Brecha de género en las áreas públicas de educación y ciencia llega hasta 30%

Dos mujeres están al frente de las instituciones que rigen la política científica y educativa de México. En la Secretaría de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez, y en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez Buylla. Pero a partir de esos cargos en los que se toman decisiones y se gana más, la presencia de mujeres se va diluyendo y la de los hombres emerge rápidamente hasta ser la principal fuerza laboral que sólo se detiene hasta llegar a los puestos de base.

“Las mujeres en los sectores de educación, ciencia y tecnología están subrepresentadas en los puestos directivos”, pues sólo están al frente del 35% de las direcciones generales, señala un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Los hombres, entonces, ocupan el 65% de esos lugares. “Las mujeres están subrepresentadas en…”, una frase que se suele leer, oír, ver o padecer en muchos otros ámbitos.

El informe es parte de un proyecto de investigación en el que especialistas del IMCO han estado analizando la representación de mujeres y hombres en toda la administración pública federal (APF). Y lo que encontraron en estos sectores es que 20 de 54 instituciones de educación, ciencia y tecnología son dirigidas por una funcionaria.

Con 34 organismos con un titular hombre, la “proporción dista de la paridad”. Si embargo, comparándolo con el resto del gobierno federal, “donde solo 24% de las instituciones cuentan con una mujer al frente”, parece que la situación en este segmento de la APF no sería tan desfavorecedora.

Sin embargo, la investigación vuelve con otro golpe de realidad: “La baja proporción de mujeres en los puestos de mayor jerarquía e ingreso impacta en la brecha salarial”. Por ejemplo, aunque la Universidad Abierta y a Distancia de México (UNAD) es la institución con más funcionarias de mandos medios ellas ganan en 82,000 pesos mensuales, ellos reciben 105,000. Es una brecha salarial de -22 por ciento.

En 2019, legisladoras y activistas feministas de distintos partidos y organizaciones promovieron una reforma constitucional en materia de igualdad de género y lograron que fuera aprobada por el Congreso. La iniciativa #ParidadEnTodo modificó varios artículos de la Carta Magna que obliga a los tres Poderes de la Unión a tener ese equilibrio.

No obstante, el análisis, coordinado por la investigadora Fernanda Avendaño y en el que también participó la economista Fátima Masse, “muestra que las brechas de género en los puestos y niveles de ingreso persisten a lo largo de toda la estructura, sobre todo al revisar las direcciones de titularidad media”.

Sí hay mujeres, pero en puestos operativos

Las investigadoras examinaron el puesto e ingresos de más de 300,000 personas en las instituciones públicas de educación, ciencia y tecnología “para identificar las principales brechas de género”. Este sector está integrado por 28 organismos, como universidades, comisiones de educación y deporte y aquéllos que administran los programas de becas.

En 2018, antes de que se aprobara la iniciativa #ParidadEnTodo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se adelantó y formó un gabinete paritario. Pero, por un lado, la paridad se quedó a ese nivel en el que él incidió directamente y, por otro lado, no lo mantuvo, pues actualmente hay sólo siete mujeres al frente de las 19 secretarías de Estado.

Una de ellas es la profesora Delfina Gómez, titular de la SEP. Luego de ese cargo, vienen las subsecretarías, donde hay paridad, pero hasta ahí llega. Lo siguiente es una disminución de mujeres en puestos de mando superior en todo el sector de educación, ciencia y tecnología. Desaparecen aún más en los mandos medios y, al entrar a los administrativos y operativos, es donde las volvemos a encontrar.

El documento indica estos porcentajes de representatividad de las mujeres:

Jefatura de unidad, 40%

Dirección General, 35%

Dirección General Adjunta, 29%

Dirección de Área, 40%

Subdirección de Área, 35%

Jefatura de Departamento, 45%

Enlace, 60%

Otro, 57%

La situación no es homogénea en el sector. En la SEP apenas “24% de los puestos de mando superior es encabezado por una mujer, en el Conacyt esta cifra asciende a 54%”. Y entre organismos hay más diferencias: en la UNAD, ellas tienen el 67% de los cargos de mando medio, pero en la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte es de sólo 20 por ciento.

Equidad en la plantilla laboral, no en los puestos

En el Conacyt, hay seis directoras generales de centros de investigación y 20 directores. Las instituciones a las que han logrado llegar ellas son:

Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño de Jalisco

Centro de Investigación en Electroquímica

Instituto Mora

Centro de Investigación en Materiales Avanzados

Centro de Tecnología Avanzada

Colegio de la Frontera Sur

Y en las 26 instituciones de educación hay 12 mujeres al frente, o sea, el 46 por ciento. Aquí la estructura se distribuye así:

Una subsecretaria

Tres jefas de unidad

Siete directoras generales

Una directora general adjunta

Pero la subsecretaría es en realidad la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu). La comisionada presidenta gana 158, 270 pesos al mes, pues tiene el mismo nivel de una subsecretaría de Estado. A pesar de ser la titular, los otros dos comisionados y dos comisionadas reciben el mismo ingreso.

“El resto de las instituciones son encabezadas por hombres". Entre ellas se encuentran el Fondo de Cultura Económica (FCE), el Instituto Politécnico Nacional, (IPN), el Canal 11, el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) y el Colegio de Bachilleres (Cobach).

No hay mujeres a cargo de alguna de las jefaturas de unidad de la SEP, “el tercer puesto más alto”. En los puestos de dirección media, 40 de cada 100 están ocupados por mujeres.

En esa secretaría laboran más de 90,000 personas, 49% es mujer y 51%, hombre. A pesar de que hay casi la misma proporción, ellas no han podido subir a un puesto de mando, en el que se toman decisiones y en el que pueden poner en práctica sus habilidades, desarrollar otras y ganar más.

En el documento del IMCO, las autoras proponen al gobierno federal publicar el nivel de puesto y sexo de cada trabajador y trabajadora “y generar indicadores de género más precisos y actualizados”.  Con base en esa información, diagnosticar las brechas de género en cada institución.

“Esta investigación provee información para identificar las principales brechas de género en instituciones seleccionadas de educación, ciencia y tecnología”. El objetivo, dice el informe, es que cada institución federal la utilice para detectar brechas en puestos, áreas e ingresos. “Así como medir avances y retrocesos que permitan diseñar las políticas, acciones y programas para la inclusión de más mujeres en puestos directivos”.

También sugiere ampliar el número de convocatorias para direcciones generales y mandos medio, que es donde hay menos mujeres. Actualmente los puestos se concursan mediante el Servicio Profesional de Carrera (SPC) “para garantizar la igualdad de oportunidades”, pero pocas veces abren lugares para direcciones generales”.

 

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