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En Suku 'un Felipe, Bartra hace una novela apasionante y verídica de Felipe Carrillo Puerto
Con la advertencia de Armando Bartra para que la “historia se lea como si transcurriera como la voy narrando” fue presentado el libro Suku ’un Felipe. Felipe Carrillo Puerto y la revolución maya de Yucatán, descrito como “una novela apasionante y verídica”, y al mismo tiempo como una “biografía social” porque la vida del protagonista esta intrincada en la realidad social de la región.
Revolución, anarquismo y rebelión; pensamiento indígena, lucha social, resistencia maya y campesina; historia y literatura, son aspectos que se entrecruzaron en la presentación virtual de este libro de reciente aparición editado por el Fondo de Cultura Económica.
En Suku´un Felipe, Armando Bartra presenta, echando mano de la literatura, una biografía de Felipe Carrillo Puerto, gobernador de Yucatán y luchador incansable por la justicia social. A lo largo de este libro, narra con don literario la vida de este personaje, quien sin importar qué hiciera o dónde estuviera, tenía presente el deseo de mejorar las condiciones de vida de los mayas.
De inicio, Aurelio Fernández Fuentes, director de La Jornada de Oriente, señaló que en el volumen aparece la historia del importante luchador social oriundo de la ciudad de Motul, de lo que ocurrió a él y a su época, de lo que dicen los historiadores y de lo que el autor hubiera querido que ocurriera o no.
Expuso que, buscando la verosimilitud y con libertad, el catedrático de origen español asentado en México da “una lección de historia y estilo literario, de historiador y de autor”. Completó que, con su pluma, lleva al lector a conocer a Carrillo Puerto: por su circunstancia y su formación, por su ser campesino y los efectos de la Revolución Mexicana en su región, así como desde pronto entendió la importancia de la cultura maya, de sus formas productivas y convivencia.
“No se rajó Carrillo Puerto cuando se trató de trabajar con las manos o de manera intelectual: fue vaquero, conductor de ferro, leñador, cantero, periodista, coronel, estibador, diputado y gobernador de Yucatán”.
Destacó “la feliz coincidencia” entre las vidas de Felipe Carrillo Puerto y Abelardo Saavedra, el protagonista de su reciente libro Saavedra, un anarquismo, pues entre ellos “hubo lazos en su pensamiento y quehacer”. Incluso, refirió que al luchador catalán lo persiguió el mismo Enrique Muñoz Aristegui, designado por Porfirio Díaz: al primero por escribir en Tierra y libertad, un periódico cubano que entraba por el puerto de Progreso, y a Felipe Carrillo Puerto puesto en la cárcel como director de El Heraldo de por delito de ultraje, el mismo de Saavedra.
Fernández Fuentes destacó el “ser anarquista” de Carrillo Puerto: su aprobación de la ley de instituciones de las escuelas racionalistas en 1922; la ley del divorcio que escandalizó a la sociedad yucateca, en donde habló de la satisfacción de la mujer; su identificación con el pensamiento indígena y su estructura; su recuperación del maíz, el reparto agrario que propuso y la socialización de los medios de producción; en suma, acciones que le llevaron a ser considerado “el primer gobierno socialista de América Latina”.
Particularmente, refirió a la forma en que Armando Bartra narra el asesinato de Carrillo Puerto, pues hace una “epopeya, un relato revivido por la imaginación del autor”.
En su turno, el historiador Lorenzo Meyer señaló que el nuevo libro de Bartra es una historia heterodoxa en la que, como autor, no usa los elementos tradicionales del historiador, sino la imaginación lógica, como ocurre en la parte final de la vida del protagonista.
“El historiador, aun el más puntilloso en relación con los documentos, tiene que usar su imaginación pues nadie es capaz de recrear lo que realmente pasó; quienes practican la historia usan mucho los documentos, pero es inútil: nunca sabremos exactamente lo que pasó, los eventos que relatamos son únicos y permanecerán en una buena dosis de misterio”.
Mencionó que cuando Bartra advierte que usó la imaginación, en realidad todos los que escriben historia la usan como usan sus prejuicios, su ideología y sus preferencias, pues no hay quien sea objetivo.
El también catedrático apuntó que a través “del hermano Felipe” y su figura, el lector tiene una empatía con el personaje, pues puede entender la política de la Revolución Mexicana como de Yucatán. En ese sentido, dijo que en dicha entidad:
“No estalló la revolución como en otras partes, sino que fue enviada desde el norte, luego de una guerra de castas en la que se sufrió largamente”.
Continuó que para inicios del siglo XX había un agotamiento en CON RELACIÓN A las rebeliones y a la violencia que explica por qué la revolución llegó desde afuera fue bien recibida: por la pasada revuelta que tuvo que ser derrotada a sangre y fuego por Porfirio Díaz.
“Una vez que llegó se hizo nativa del Yucatán. A Armando le gusta decir que es una revolución socialista, agraria y maya. ¿Qué hubiera pensado Marx que deseaba que lo agrario y lo indígena quedara atrás para ser todo industrial?”, cuestionó.
Meyer distinguió dos influencias para Carrillo Puerto: la figura de Salvador Alvarado, un sonorense carrancista; y la del zapatismo pues fue un yucateco que se fue a Morelos y se incorporó al zapatismo. “Viviendo esa experiencia, Carrillo Puerto va de regreso a su tierra con esas dos influencias que vienen de fuera, más la herencia de la rebeldía maya y la sociedad muy elitista de entonces, con un capitalismo de su época, brutal y duro”.
“En esta parte final, Armando Bartra logra que nos pongamos en el lugar de Carrillo Puerto, en sus dilemas personales, en la enorme angustia de ver cómo un movimiento que iba floreciendo se iba a venir abajo y su vida, la de sus hermanos y seguidores. Cómo se voltean personajes que habían sido leales, y se van con el que les conviene. Su fusilamiento en el panteón de Mérida de una manera brutal, sin sentido, pues no tenía sentido fusilarlo”.
“Este ir y venir de la historia de Carrillo Puerto, su utopía de la revolución agraria, maya y socialista que no siguió, lo hace entrar a la historia de la revolución y de los procesos sociales, y se queda como un héroe. El libro es uno de los homenajes que seguirán, la visión sobre él cambiará, pero será indispensable para entender la historia de inicios del siglo XX de Yucatán”, afirmó Lorenzo Meyer.
Pedro Salmerón, también historiador, señaló que, desde hace medio siglo, Armando Bartra, en El México bárbaro, ya había estudiado los modelos de explotación del Porfiriato. Asimismo, que con estudios como Zapatismo con vista al mar: El socialismo maya de Yucatán, el mismo Bartra expuso su versión de la revolución maya.
Así, continuó el autor de un nuevo libro La batalla por Tenochtitlan:
“Con su bagaje y solvencia, Bartra se lanza a algo que podía ser una salvajada: escribir una biografía narrativa y a la vez social que se sustenta en los documentos y los hechos, que piensa en un público más amplio que en sus artículos”.
Es, continuó Salmerón, su conocimiento sobre el tema y su agilidad poética las que le permiten escribir la vida de Felipe Carrillo Puerto como una novela, con su fuerza, pero sin que sea una novela. “Es una novela apasionante y verídica, y también una biografía social”.
Para cerrar, complacido con las lecturas y comentarios de Fernández, Salmerón y Meyer, Armando Bartra hizo lectura de El nuevo Yucatán, un texto escrito por Felipe Carrillo Puerto hace 100 años, que “da gusto que se hubiera escrito y que hoy es inspirador”.
En dicho texto, el cual fue escrito por el líder social en los últimos meses de su vida, que debió haberse publicado en una revista estadunidense, pero apareció dos o tres meses después de su muerte, habla del objetivo fundamental de la lucha emprendida en Yucatán:
“rescatar al indio maya de la esclavitud”, pues su lugar era el de un ciudadano libre, con propiedad de una tierra comunal que lo llevarían a disfrutar de sus propios cultivos y de sus artesanías, música y danza nativas, siendo esas las medidas que “justifican los sacrificios de la revolución”.