional del trabajo.
En efecto: quienes controlan las posiciones estratégicas en la sociedad capitalista se guían naturalmente por el propósito de conservar los privilegios de que disfrutan en la apropiación del producto social. Al hacerlo, ponen en marcha un proceso intenso de acumulación, dando origen a una demanda de mano de obra que tiende a superar al crecimiento demográfico.
A medida que el capital se reproduce y se incrementa su composición orgánica, tiende a formarse una población industrial de reserva. Una de las caras de esta población remanente es el desempleo, fenómeno que no es exclusivo de los llamados "países subdesarrollados". Sin embargo, existe una parte importante de la población mundial que pese a tener un empleo, y a figurar por tanto en las estadísticas fuera del desempleo, forma parte de la población económicamente activa y que se mantienen informales ya que no se relacionan con la valorización del capital, sino con una lógica de auto sustento. Pensemos por ejemplo en buena parte del campesinado de muchos países, o en buena parte de los vendedores ambulantes, artesanos, trabajadores domésticos entre otros. En este tipo de empleos se realiza en condiciones de informalidad y alta precarización, y no revisten una utilidad directa para el circuito de valorización del capital.
Pero los argumentos anteriores adolecen de un problema mayor, y es que suponen que la pobreza es un estado fijo e independiente a la etapa y desarrollo histórico. Sin embargo, parece claro que nuestros parámetros de pobreza varían según la época, y según el nivel de desarrollo material y productivo de las sociedades. Juzgamos una situación de pobreza teniendo como parámetro un
determinado nivel de vida, y nos formamos una idea de este determinado nivel de vida en función del desarrollo particular de la sociedad en que vivimos o aspiramos vivir. De ésta manera, el concepto de pobreza y su nivel, es siempre un concepto relativo a la época y sociedad en que se mide. Bajo esta idea de pobreza parece claro que el desarrollo capitalista ha llevado al empobrecimiento de buena parte de la población. Se trata de grandes contingentes humanos que permanecen ajenos o rezagados respecto a los beneficios materiales, de avances de la ciencia, la salud, y la cultura.
DESARROLLO
En este momento histórico que vive la humanidad, la crisis estructural del capital que viene desarrollándose desde finales de la década de 1970, es una oportunidad para profundizar la comprensión acerca de la naturaleza de la relación capital en el sentido de sus determinaciones estructurales más profundas ya apuntadas por el propio Marx en el siglo xix, pero también para repensar el carácter de aquellas luchas cuyo horizonte se restringe a los límites deshumanos de la relación capital. Con lo anterior se apunta a la reorganización de los
procesos productivos, la distribución de la riqueza, la universalización de los servicios públicos y la intervención estatal, pues las condiciones actuales muestran la imposibilidad de realización de dichos horizontes y aunque en el mejor de los escenarios esto fuera posible, cabría preguntarse cuánto de ello contribuiría a una lucha genuina contra el capital por la emancipación humana.
El capital es una relación social, que se funda en la manera en que los seres humanos establecen un intercambio con la naturaleza y, por lo tanto, un intercambio entre ellos mismos. Dicha relación social se caracteriza por una compulsión por el valor, cuyo fin según Marx:es extraer trabajo excedente a través del alargamiento del tiempo de trabajo es una relación de compulsión que no se apoya en ninguna relación personal de dominación y dependencia, si no que surge simplemente de la diferencia en las funciones económicas, esta relación-capital, como relación de compulsión, es común a varios modos de producción, pero el modo específicamente capitalista de producción también posee otros medios de extraer plusvalía (Marx citado en Mészaros, 2002).
En este sentido, la ley general de acumulación es una piedra angular para entender el origen y la singularidad de la cuestión social en el capitalismo. Esto es, para entender cómo la pobreza se expande y crece a la par que sus propias condiciones de superación y a las sombras de la opulencia. Al mismo tiempo, la ley general muestra cómo las posibles acciones sobre los aspectos negativos de la acumulación (concentración del ingreso, pobreza, etc.) logran efectos de corto plazo sobre algunas de sus manifestaciones, pero dejan intacta la tendencia inmanente, que más aquí o más allá, se impone.
CONCLUSIONES
Desde los años 60 se ha demostrado que la entrada de capitales busca tasas de ganancias más altas y terminan por enviar al exterior remesas de ganancias superiores a las entradas. Además se demuestra que la balanza de pagos de nuestras regiones era necesariamente negativa debido al pago de los servicios del capital y los servicios técnicos, los fletes y otros ítems negativos de nuestra balanza. Esta situación perversa era y es promovida por la aceptación de la condición de dependencia en la economía mundial, caracterizada por una posición negativa en la división internacional del trabajo (especialización en los productos de más bajo valor agregado y altamente especializados, sin economías externas), la aceptación de tasas de interés impuestas desde el exterior en condiciones extremadamente negativas, la concentración del ingreso y la superexplotación del trabajo como condiciones para generar supe ganancias capaces de compensar la situación de clases dominantes.
Bibliografía consultada
Dos Santos, T. (1998) "La teoría de la dependencia: un balance" López Segrera Edit. UNESCO Caracas.
Geymonat, J. (2020) La acumulación de capital y sus efectos sobre la pobreza y la desigualdad. Fronteras 15 (2): 30-48, agosto-diciembre
Marx, K. (2006). El capital. Crítica de la economía política. Tomo I. México, Fondo de Cultura Económica.
Reproducción, crisis, organización y resistencia: a cien años de La acumulación del capital de Rosa Luxemburgo. Una publicación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Facultad de Economía. México.(2014)
Soto, R. (2019) Articulo:" La acumulación de capital, transgresora de la organización económica". Economía coyuntural, Revista de temas de coyuntura y perspectivas, ISSN 2415-0630 (en línea) ISSN 2415-0622 (impresa), 4 (3), 57- 110.
Universidad Bolivariana de Venezuela.
Doctorante
alivizcaya2009@gmail.com