Tania le canta a la libertad desde Olas Altas

Las jornadas por las lecturas del Festival del Libro Mazatlán 2020 tuvo una importante presencia de simpatizantes del Gobierno de la Cuarta Transformación, desde Paco Ignacio Taibo, director del Fondo de Cultura Económica, y sus escritores invitados, que fueron los que le dieron un nivel de calidad a las actividades, hasta Tania Libertad.

La cantante peruana, nacionalizada mexicana desde hace casi 40 años, inició su vida profesional a los 7 años de edad y al cumplir 60 años de carrera artística presentó, en el escenario que se montó en Olas Altas, a la altura del Venadito, un recorrido por algunos de sus éxitos, concierto que coronó el cierre del Festival.

Durante el concierto, reveló que era la primera vez que interpretaba canciones de uno de los más importantes compositores mexicanos, Juan Gabriel, entre ellas: “Costumbre”, uno de los innumerables espléndidos temas del Divo de Juárez.

También abordó, por primera vez, una canción de Martín Urieta, un bolero que lleva por nombre “Urge”.

El concierto abrió los oídos de las mil 500 personas, que de acuerdo a cálculos de algunos de los que presenciaron el evento, se obtienen por la cantidad de personas que caben paradas en un metro cuadrado.

El Instituto de Cultura del Ayuntamiento reportó 8 mil.

Acompañada de dos teclados y una batería, la cantante escogió la canción que le dio el nombre de La Paloma de Rosario a Lola Beltrán e hizo célebre “Cucurrucucú paloma”, que fue coreada por un gran número de mujeres.

Siguió con “Procuro olvidarte”, para después interpretar lo que es casi un himno para Chile, la canción compuesta por Violeta Parra.

Su voz hizo patente el talento de Cuco Sánchez, que cada estrofa de la canción “Fallaste corazón” evidencia. Una rumba flamenca envolvió con su sonoridad la atmósfera de Olas Altas cuando cantó “Cerrado por derribo”, del compositor español Joaquín Sabina.

Con la pieza “Cielo rojo”, el público se percató que la cantante, aunque conserva muchas cualidades de su voz, ya no alcanza la altura de los agudos que impresionaron a sus primeros seguidores, lo mismo pasó cuando interpretó “El flautista”, una prueba de fuego para cualquier cantante y una oportunidad para lucir los malabares que puede conseguir una voz con una tesitura de soprano o de tenor.

Eligió Échame a mí la culpa, de Ferrusquilla, para darle un toque regional a su concierto, aunque no supo decir de dónde era el compositor, pues pensó que había nacido en Mazatlán.

Otro de su éxitos se hizo presente “No soy de aquí ni soy de allá”, para después aterrizar en la emoción exacerbada de las canciones de José Alfredo Jiménez, “Vamonos” y “En el último trago”.

De Silvio Rodríguez escogió una que cantan los ardidos que le desean lo peor a su ex pareja, “Ojalá, que te borre de pronto, una luz cegadora, que te lleve la muerte para no verte tanto, para no verte siempre, ojalá que no pueda tocarte ni en canciones”, por lo menos esa es la interpretación que le dan todos los que corearon en masa la canción.

El concierto cerró con “Y nos dieron las 10”, “Por debajo de la mesa” y “El pastor” marcó su salida del escenario en falso; esperó que el público clamara por una canción más y volvió al escenario para cantar dos de sus éxitos: “Fina estampa” y “Alfonsina y el mar”.

 

Anterior Siguiente