Civiles: Arturo Uslar Pietri y la historia venezolana

He escrito mucho sobre la vida y la obra de Uslar, en esta oportunidad remito a los lectores a mi biografía del personaje (Arturo Uslar Pietri o la hipérbole del equilibrio) y me concentro en un tema de particular interés para la civilidad: la historia nacional en la obra de un escritor.

Sin haber sido propiamente un historiador, Uslar Pietri trabajó con la sustancia de la historia venezolana e hispanoamericana en sus obras literarias de ficción, así como en sus ensayos de interpretación de la realidad. Pasemos revista a este itinerario intelectual, y hagámoslo genéricamente. Antes, ofrezcamos un mínimo esquema de su tránsito vital.

Nació y murió en Caracas, el 16 de mayo de 1906 y el 26 de febrero de 2001, respectivamente. Vivió 94 años. Se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela, pero se dedicó al servicio público, a la literatura, a la televisión, a la publicidad, al periodismo, a la docencia universitaria. Vivió en París en dos oportunidades, entre 1929 y 1934; entre 1975 y 1979. En Nueva York transcurrió su exilio político, entre 1945 y 1950.

Fue Agregado Civil de la Embajada de Venezuela en Francia, presidente de la Corte Suprema de Justicia del estado Aragua, jefe de la sección de Economía del Ministerio de Hacienda, Director de Información de la Cancillería, Director del Instituto de Inmigración y Colonización, Ministro de Educación, Secretario general de la Presidencia de la República, Ministro de Hacienda, Ministro de Relaciones Interiores, Senador, candidato a la Presidencia de la República, Embajador de Venezuela ante la UNESCO.

Como periodista, se desempeñó como redactor del diario Ahora y columnista durante 50 años de El Nacional (“Pizarrón”), diario del que fue director. Sostuvo durante más de 30 años un programa pedagógico en televisión (“Valores humanos”). Fue profesor en la Universidad Central de Venezuela, donde fundó la Cátedra Libre de Economía que dio origen a la Facultad de Economía y en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Fue creativo de la publicidad ARS, donde no pocos lemas y campañas se debieron a su ingenio. Como vemos, una vida pletórica de tareas que desempeñó a la par de su tarea de escritor, que es la que nos ocupa. Volvamos a ella.

Si bien la totalidad de sus relatos ocurren en ámbitos de la Venezuela rural, apenas uno trabaja un tema propiamente histórico. Nos referimos a Fuego fatuo, un cuento que forma parte de su segundo libro de relatos, Red (1936), y que tiene por personaje a Lope de Aguirre, conocido popularmente como “El Tirano Aguirre”.

Este personaje sanguinario, en rebelión contra la corona española, es el primer mito venezolano de la etapa post-colombina de nuestra historia. A Uslar lo sedujo desde muy joven y, como veremos luego, le consagró su segunda novela: El camino de El Dorado (1947). Aunque en sus cuentos puede escucharse el eco de las guerras de independencia o federal, algunos integrantes de montoneras alzando la voz y puede olerse el olor a pólvora, la verdad es que el único relato en el que hallaremos una referencia específica a un personaje histórico y su peripecia, es éste de Aguirre.

En sus tres poemarios (Manoa, 1972; Escritura, 1979; El hombre que voy siendo, 1986) tan sólo hallaremos un poema que se centra en los hechos de un personaje de nuestra historia, se trata de un texto sobre Américo Vespucio. Entre sus cinco obras de teatro publicadas, recogidas en dos libros, una de ellas se titula La fuga de Miranda. Tema y letra para una cantata (1960). Trabaja con la prisión de Miranda en el arsenal de la Carraca y su muerte, además de la hipotética fuga del generalísimo de esta cárcel. Es una pieza breve.

Con el resto de su obra teatral ocurre lo mismo que con la cuentística: se escucha el eco de la Venezuela rural histórica. De sus seis libros de crónicas de viajes, uno recoge sus andanzas por el país, se titula Tierra venezolana (1953) y, si bien hay alusiones a hechos históricos en estas crónicas, no es la historia el epicentro, sino la experiencia viajera.

Las novelas

En sus novelas y ensayos sí vamos a hallar abundante sustancia histórica venezolanista e hispanoamericanista. De sus siete novelas, seis trabajan episodios y personajes de la historia política venezolana, la última que escribió, La visita en el tiempo (1990), tiene al peninsular Juan de Austria en el ojo del huracán. Como sabemos, en Las lanzas coloradas (1931) se gira en torno a la guerra de independencia; en El camino de El Dorado (1947) se le sigue la pista a la peripecia delirante de Lope de Aguirre. Se concentra en la última y dramática etapa de la vida del vasco, entre 1537 y 1561, período en que inicia su epopeya en Perú y culmina al caer muerto en Barquisimeto, por mano de Diego García de Paredes.

Un retrato en la geografía (1962) y Estación de máscaras (1962) formaban parte de una trilogía que no concluyó, intitulada Laberinto de fortuna. La acogida de la crítica a estas dos novelas fue severa o helada y el autor se desanimó por completo para escribir la novela que faltaba. Ambas versan sobre la vida política venezolana entre la muerte de Gómez en 1935 y el 23 de enero de 1958. Oficio de difuntos (1976) tiene al general Gómez en el centro de la escena, mientras La isla de Robinson (1981) sigue los pasos del excéntrico Simón Rodríguez.

Como vemos, el período de conquista es trabajado con Aguirre, el final del período colonial y el de independencia con Las lanzas coloradas y Rodríguez, y el siglo XX con las dos de la trilogía inconclusa y Oficio de difuntos. No escribió novelas con personajes del siglo XIX pleno, salvo al final de la vida de Rodríguez. Es evidente que toda la obra novelística calza perfectamente en los parámetros de la llamada novela histórica, aunque el propio Uslar no pensaba que estas ficciones eran exactamente novelas.

Al menos así lo afirmó en entrevistas sostenidas conmigo, recogidas en el libro Arturo Uslar Pietri: ajuste de cuentas (2001). Allí señala: “En general, las novelas mías no son novelas. En realidad, son reconstrucciones históricas…” (Arráiz Lucca, 2007: 46). Por supuesto, lo que Uslar quiere apuntar es que sus novelas se sustentan sobre la realidad histórica, punto de partida para la ficción. En otras palabras: el autor apela a la imaginación ficticia para darle vida a los personajes y los hechos, pero tanto unos como otros existieron. Cualquiera puede preguntarse: ¿por qué no trabajó estos períodos y estos personajes como historiador? Pues porque no lo era, simplemente. Era un narrador y un ensayista, que eventualmente escribió obras de teatro y poemas.

No cabe la menor duda de que la historia política de Venezuela fue la sustancia temática primordial de la obra novelística de Uslar. Más aún, ahora que vamos a revisar su obra ensayística (la más abundante de su producción) podríamos llegar a afirmar que el eje temático de su obra es la historia política nacional y su consecuencia natural: la historia política hispanoamericana de los períodos coloniales y republicano.

Los ensayos

La obra ensayística de nuestro autor se compone de 31 títulos y salvo dos de ellos (Breve historia de la novela hispanoamericana, 1955, y Giotto y compañía, 1987) en los otros 29 la historia está presente, tanto en su vertiente hispanoamericana como nacional. Sumario de economía venezolana para alivio de estudiantes (1945), recoge sus conferencias sobre temas económicos, para entonces muy poco trabajados en el país.

En Letras y hombres de Venezuela (1948) se hallan sus primeros ensayos sobre las figuras históricas de Bolívar, Rodríguez, Bello, Vargas, Juan Vicente González, Acosta, Arístides Rojas, Pérez Bonalde y Teresa de la Parra. Como vemos, personajes de los dos ámbitos que llamaron su atención durante toda su vida: el poder y la literatura. En De una a otra Venezuela (1949) recoge sus artículos de 1947 y 1948: todos giran en torno a la vida política nacional.

En Las nubes (1951) se reúnen ensayos de diverso aliento, desde los breves artículos publicados en su columna “Pizarrón” del diario El Nacional entre 1949 y 1950, hasta algunos más dilatados. El libro señala el nacimiento de un universo temático que no abandonará nuestro autor hasta su último libro de ensayos: la naturaleza de lo hispanoamericano, la sustancia de la que estamos hechos los habitantes de esta zona del mundo. En Las nubes, por primera vez, el Uslar ensayista aborda el tema de manera sistemática, dedicándole la primera sección del libro.

En Apuntes para retratos recoge semblanzas sobre las figuras de Bolívar, Simón Rodríguez, Miranda, José Tomás Boves, su abuelo: el general Juan Pietri, Alberto Adriani, Henri Pittier, Diego Nucete Sardi, su padre: Arturo Uslar Santamaría, Nijinsky, Churchill, Nehru y, finalmente, Roosevelt.

Como vemos, la figura de Simón Rodríguez se repite, ya había sido tratada en Letras y hombres de Venezuela, y sería abordada de un todo en la novela, ya citada, que luego lo tuvo por protagonista. Del conjunto destacan por su sentimentalidad, el largo ensayo sobre la vida y obra de Adriani, a quien había conocido de cerca en los tiempos en que éste lo invitó a formar parte de la nómina del Ministerio de Hacienda, y el conmovedor artículo escrito con motivo de la muerte de su padre.

En este libro, como en Letras y hombres de Venezuela, se hacía patente su interés, y en algunos casos devoción, por la historia y las letras venezolanas, dibujando perfiles que suponían una generosa entrega al estudio de la vida y la obra de estos hombres.

En Del hacer y deshacer de Venezuela (1962) recoge algunos de sus textos escritos entre 1954 y 1961, muchos de ellos fruto de la solicitud de una conferencia, algún prólogo o el discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia. La mayoría versan sobre temas históricos nacionales, siempre comprendiendo lo nacional en una perspectiva hispana. Es un libro de ensayos importante: define todavía más el campo de investigación en el que se mueve el ensayista de largo aliento, no el articulista.

De 1967 es Oraciones para despertar, al que luego en dos ediciones sucesivas, en 1981 y 1998, le agrega otras disertaciones de tema venezolano. Luego, con motivo de cuatricentenario de la fundación de Caracas el Concejo Municipal adelanta un programa de ediciones, entre ellas figura un libro de nuestro autor: Las vacas gordas y las vacas flacas, publicado en 1968. En él se recoge una selección de artículos de su columna “Pizarrón” y otros ensayos y discursos, en su mayoría de tema nacional.

En busca del nuevo mundo (1969) es editado en el Fondo de Cultura Económica de México y contiene sus reflexiones sobre el tema hispanoamericano en los años, para entonces, recientes. El crisol del mestizaje, los primeros viajeros de indias, la generación libertadora, la influencia determinante de España, los poetas de América y de la península son algunos de los temas del libro al que, en la coda, añade tres visiones viajeras sobre Holanda, Sicilia y Caracas.

En este libro se lee: “Desde el siglo XVIII, por lo menos, la preocupación dominante en la mente de los hispanoamericanos ha sido la de la propia identidad. Todos los que han dirigido su mirada, con alguna detención, al panorama de esos pueblos han coincidido, en alguna forma, en señalar ese rasgo. Se ha llegado a hablar de una angustia ontológica del criollo, buscándose a sí mismo sin tregua… (Uslar Pietri, 1969: 9).

Fantasmas de dos mundos (1979) fue íntegramente escrito en París entre 1975 y 1978, cuando el autor se desempeñaba como Embajador de Venezuela ante la Unesco, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, y no trabaja temas históricos venezolanos, mas sí hispanoamericanos.

En cambio, en Fachas, fechas y fichas (1982) si vuelve sobre sus temas nacionales. En el conjunto destacan los ensayos de materia bolivariana y rodrigueana, a la vez que vuelve sobre una de sus recurrencias temáticas: El Dorado. Se detiene en aspectos vinculados con el futuro del mundo hispanoamericano y el destino de la lengua española, mientras acomete un curioso texto de matices autobiográficos en el que recuerda la publicación de su primer libro, con motivo de los cincuenta años de su aparición.

Con motivo del Bicentenario del Natalicio de Simón Bolívar, Uslar publica Bolívar hoy, que sigue y completa la edición de 1972: Bolivariana. Allí afirma, refiriéndose al Libertador: “Desde el primer momento de su acción se distinguió por la claridad y la audacia de su pensamiento. Si no hubiera hecho otra cosa que escribir las ideas y apreciaciones que nos dejó sobre el mundo americano, figuraría, sin duda, entre los más originales pensadores de su tiempo. Tenía además un don excepcional de escritor. La prosa de sus cartas y discursos está entre las mejores que se escribieron en su hora. Nadie tuvo como él el don de la expresión enérgica, penetrante y significativa. Su lenguaje refleja como un espejo fiel su temperamento y sus angustias. Se expresa con síntesis y contrastes fulgurantes. No valen menos sus palabras que sus grandes hechos.” (Uslar Pietri, 1996:493).

Godos, insurgentes y visionarios (1986) es un libro enteramente dedicado al tema hispanoamericano, en el que incluye tanto ensayos como transcripciones editadas de conferencias dictadas en Bogotá y México. Los textos representan otra vuelta de tuerca en la indagación que fue central en su vida intelectual: qué es Hispanoamérica, de dónde venimos y hacia dónde vamos como comunidad histórica. Bolívar y Rodríguez, de nuevo, atraviesan sus páginas. Allí están como suerte de dos alas de la totalidad nacional: las armas y la voluntad política (Bolívar), la educación y la formación de republicanos para el trabajo (Rodríguez).

Efraín Subero fue el encargado de la organización de una antología de su obra venezolanista, se titula Medio milenio de Venezuela (1986), obra que luego es reeditada por Monte Ávila Editores. Allí se congregan sus visiones sobre la conquista, la gesta independentista, los personajes centrales y colaterales del período republicano inmediato y los mitos nacionales: el petróleo, el mesianismo, el peso del azar, la improvisación y demás simplificaciones de una realidad compleja, nunca suficientemente comprendida.

En la introducción firmada por el autor se encuentran varias afirmaciones sumamente valiosas. Entre ellas ésta, de una claridad meridiana: “El primer equívoco surgió del hecho de haber llamado Nuevo Mundo al continente americano. Lo que hubo en realidad fue el encuentro, por primera vez, entre los europeos y los americanos, pero ambos eran tan viejos como el hombre y representaban dos vertientes de la misma familia, la de los mongoloides y la de los caucasoides.” (Uslar Pietri, 1991:17)

Más adelante, en la misma introducción, el autor entrega un párrafo de singular importancia para comprender sus propósitos de escritor, dice, refiriéndose al tema de la identidad latinoamericana: “Este ha sido un tema constante y obsesivo en mi obra de escritor. Toda ella puede considerarse como la expresión de una búsqueda de esa realidad, a veces subyacente y borrosa, y de esa identidad frecuentemente contradictoria y elusiva. Llegar a saber lo que somos, partiendo del cómo somos y del cómo hemos pretendido ser, no es tarea fácil. Sin embargo, al final de ella podría estar la respuesta definitiva que concilie nuestras profundas contradicciones y apacigüe nuestra angustia existencial.” (Uslar Pietri, 1991:18).

Podría añadirse que esta búsqueda uslariana del ser latinoamericano se fraguó en dos ámbitos, el nacional y el continental, pero que en ambos primó el mismo fervor por el hallazgo de la sustancia, y la combinatoria, hispanoamericana.

En noviembre de 1992 Uslar publica un libro de gran significación política e histórica que, lamentablemente, no se ha leído con la debida atención. Se titula Golpe y Estado en Venezuela (1992) y en él entrega un largo ensayo de análisis político e histórico de la Venezuela del siglo XX, a partir de la fecha más importante de esta centuria: el 18 de octubre de 1945. En el texto Uslar da su versión de los hechos y, sobre todo, su interpretación de los mismos, añadiéndole a lo ya conocido, la lectura que hace de las intentonas del año 1992. Le atribuye al petróleo, como siempre lo hizo, la condición epicéntrica nacional.

El valor del ensayo no estriba en que desarrolle alguna posición inédita hasta entonces, sino que por primera vez ofrece un dilatado análisis sobre la historia política contemporánea de Venezuela, cosa que antes había hecho fragmentariamente a través de sus artículos semanales. Además, el ensayo constituye, visto a la distancia, una suerte de testamento político, en la medida en que por única vez, cuando contaba 86 años, se aventura a tejer un texto analítico, sobre este particular, de largo aliento.

La segunda parte del libro, ciertamente, recoge un conjunto de artículos de su columna “Pizarrón” y, además, un apéndice documental con todas las cartas públicas del llamado grupo “Los notables”. Una lectura simple llevaría a pensar que nuestro autor concluía su vida ajustando cuentas con el grupo político que cortó la suya de raíz en 1945, pero esto no es exactamente así.

Ninguna alegría le producía a Uslar ver confirmadas sus sospechas en la realidad, ni le agradaba el papel de sepulturero del sistema de partidos instaurado a partir de 1958, entre otras razones porque él también formó parte de ese sistema, sin que por ello endosara sus faltas.

Por el contrario, bastantes veces las señaló, mientras se hacía co-partícipe de la Venezuela política que emergió del 23 de enero de 1958. Por ello su análisis se remonta al pasado, y busca las causas de la crisis venezolana en nuestra relación con el petróleo y el tamaño que llegó a alcanzar el Estado alimentado por esta fuente que condujo a la creación de un país rentista, en donde la riqueza de la renta la administra el Estado, mientras la nación se sumerge en la pobreza.

En Del cerro de la plata a los caminos extraviados (1994) destacan los temas uslarianos típicos: el mestizaje americano, la generación de la independencia, la venezolanidad, constituyéndose en un libro despedida, en el que su universo ensayístico propio, con sus obsesiones temáticas y sus recurrencias simbólicas, está presente de manera paradigmática. Sin embargo, no estoy seguro de que Uslar haya estructurado el libro con la conciencia de que se trataba de su último título, de haber tenido conciencia de ello, probablemente, habría redactado una introducción breve apuntando esa circunstancia. Quizás, no puedo asegurarlo, ya que nuestro autor no fue proclive a rendirle tributo a estos hechos: una extraña humildad lo hacía conducirse levemente en estos parajes de despedidas o clausuras de períodos.

Otros libros suyos son propiamente antológicos, La otra América (1974) y La creación del nuevo mundo (1992). En verdad, muchos de sus libros de ensayos lo son en el sentido de que combina ensayos de libros anteriores con inéditos. Por ello con frecuencia hallamos textos ya leídos con otros de reciente factura. Por otra parte, él mismo hizo una antología temática del tema petrolero, se titula Venezuela en el petróleo (1984) y va del editorial del diario Ahora, “Sembrar el petróleo”, a 1983. Son textos de política económica sobre la historia nacional.

Entre las selecciones hechas por críticos de su obra, la de Efraín Subero antes mencionada es de las más valiosas, Medio milenio de Venezuela, ya que la hace un conocedor de su obra y la organiza temáticamente. Lo mismo ocurre con la antología preparada por Gustavo Luis Carrera para el Fondo de Cultura Económica de México, La invención de América mestiza (1996), donde se organizan los textos de acuerdo con el ámbito que trabajan: universal, hispano, americano y venezolano, combinando todos los géneros. Por mi parte, publiqué una antología cronológica de su obra, Arturo Uslar Pietri. Antología cronológica (2005), recogiendo todos los géneros.

Entre los libros colectivos que reúnen trabajos sobre la obra uslariana, se distinguen cinco: El valor humano de Arturo Uslar Pietri (1984), edición dirigida por Tomás Polanco Alcántara; Todo Uslar (2001), edición coordinada por Mauricio García Araujo; Los nombres de Arturo Uslar Pietri (2006), edición coordinada por Mariano Nava Contreras; Arturo Uslar Pietri. Humanismo y americanismo. Memoria de las VII Jornadas de Historia y Religión de la UCAB, edición coordinada por Tomás Straka y Arturo Uslar Pietri. Valoración múltiple (2012), edición coordinada por Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi Gudat.

Hemos llegado al final de este breve viaje. Es evidente que la historia política, tanto hispanoamericana como nacional, fue el epicentro de la obra novelística, ensayística y periodística de Uslar, no así de su obra cuentística, poética y teatral. No exagera quien afirme que más allá de los géneros el fervor venezolanista de su obra es el eje y motor de ella, ya sea en su ocurrencia cuentística como en su vertiente histórica-política.

Especial mención debemos hacer del interés de Uslar por el período de conquista, sobre todo por el imán que representaron dos mitos para él: Aguirre y El Dorado. Curiosamente, otro personaje mitológico de otro tiempo le llamó la atención: Simón Rodríguez. Estas tres recurrencias, más la obsesión por entrar en el laberinto del mestizaje hispanoamericano y verle el rostro a la identidad (un tema muy de su tiempo) dominaron buena parte de sus esfuerzos por revisar la historia.

Bibliografía

Arráiz Lucca,  Rafael. Arturo Uslar Pietri: ajuste de cuentas. Caracas, Los Libros de El Nacional, Biblioteca Uslar Pietri, 2007.

———-Arturo Uslar Pietri. Antología cronológica. Caracas, Banco Provincial, 2005.

———-Arturo Uslar Pietri o la hipérbole del equilibrio. Caracas, Fundación para la Cultura Urbana. 2005.

Uslar Pietri, Arturo. Las lanzas coloradas. Madrid, Editorial Zeus, 1931.

———-El camino de El Dorado. Buenos Aires, Editorial Losada, 1947.

————-Un retrato en la geografía. Buenos Aires, Editorial Losada, 1962.

————-Estación de máscaras. Buenos Aires, Editorial Losada, 1964.

————-Oficio de difuntos. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1976.

————-La isla de Robinson. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1981.

————-La visita en el tiempo. Bogotá, Editorial Norma, 1990.

————-Red. Caracas, Editorial Élite, 1936.

————-Sumario de economía venezolana para alivio de estudiantes. Caracas, Ediciones del Centro de Estudiantes de Derecho de la UCV, 1945.

————-Letras y hombres de Venezuela. México, Fondo de Cultura Económica, 1948.

————-De una a otra Venezuela. Caracas, Ediciones Mesa Redonda, 1949.

————-Las nubes. Caracas, Ediciones del Ministerio de Educación, 1951.

————Apuntes para retratos. Caracas, Cuadernos de la Asociación de Escritores de Venezuela, nª 71, 1952.

————-Del hacer y deshacer de Venezuela. Caracas, Ateneo de Caracas, 1962.

————-Oraciones para despertar. Caracas, Ediciones del Cuatricentenario de Caracas, 1967.

————-Las vacas gordas y las vacas flacas. Caracas, Ediciones del Concejo Municipal del Distrito Federal,  1968.

————-En busca del nuevo mundo. México, Fondo de Cultura Económica, 1969.

————-Vista desde un punto. Caracas, Monte Ávila Editores, 1971.

————-Bolivariana. Caracas, Ediciones Horizonte, 1972.

————-La otra América. Madrid, Alianza Editorial, 1974.

————-Viva voz. Caracas, Ediciones de la C.A Tabacalera Nacional, 1975.

————-Fantasmas de dos mundos. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1979.

————-Educar para Venezuela. Caracas, Gráficas Reunidas, 1981.

————-Fachas, fechas y fichas. Caracas, Ateneo de Caracas, 1982.

————-Venezuela en el petróleo. Caracas, Ediciones Urbina y Fuentes, 1984.

—————Medio milenio de Venezuela. Caracas, Cuadernos Lagoven, 1986.

————–Godos, insurgentes y visionarios. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1986.

————–Giotto y compañía. Caracas, Fundación Eugenio Mendoza, 1987.

————–Golpe y Estado en Venezuela. Bogotá, Editorial Norma, 1992.

————–La creación del nuevo mundo. Caracas, Editorial Grijalbo, 1992.

———-Del cerro de la plata a los caminos extraviados. Bogotá, Editorial Norma, 1994.

———-Manoa. Caracas, Editorial Arte, 1972.

————–El día de Antero Albán. La tebaida. El Dios invisible. La fuga de Miranda. Caracas, Ediciones Edime, 1958.

Varios autores.  Arturo Uslar Pietri: valoración múltiple. Caracas, Fundación Banco del Caribe, Universidad Metropolitana, El Nacional. Compilación Rafael Arráiz Lucca  y Edgardo Mondolfi Gudat, 2012.

———–Todo Uslar. Caracas, Universidad Metropolitana y editorial Panapo. Coordinación Mauricio García Araujo,   2001.

———–El valor humano de Arturo Uslar Pietri. Homenaje de la Academia Nacional de la Historia a su numerario. Caracas, Academia Nacional de la Historia. Edición dirigida por Tomás Polanco Alcántara, 1984.

———–Arturo Uslar Pietri. Humanismo y Americanismo. Caracas, Fundación Konrad Adenauer y Ucab. Coordinación Tomás Straka, 2008.

———–Los nombres de Arturo Uslar Pietri. Una valoración multidisciplinaria. Mérida, Universidad de Los Andes. Coordinación Mariano Nava Contreras, prólogo Rafael Arráiz Lucca,  2006.

 

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