Hay un auge de escritoras, pero aún hay poco espacio para mujeres poetas: Andrea Muriel

La poeta Andrea Muriel considera que actualmente hay un auge de escritoras, pero aún hay menos espacio para las mujeres poetas.

Entrevistada por La Silla Rota, la autora del libro A veces el amor es un cactus, explica que varios factores inciden en ello. Desde considerar que los temas que escriben las mujeres, la intimidad, el dolor, la menstruación, no son universales, pese a que representan a más del 50 por ciento de la población, hasta que ha habido una estrategia de invisibilización.

A ello se suma que de parte de los escritores hay visiones cuadradas sobre que debe ser la poesía, apegada a los cánones literarios, y que otros incluso sólo las han visto a las poetas como a personas a quiénes ligarse.

Pero Muriel, quien también es traductora, reconoce que eso ha comenzado a cambiar, y aunque aún hay editoriales o espacios donde no se invita a mujeres, hay más interés por las escritoras y por las que escriben poesía.

EL FEMINISMO NOS HA HECHO VERLAS MÁS

La poeta, quien desde el 20 de mayo de 2020 inició en Instagram el espacio “Charla y lectura con...” donde cada miércoles platica con jóvenes escritoras mexicanas y de otros países como Argentina, da su visión sobre la poesía femenina.

-¿Hay un auge de la escritura hecha por mujeres?

-En realidad, en la sección de los miércoles Charla y lectura con, solo entrevisto a autoras. No creo que haya un boom, siempre ha habido muchas escritoras y ha sido más difícil publicarlas en otros momentos históricos y han sido menos visibilizadas.

“Creo actualmente que las editoriales venden más a las mujeres y ciertos temas y por eso las vemos más, y el feminismo nos ha hecho verlas más, pero ha sido una estrategia de invisibilización de las escritoras lo que más bien ha permeado la literatura o escritura desde hace siglos, porque justamente quienes aspiraban al canon no eran todas las mujeres”.

Agrega que lo que sí ha habido actualmente son más mujeres que puedan dedicarse a escribir, más por cuestiones de paridad, porque ya no tienen que estar todo el tiempo en casa y haciendo labores domésticas. Pero recuerda que incluso las mujeres cuidando a los niños y lavando platos escribían, siempre.

“Ahora me parece maravilloso que haya un poco más de publicaciones de mujeres en el panorama, y aunque veamos más mujeres en las novedades, si vemos los números duros sigue habiendo muchos más hombres que se “Creo actualmente que las editoriales venden más a las mujeres y ciertos temas y por eso las vemos más, y el feminismo nos ha hecho verlas más, pero ha sido una estrategia de invisibilización de las escritoras lo que más bien ha permeado la literatura o escritura desde hace siglos, porque justamente quienes aspiraban al canon no eran todas las mujeres”. Aclara.

-¿Encuentras también más interés de los lectores en las escritoras?

 -Yo justo hace unos 5 años empecé a darme cuenta que en mi librero había más hombres que mujeres y sin embargo las escrituras que más me llamaban la atención eran aquellas escritas por mujeres. Ahí me di cuenta que por mucho tiempo que hemos considerado universal los temas y tratamientos de la literatura escrita por hombres heterosexuales europeos en la literatura más hegemónica. Otros temas como la intimidad, se dejaban de lado y no se consideraban tan importantes, o lo cotidiano, y no son sobre las grandes guerras o todo esto como lo grandísimo.

“Me di cuenta de que lo que más me interesaba, porque empecé a leer mucha literatura íntima desde hace seis años, estaba escrito por mujeres. Yo conocía a personas que decían ´por una cuestión política voy a leer a puras mujeres´ y me parece super respetable y qué bueno que lo hagan. Yo ni siquiera creo que lo haya hecho por eso, sino justo fue una revelación de que lo que más me interesa es esto. Sí hay una sensibilidad distinta, temas que no se habían tratado en la literatura hegemónica.

“Ahora, la sensibilidad distinta no creo que venga de una cuestión biológica, sino social y en ese sentido la construcción de las mujeres y lo que se puede hablar y no se puede hablar, ha repercutido directamente en la literatura. Cuando me refiero a las mujeres también me refiero a las minorías. Cualquier persona que se salga de la norma hegemónica tiene una experiencia que puede comunicar, que no es la que siempre escuchamos en la literatura universal y que nos enseñaron en la escuela. Es una maravilla las posibilidades que hay en la escritura, en esta literatura que no estaba en el centro o no lo había estado”.

RUPTURA CON LA TRADICIÓN

-En las pláticas que tienes los miércoles se ha planteado por parte de algunas de tus invitadas que se ha desdeñado a las mujeres, a la poesía femenina, que hay recelo a la literatura escrita por mujeres, solo por ser mujeres También han dicho que otros solo ven a las poetas como personas para ligárselas.

-Sí, desde ciertos círculos todavía hay ciertos temas que se consideran como de ´ay otra vez van a hablar del amor, desamor, lo “narcisista” -no creo esoque es hablar de la menstruación, que están en lo íntimo y referente a lo femenino sin tomar en cuenta que son cuestiones universales, no de cierto tipo de personas, son experiencias de más de la mitad de población mundial. Hay poetas tradicionales que tienen ideas muy cuadradas de la poesía en las grandes esferas y les parece que esta poesía, porque hay que decir que la poesía que escribimos a veces subvierte no sólo los discursos o contenido sino también las formas, en ese sentido mucha poesía que escriben las mujeres tiene cierta ruptura con la tradición. En ese sentido las personas que están más cercanas a la tradición o ciertas formas literarias no les parece tan deseable.

“Sobre la cuestión de ligárselas, también en el mundo literario se decía ese tipo de broma, que los poetas ´endulzan el oído´, un poco va por ahí. A las mujeres se les ha considerado, así como ´ahí vienen las poetas´ haciendo una distinción entre las poetas y la otra literatura. El machismo claramente tiene que ver con esto y lo interesante es que ahora nos damos más cuenta y ya no nos sentimos incómodas por este tipo de cuestiones o ya podemos alzar la voz y reírnos de estas cuestiones”.

En su caso cree que debe existir un solo tipo de poesía, a ella le gusta leer a hombres poetas y poesía de hace siglos.

“Lo que me parece más interesante de esta época es la pluralidad, que puedan existir muchas voces, y que ninguna tenga mayor valor que otra. Ahora sí sigo sintiendo que sigue habiendo menos espacio para poetas mujeres y por eso el espacio que sean puras mujeres con las que platico, siguen necesitándolo. Ahora no es lo único que crea que pueda caber en el panorama”.

-¿A qué te refieres con que haya menos espacios, en foros, editoriales, o no se les invite?

-Todo eso. No es tanto desdén, muchas veces también es desconocimiento, a inicios de 2020 fue famoso cuando Paco Ignacio Taibo II (director del Fondo de Cultura Económica) hizo talleres de escritura y no había mujeres. Le preguntaron porque sólo había una entre tantos invitados y él dijo que le hablaron a dos y no pudieron ir. Entonces hubo un movimiento de decir ´pero somos muchísimas´ y eso es interesante.

“Es verdad, muchas veces las personas que se nos ocurren en la cabeza no son tantas mujeres, a menos que nos pongamos a escarbar y ha habido menos interés por publicar a mujeres, a minorías, por la otredad a lo largo del tiempo. Hay ciertas ideas que se plantean como deseables y dejan a otras fuera y actualmente se publican y muchas editoriales quieren hacer la pluralidad y por eso tenemos esta idea de que hay más mujeres, pero también a pesar de que veamos varias mujeres, si nos vamos a los datos duros aún no hay tanta paridad”, afirma

Y no sólo se refiere a las escritoras sino con quienes trabajan en cultura, en los jurados de los premios, de cuántas mujeres han publicado en los sellos editoriales en los últimos años.

“Nos sorprende y decimos ´hay muchas mujeres´ porque no estábamos acostumbrados, pero no es porque realmente solo las mujeres estén publicando, tampoco es verdad”.

SALIR DEL ENCIERRO

Al cuestionarle a Muriel, quien es admiradora de las poetas Rosario Castellanos y Anne Carson, de cómo surgió el espacio en el que ha tenido a poetas de la talla de Sara Uribe o Clyo Mendoza, recuerda que era un deseo de salir del encierro.

“Eso hacía que tuviera muchas ganas de hablar con otras personas y autoras y algo que se juntó es que ya había tenido esa reflexión, de que muchas veces no leemos a las autoras o autores contemporáneos, decimos que sí, hay que seguirles en redes, leer un par de poemas, pero no conocemos a profundidad su obra y eso me pasaba a mí también”.

-¿Qué recomendarías para iniciarse en la lectura de poesía, que es intimidante?

-Yo creo en la poesía, si sabemos muchas cosas vamos a entender cosas pequeñitas que el autor puso ahí, pero el disfrute de un texto puede estar desde la primera leída. Lo que recomiendo es intentar ver lo que el texto nos puede dar en donde estamos, suele ser un género armonioso. Recomiendo leer en voz alta, escuchen cómo suena. Nos gusta algo por como suena, tenemos idea de que todo lo leemos por comprender, ¿pero por qué me gusta? Por algo más, no puede ser por como suene, nos puede hacer sentir melancoliques, nos recuerda ciertas cosas. Es dejarnos inmersos en ese texto, dejarnos ser y ver lo que sucede y, si nos interesa, buscar más de quien lo escribió, en qué momento lo hizo para entender más, pero sería posterior, concluye.

 

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