Las dinastías

Si por “política moderna” se entiende que las formas tradicionales de lo correcto e incorrecto se pueden tirar a la basura, entonces todo va muy bien. Si “política moderna” significa que un gobernante puede hacer lo que le pegue la gana sin que se le cuestione y “sus” legisladores tienen que acatar todo lo que les ordene, esto luce mejor. Una cosa es hablar de un proyecto (que ellos presumen cada que pueden, pero que los ciudadanos comunes no alcanzamos a entender ni verle forma) y otra romper las formas y labrar una imagen autocrática, a ver hasta dónde aguanta la liga, hasta dónde los gobernados aceptaremos todas sus decisiones: las buenas, las malas, las regulares y hasta los dislates.

Ha tenido cosas buenas la 4T. Se debe reconocer que para algunos casos han acabado los favoritismos. Un ejemplo es el sistema de vacunación contra el Covid. Tuvo fallas en el inicio pero siempre excelente disposición de los encargados de ejecutarlo, amén del buen trato que todos han dado. En la época anterior, primero habrían asegurado vacunas para funcionarios, sus familias, vecinos, amigos de los vecinos de los encumbrados. Y, después, a los demás. En esta ocasión no hubo distinciones, todo mundo tuvo acceso de manera pareja y todos a hacer fila, te llamaras como te llamaras. Claro que hubo intentos de saltarse para beneficio personal, pero de inmediato fueron denunciados y todo funcionó bien.

Hemos visto algunos errores, la mayoría causados por los excesos de unos “recién llegados” que se sienten super poderosos, híper respaldados y no saben medir su fuerza real. A nivel federal, el Presidente no tuvo un solo sobresalto cuando fue necesario modificar lo que fuera, con tal de poner a Taibo al frente del Fondo de Cultura. El fin justifica los medios. Lo mismo sucedió cuando impusieron como candidata a la hija de Salgado Macedonio y ahora es Gobernadora de Guerrero, aunque el que manda es el papá. Cuando te sientes por encima no hay manera de detenerse ni para cuidar las formas.

En Sonora, esta semana vivimos un caso extraño. Fue sorpresivo que nadie cuestionara el nombramiento, perdón, la propuesta, de Rafael Acuña Griego como magistrado del STJ. Hay algunos detalles que nomás no cuadran en esta decisión del gobernador Alfonso Durazo, que fue acatada sin respingar por sus “legisladores”.

¿Tiene la capacidad y trayectoria para el puesto? Por supuesto que sí y su hermano Francisco es otro personaje de primera, muy respetado, una leyenda de la abogacía sonorense. Pero en política (moderna, anquilosada, tradicional y todo lo que le quieran poner) hay formas, reglamentos no escritos, algo así como el “librito” del beisbol, ese que Dave Roberts, el estratega de los Dodgers, se pasa por el arco del triunfo, igual que el manager de la 4T Sonora. Aquí van mis motivos.

1.- Durazo tiene encumbrados en su equipo a dos sobrinos de don Rafael. Eso, por el ángulo que le busquen, tiene aroma a un nepotismo cercano a la “dinastía”. Ambos son capaces, sin duda, ¿pero acaso no hay más sonorenses calificados en diferentes familias? Es un tema de formas. Me recuerda a casos como los Terán, dueños de Agua Prieta, que también están acomodados en la 4T-S, como si no hubieran tenido una trayectoria nefasta durante La Treintena Trágica. O los Leyva Castro, los Claussen, los Zaied, los Félix, los Zaragoza. Muchos casos de la era priísta, pero nunca habían sido al mismo tiempo.

2.- La paridad de género la respetan solamente cuando les conviene. Queda un STJ con cinco hombres y dos mujeres. Se suponía que este lugar le tocaba a una mujer. Pero no era lo mejor, supongo. Curioso que “la feminista” del gabinete no haya alzado la voz en esta ocasión.

3.- El procedimiento fue terrible. No les preocupó la Ley Orgánica del Congreso a los encargados de hacer y reformar leyes. Para acabarla, ni siquiera la toma de protesta cumplió el protocolo.

Es un hombre capaz don Rafael, eso no es el punto. El fondo es la preferencia familiar, que no debería existir… ni antes (como antes) ni ahora (como ahora).

¿Y EL COVID?

Por decreto parece que no existe ya en Sonora. Mientras en China está sucediendo algo muy parecido a lo de hace dos años, acá en Sonora vivimos en penumbras. La Secretaría de Salud dejó de informar los casos de infectados y muertes. Eso se llama irresponsabilidad.

 

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