A golpe de pellizcos

¿Qué haría usted si sólo tuviera 10 bisteces en la bolsa para alimentar a 20 hijitos y quisiera quedar bien con el niño consentido de la casa? Lo sano sería pedir un incremento al gasto y abandonar la idea de que donde comen dos, comen tres. Eso debió intentar la Secretaría de Cultura federal, que dirige Alejandra Frausto, al diseñar el Proyecto del Presupuesto de Egresos para 2021, donde las carencias se resolvieron a golpe de pellizcos presupuestales a todas las dependencias, bajo la ingrata idea de ‘hacer más con menos’. ¿En serio?

Baste ver el pellizquito de 98 millones de pesos que le propinaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) respecto del presupuesto de 2020. Otro de 53 mdp al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), de 8 mdp al Centro Nacional de las Artes y de 16.4 mdp a Educal, entidad que no ha saldado todos sus adeudos con algunos proveedores. ¿Será que Fritz Glockner ya lo resolvió?

Otro recorte fue para Canal 22, por 25 mdp y al Fondo de Cultura Económica (FCE), que dirige Paco Ignacio Taibo II, por 14.5 mdp, quien definió el panorama con ese estilo sutil que le conocemos. “Fue una puñalada, pero también tienes que entender que son tiempos muy jodidos, que hay que destinar la mayor cantidad de dinero a salud y a reconstrucción, bajo la lógica de primero los pobres y programas sociales”. Y así, de forma involuntaria, recordamos su reflexión durante la FIL Guadalajara de 2018. Ni modo, camarada.

Lo que ningún funcionario explica es el efecto de esos ajustes, y se apegan a la idea romántica de ‘hacer más con menos’. Ojalá que el Proyecto Chapultepec no padezca el síndrome del niño emperador.

Para sorpresa de los escépticos, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, escribió en sus redes sobre su intención de fortalecer al Imcine, de estudiar el esquema de los Efiartes y “seguir apoyando” a la cultura de México. Sería mejor que Herrera empezara por formalizar el convenio que garantizará la reedificación del Teatro Julio Jiménez Rueda, luego de que éste sea demolido. Dicha garantía ya existía desde junio de 2018, pero el INBAL suscribió su derogación en marzo pasado. Entonces llegó Frausto y anunció un nuevo convenio con la SHCP para recuperar el foro, pero dos meses después no tenemos noticias. ¿Hasta cuándo?

Otro impulso sería la recuperación del Centro SCOP y su uso como espacio cultural. La próxima semana ya serán tres años de la afectación en dicho inmueble y sólo han desfilado cartas de buenas intenciones, como la designación de Javier Jiménez Espriú al frente del patronato para su restauración, a invitación de su sucesor en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganiz Díaz. ¿Alguna vez se pronunciará el Indaabin –que tiene posesión del inmueble–, y Lucina Jiménez, la titular del INBAL?

Ahora que salta Lucina Jiménez, le recordamos que el pasado 2 de septiembre, durante la reapertura del Museo Nacional de Arte (Munal), prometió detallar cuántos eventos artísticos (teatro, danza, música, exposiciones) de 2020 se han reprogramado para 2021. “Es una información que hay que pedir a las áreas”, justificó.

A nueve días de la petición, no hay nada. Incluso, su directora de Difusión, Lilia Oralia del Refugio Torrentera, que tiene un sueldo mensual neto de 45 mil 453 pesos –muy similar al de la directora del Munal, Carmen Gaytán (42 mil 764), y del director del Museo de la Estampa (46 mil 312), Emilio Payán–, no responde y finge que no pasa nada.

Sólo es una idea, pero en tiempos de austeridad y desempleo, con ese sueldo hay profesionales que podrían hacer el trabajo de forma más eficiente. Y si el cargo no es una actividad esencial, ese medio millón de pesos al año podría destinarse al Proyecto Chapultepec o a la compra de algún roast beef, en nombre de la cultura.

 

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