Es un honor renunciarle a Obrador

Lázaro en el combate a la corrupción ¿a los amigos cerca y a los corruptos más cerca? Es cuanto.

Otro que no tiene ni el valor ni las ganas, otro que se deprime, otro que renuncia, otro que deja el proyecto de la 4T, por motivos de conciencia, aunque también, como los otros, haya seguido a Andrés Manuel López Obrador durante más de una década en la búsqueda de la presidencia de la República.

Les faltó el impetú, empeño, ganas y gran ánimo que si tienen el titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, y sus 23 casas de lujo, un hijo empresario, León Bartlett quien aprovechó la pandemia para vender a sobre precio equipos médicos.

El mismo Zoe Robledo, director general del IMSS, quien sí aceptó las injerencias de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público e imposiciones de nombramientos que denunció su antecesor Germán Martínez, y “no se dio cuenta de la compra de equipo a sobre precio en el IMSS de Hidalgo.

Otra ganosa es la secretaria de la función Pública Irma Eréndira Sandoval y su berrinchudo marido John Ackerma, quienes tienen en copropiedad dos casas y tres departamentos, que compraron en efectivo en un periodo de nueve años cuando ambos eran profesores universitarios. Amén del hermano de la secretaria en Guerrero Pablo Amilcar Sandoval, acusado de usar recursos públicos en campañas personales.

Y se quedan los “chambeadores” en la oficina de la Presidencia, aduanas, agricultura, migración, Conacyt, el Fondo de Cultura Económica y muchas otras dependencias.

No todos exentos de la depresión a futuro, como Alfonso Romo Garza, jefe de la Oficina de la Presidencia, quien ahora resulta que se reúne con empresarios sin el consentimiento ni conocimiento de su jefe el Presidente.

Pero no todos tienen esas “ganas” por la 4T.

De todas las anteriores la renuncia de Jaime Cárdenas, al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), abrió el boquete más grande en la credibilidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador, pues lo que se recuperó para el pueblo bueno y sabio, no llegó a su destino.

Resulta que el Instituto que fue creado para “depositar” los bienes y dinero incautado al narcotráfico, a los evasores fiscales y a los corruptos, y devolverlo al pueblo, también está inundado de corrupción… y es nuevo.

Un Instituto nuevo, creado e ideado por López Obrador, a ver cómo le calza el Jefe del ejecutivo Federal su frase preferida de “ya no es como era antes”.

Se le adelantaron al pueblo y no sólo se robaron lo robado, también se crearon boquetes en la credibilidad del gobierno federal, quedaron pendientes tanto los pagos a los ferrocarrileros y electricistas, que arrastra el Indep desde su creación, como los pagos y apoyos al sector salud de lo que tanto presumió Andrés Manuel López Obrador en la 75 Asamblea general de la ONU.

En el lugar de Cárdenas quedará Ernesto Prieto, quien dirigía la Lotería Nacional, lo que parece lógico, si no pudo pagar los dos mil millones de pesos –que aún no se liberan- en premios de la Rifa del Avión Presidencial como responsable del sorteo, a ver si desde la supuesta a fuente de ese dinero, el Indep, puede pagar.

Antes de Cárdenas estuvo en el Indep Ricardo Rodríguez quien lo dejó el pasado 2 de junio para entrar a la terna de aspirantes a procurador de defensa del contribuyente. Y a quién, según la carta de renuncia del ahora ex titular del Inadep debería estar en la cárcel, o por lo menos en la casa de Emilio Lozoya.

Las depresiones iniciaron en 2019 cuando renunciaron Josefa González Blanco, quien dejó la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) el 25 de mayo, luego de las críticas que recibió por haber pedido que un vuelo la esperara para que pudiera abordar, y Carlos Urzúa, quien renunció como secretario de Hacienda tras acusar la imposición de funcionarios.

El agotamiento se agudizó en este 2020.

Se deprimió Javier Jiménez Espriú, quien el pasado 23 de julio dejó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) quien se opuso a la entrega de puertos y aduanas a las fuerzas armadas.

Y luego Víctor Manuel Toledo, quien había quedado al frente de la Semarnat -tras la renuncia de González Blanco-, quien acuso a al jefe de la oficina del Presidente, Alfonso Romo, y al secretario de Agricultura Víctor Villalobos de sus “arreglos” con agroindustriales.

Jiménez Espriú, sustituido por Jorge Arganis, se fue de la SCT en protesta por la decisión presidencial de otorgar a la Marina el control de los puertos del país. Toledo, reemplazado por María Luisa Albores, quien era secretaria de Bienestar, salió de la Semarnat poco después de que se filtrara un audio en el que se le escuchaba cuestionar los principios de la “cuarta transformación”.

Y los anteriores sólo en el nivel secretarias de Estado.

En el segundo piso del Gabinete Presidencia, también se cansan, se acaban las ganas por la 4T.

A Germán Martínez se le acabó el ímpetu  el 21 de mayo del año pasado, cuando dejó la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tras acusar que algunos funcionarios de Hacienda tenían “injerencia perniciosa” en el organismo. Al frente del IMSS quedó Zoé Robledo, quien era subsecretario de Gobernación.

En 2019 también se cansó Tonatiuh Guillén al Instituto Nacional de Migración (INM) y Guillermo García Alcocer dejó la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Y en estos días será público que Alfonso Morcos Flores, director general del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), deje su cargo, como dicen lo anunció  al término de la reunión entre los reguladores del sector energético y el Ejecutivo Federal.

A Morcos Flores lo agotaron y deprimieron las medidas acordadas para fortalecer a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como titular del Cenace suspendió las pruebas operativas de 17 centrales eólicas y fotovoltaicas, algunas propiedad de multinacionales como Iberdola y Enel.

Y van menos de dos años, que poco aguantan, y faltó mencionar a algunos otros en retiro por agotamiento, por eso se enoja el Presidente.

San Lázaro ya se ven llegar las cajas de revitalizantes, fortificantes, factor de transferencia, ajo negro y otras maravillas para el gabinete legal y ampliado.

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