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Diana Aurenque, filósofa: "El amor solo es posible porque somos animales enfermos"
Decir “te amo”, por ejemplo, significa decir: siento amor por ti, pero no como uno siente otras emociones −ira o tristeza− que vienen y van. El amor es algo que quiere permanecer. En cada “te amo” se dice un sentir actual que alberga una intención de futuro, un anhelo por eternizarse. El amor es una de las maravillosas ficciones que nos dan sentido, miseria o alegría en nuestras vidas. Y que es posible precisamente porque somos animales enfermos.
Entonces, ¿la salud tiene que ver precisamente con el amor?
Si la “salud” en sentido humano −como quiero mostrar en el libro− es un asunto tan plural (pues hay distintas “saludes”), pero a la vez tremendamente personal y multidimensional, y el amor al mismo tiempo es uno de los fenómenos y experiencias que más nos determinan en la vida, uno que más nos marca e importa, entonces el lugar y sentido que le demos a este fenómeno, concepto o experiencia, tendrá mucho que decir respecto de cuán “sanos” o “enfermos” nos sintamos.
En el libro dices que el amor es intrínsecamente complicado.
El amor romántico siempre es un “rollo”; un estar “enrollado”. Porque el amor tiene muchas dimensiones, capas que lo constituyen: hay los componentes biológico-evolutivos (en nosotros por ser animales; el goce, la atracción o el apego), los psicosociales y los culturales. Todos estos tienen algo que ver en cómo, a quién y porqué amamos. Pero hay que agregar: el amor hoy es más difícil que antes porque se le cree como a un nuevo Dios: al amor le pedimos todo y de él, esperamos todo. Pero, curiosamente, pedimos todo sin realmente cumplir con lo único que el amor quizás requiere: amar al otro como otro. Hay muchos “yoes” que se repiten y quieren en sus parejas copias de sí mismos o, extensiones de sus ideales, pero poco amor y entrega al otro: con sus resistencias, complejidades y propias bellezas.
Claro, como lo que cuentas de Heidegger en tu libro. Cuando él le escribe a Hanna Arendt traduciendo a San Agustín, señalando que “amo” significa: quiero que seas lo que eres.
Exacto. Es una idea del amor que precisamente va en contra de la idea del amor con la que uno crece: la de posesión del otro. Siempre se dice que nadie posee a nadie; pero en la práctica, pienso que todos alguna vez hemos caído en entender el amor en términos de propiedad. ¿Y cómo no caer? Cuando el amor ocurre, nos ocurre, interrumpe el curso “normal” de la vida, nos vuelve “locos” a todos y, al menos por un momento, hace la vida más linda, colorida e interesante. Porque, como decía antes, el amor se siente y quiere eternizarse; pero la voluntad de amor no garantiza y, pienso, hasta lo espanta. Ante ese anhelo por eternidad que surge del amor, deberíamos recordar que se vincula no al amor que yo siento, sino al amor que el otro me provoca, justamente, porque es ese otro. Dejar ser es quizás lo más difícil de amar, y curiosamente, debería ser lo más fácil.