LOS LIBROS Y LOS NIÑOS

Sería bueno recordar los grandes beneficios que tiene la lectura para el desarrollo afectivo, social, cultural e intelectual de los niños. Hay afortunadamente un consenso generalizado de la élite científica y de la investigación sobre este tema. Desde el embarazo, los padres tienen que “hablar” a sus hijos, y serán contestados por el cerebro del niño, que intentará absorber los sonidos y el lenguaje de su propia madre. Más tarde, si tomamos la costumbre de leer los cuentos o historias antes de dormir, seremos compensados por el niño desarrollando sus competencias lingüísticas. Los niños que han tenido esa suerte, tendrán más facilidad para leer y escribir que los otros.

Esa lectura por la voz de sus seres queridos, les dará el deseo de leer y, sobre todo, desarrollará la imaginación. Imaginar es muy importante en la facultad humana, ya que permite reflexionar, pensar, inventar... El doctor Peter Nieman, en la revista “Paedriatic & Child Health”, dice lo siguiente: “Los padres que leen a sus hijos hacen medicina preventiva, y si lo hacen desde pequeños, pueden disminuir el riesgo de poca estimación hacia su persona, causa esta en parte de la delincuencia y toxicomanía”.

Leer a los niños les ayuda a vivir escenas cotidianas ligadas a su nivel de desarrollo. Los niños se identifican a través de los personajes de los libros y les permite vivir mejor sus emociones, miedos y temor. Les puede servir de intermediario en situaciones difíciles y personales de sus padres (fallecimiento, separación, agresión...). Asimismo, leer a los niños desarrolla una cualidad muy importante, la curiosidad. Y les hará mejorar su memoria debido a reflexionar, discutir y participar. La literatura ayuda y sensibiliza a los niños en asuntos sensibles como el racismo, la tolerancia, el civismo y el respeto.

El libro es una puerta abierta al mundo, donde podrá viajar y descubrir diferentes culturas. Científicos afirman que leer hace trabajar las neuronas y que la degeneración del cerebro atenta menos y más tarde a los lectores asiduos. “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído (Jorge Luis Borges)”.

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