Chrisel Arquíñigo, Ciudad Librera: "Apostemos por nuevos distritos (para la difusión del libro)"

Se ganó un libro. A los pocos días, la encontraron leyendo aquella obra. Entre sus manos tenía el cuento Caperucita Roja. Delgada, de unos 11 años, o hasta 13. El escenario para su lectura era la calle, donde trabaja. Tenía en su mirada las ganas de seguir leyendo, parecía feliz, entusiasmada. Volvió a la librería y comenzó a ver más libros. Otra vez, el brillo particular en sus ojos. Tal vez había descubierto algo. Pero no ha vuelto. No se sabe de ella. Chrisel Arquíñigo espera volverla a ver. “Hay personas que quieren leer, pero no tienen para comprar un libro”, me dice la gestora cultural que busca acortar esas distancias.

Está sentada en una de las salas de Ciudad Librera, cerca del pasadizo que conecta, por un lado, a la Plaza Bolívar y, por el otro extremo, a la avenida San Martín, puerta que mira al Queirolo de Pueblo Libre. Una casona que acoge a la segunda tienda que ha abierto en pandemia. La primera está sobre la cuadra siete de la avenida Sucre en Magdalena. Un nuevo espacio en Lince podría ser el siguiente paso. Mientras tanto, acaba de inaugurar la Feria del Libro Los Olivos: Ciudad con Cultura, de la mano de la municipalidad del distrito y el Fondo de Cultura Económica Perú. Y, a la vez, planifica lo que será la Feria Internacional del Libro de Trujillo, en noviembre.

Chrisel Arquíñigo ha sido deportista calificada de lucha libre, fue parte de la selección peruana, como lo fueron sus tías y quien llama “papá de cariño”. También es cantante de cumbia. Versatilidad que quizás es el combustible para tener el atrevimiento de abrir una librería en pandemia e impulsar una indesmayable labor cultural. Como en la lucha libre y la música, hay triunfos y caídas; por lo pronto, Chrisel delinea el optimismo en su permanente sonrisa.

-¿Qué desplazó al deporte?

Empecé a trabajar en la Municipalidad de Lima en programas sociales. Comencé a realizar eventos en beneficio de la población.

-¿Y el canto en qué momento se reveló?

Siempre he sido una aficionada por el canto, pero me dediqué más al tema deportivo. El canto estaba guardado bajo siete llaves. Después es que decido formar un grupo llamado Encantadoras de la Cumbia.

-Deportista de lucha libre, cantante de cumbia y gestora cultural podrían ser actividades divorciadas entre sí. Usted casi tiene una vocación camaleónica. ¿Es fácil o difícil sobrellevarla?

Sí, soy multifacética. En realidad, creo que todo está vinculado con el arte. Pero las librerías y las bibliotecas tienen ese chip de que solo se puede exhibir literatura, donde todos tienen que hacer silencio. Con estas librerías buscamos acercarnos a nuevos lectores, donde por ejemplo se puedan encontrar libros deportivos, de canto, de gastronomía. Nosotros ofrecemos variedad, que puedan venir a la librería y disfrutar de teatro, clown, música. En algún momento me gustaría vincular la cumbia con la lectura en familia.

-Hace poco vimos un episodio en la librería Book Vivant que parecía arrancado del siglo pasado: unas personas rechazaban con violencia verbal la venta de determinados libros. Y nos recordó el espíritu conservador que habita en algunos espacios culturales.

Y nos ha pasado. Teníamos un libro que trataba sobre la población LGTB; de pronto, entró una persona arrancando y rompiendo las portadas de los libros que imprimimos y exhibimos. Entró diciendo que cómo es posible que vendamos ese tipo de libros.

-Ciudad Librera la abrió en pandemia. ¿Por qué embarcarse en esta aventura?

Es un símbolo de resistencia literaria. Antes de la pandemia tenía pensado abrir la librería, aunque no tenía fecha. Llegó la pandemia, pero uno se da cuenta de que no pueden esperar para mañana los sueños.

-¿Y en qué momento fue su encuentro con el libro?

Cuando empecé a trabajar en la Municipalidad de Lima, también coordiné actividades en el programa Lima Lee, donde empieza mi acercamiento a la lectura para promoverla. Encontré, por ejemplo, que los niños sí leen, nomás que les falta el acceso al libro y la lectura; faltan actividades, faltan más espacios. Si las personas no vienen a la biblioteca, la biblioteca debe buscar al potencial lector.

-¿Qué le atrajo del mundo de los libros?

Mediante el libro podemos generar comunidad. Es importante quitarnos el chip de que la biblioteca es aburrida.

-¿En la feria del libro que hicieron en el Rímac cómo les fue?

Hemos recorrido Surco, Magdalena, Rímac y ahora Los Olivos. En el Rímac hubo público nuevo. Los comerciantes de la zona se oponían, porque se sentían invadidos, no están acostumbrados a que haya ferias culturales. Tuvimos que acercarnos para explicarles los beneficios. Fue la primera feria del libro que se realizó en el Rímac. Hay varias ferias de libros viejos, pero sin programación cultural.

-¿Al final los comerciantes qué dijeron?

Estuvieron contentos. Al principio, sus niños tenían miedo de acercarse, pero después preguntaban por las actividades. Hay el ofrecimiento de volver.

-¿Es cierto que en los barrios los libros no generan interés?

Si no hay bibliotecas, si no hay librerías, si no hay actividades culturales, ¿qué podemos esperar de los vecinos? No conocen lo que pueden aprender y disfrutar. Apostemos por nuevos distritos.

-¿La lucha libre cómo suma?

Te da fuerza, ser constante, ser disciplinado y arriesgado. En las ferias de libros, el que no arriesga, no gana. Si no somos los primeros que vamos con las ferias de libros, perdemos cultura.

-¿Y cómo nace su gusto por la cumbia?

A mi familia le gusta la cumbia. Tiene bastante sentimiento y pasión. La misma pasión que ahora le tengo a la librería. En diciembre cumpliremos un año y creo que hemos hecho bastante. La satisfacción es grata al ver que los niños leen, que hay gente que nunca ha leído un libro y se ha acercado al libro por nuestras ferias.

AUTOFICHA:

- “Soy Chrisel Geraldine Arquíñigo Bringas. Tengo 26 años. Nací en Lima. Soy de Santa Anita, pero más paro en Pueblo Libre y Magdalena, donde está Ciudad Librera. Y hoy la feria de Los Olivos, que está en la explanada de la municipalidad del distrito, tiene bastante acogida”.

- “Estudié Ciencias de la Comunicación en la UTP. Luego he llevado cursos de gestora cultural, diseño de proyectos. En Chile hice una pasantía para conocer la situación de ellos; estamos bastante lejos, es otra realidad. Allá hay espacios para el libro por cada público”.

- “En Chile vinculan mucho la lectura con lo artístico. El lector frecuente podía entrar a cursos de guitarra, canto, etc. Todo está vinculado. Queremos llevar la lectura y los libros a la calle. Por acá a veces encontramos niños que venden libros y los invitamos a que puedan participar de las actividades”.

 

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