ENTREVISTA A RICARDO PELÁEZ GOYCOCHEA

La novela gráfica de Ricardo Peláez Goycochea ilustra uno de los capítulos de la obra Las praderas del cielo, del escritor estadounidense y Premio Nobel de Literatura, John Steinbeck.

La adaptación gráfica de Ricardo aborda temas filosóficos, éticos y espirituales, con ellos, iniciamos el diálogo que mantuvimos a través de nuestros monitores. Claro, sin antes preguntar acerca de Steinbeck en su vida lectora.

“Es el escritor que más he leído. En un viaje a Oaxaca, en una de las bibliotecas de por allá, encontré Las praderas del cielo, justo así fue como llegó a mis manos esta novela. Bueno, este capítulo en particular me conmovió, literal, me hizo llorar en algunos momentos”. Recuerda el pintor y escultor. 

Continua: “Desde entonces, me quedó el gusanito de adaptar algo de John. Además, a diferencia de sus otras obras, en las  que sí hay que leerlas completas, ésta está compuesta en forma de mosaicos de personajes, que al final, cada uno de sus cuentos se pueden aislar y leer por separado”.

Goycochea ajusta la trama plasmando lo más esencial del capítulo VI de la novela del escritor norteamericano; sin embargo, menciona haber eliminando una breve anécdota que distraía su trabajo gráfico sin dañar el argumento natural de ésta. 

Dentro de la obra de Peláez, inmersamente, se abordan problemáticas sociales, uno de ellos, la pereza. El autor explica las formas de este defecto de carácter, si es que es un defecto:

“Existen distintas maneras de percibir la pereza; mas, el sistema económico que se ha prevalecido y gobernado, establece que la pereza es todo aquello que no genera una ganancia financiera. No obstante, no es la única forma de producir como individuos –la humanidad olvidó que somos más que una fábrica de dinero- contamos con el beneficio espiritual, emocional, intelectual; eso que nos engrandece, ensancha y nos construye: conocimiento adquirido, cultura, experiencia y área intangible”.  Afirma Goycochea.

Reanuda: “Aquí radica, precisamente, uno de los aspectos mas vigentes y maravillosos que encontré en la historia: ponernos delante del dilema ético, filosófico, civilizatorio, paradigmático que está implícito en el relato”.

La empatía y la aceptación son el eje de una de las escenas dentro de la novela de Goycochea, la cual, sin contar detalle alguno, querido lector, el ilustrador y novelista gráfico da una explicación a fondo  de las cuestiones al principio mencionadas:

“El protagonista principal no sólo aporta y comparte conocimiento, sino, genera una seguridad en sí mismo que lo transmite. El grupo de los tres varones (dos adultos y un niño) desarrollan un entorno fundamental para el budismo, la curiosidad”. Explica el autor de Fuego lento. 

Prosigue: “Estamos acostumbrados a no escuchar al otro, a no alcanzar la humildad y el respeto hacía los demás, por ello, la ingenuidad y el deseo de aprender del prójimo es un artefacto de defensa para no ser señalado, agredido. Aquí la automática e intuitiva reacción de dominar, competir, aplastar se transforma”.

Entre risas, Ricardo, comenta: “Platico y pareciera que sólo se puede expresar en una novela de cientos de páginas, pero es impresionante la forma tan precisa y breve en la que Steinbeck logra, en unas cuentas palabras y magistralmente, trasmitir todo el mensaje. Incluso yo he empleado más vocablos al platicarlo que lo que hace él en la novela”.

El ilustrador juega gráficamente con el lector, le propone la exploración de la imaginación y la reflexión. Páginas ilustradas sin palabras, sin texto alguno que brinde más información que la expresada en cada dibujo.

“Esa, justamente, es mi chamba: lograr que las imágenes se constituyan en un discurso tan rico o, lo  suficiente, para que los diálogos entren en el juego”. Afirma Peláez.

Sigue: “Imagina un delfín saliendo y entrando del mar, bailando con él. Entonces, el mar es un lenguaje, el delfín es otro. La narrativa gráfica debe fluir exactamente, donde las palabras e imágenes se combinen en diálogos entre una y otra. Este género gráfico-literario es, un eje formativo para el dibujante: la fisonomía, la actuación, los fondos, la luz, las atmosferas, los encuadres”.

Dentro de la obra convive un personaje final que juega con la lucha ética y económica: el prejuicio de la sociedad.

“Ese momento me rompió el corazón. Al dibujar estaba derramando lágrimas porque es atroz, es uno de los puntos más definitivos, y claro, junto con el desenlace, son impresionantes. El papel que desempeña este último personaje es fundamental. Incluso la sociedad que está enjuiciando como mediocre e insensible a Junius, no son necesariamente los desalmados: en la novela gráfica se diluye la categoría de maldad y de bondad. Con todo esto, necesitamos preguntarnos otras cosas, no quién es correcto y quién no lo es”. Ricardo manifiesta su postura al relatar el sentido final de la obra.

Para ultimar la entrevista acerca de Junius Maltby y las praderas del cielo, novela gráfica publicada por el Fondo de Cultura Económica, Ricardo Peláez Goycochea termina con estas palabras de su obra: “De alguna manera se parte hacía la muerte, de forma simbólico y literal”.

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